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‘Cielo de medianoche’: libro vs. película

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Augie es el último astrónomo en el Ártico. Todos los demás se han ido. Quedarse no es seguro, pero no piensa irse. Hasta que aparece Iris, una niña poco habladora y ajena al fin, y las cosas cambian. ¿Cómo sacará a la niña de la región helada? Su única esperanza es una vieja radio, pero nadie recoge la señal… Sully está, junto a sus colegas astronautas, perdida en el espacio. La misión espacial Aether lleva dos años en órbita y ahora espera instrucciones para el regreso a Tierra. Pero esas instrucciones no llegan, solo hay silencio. ¿Por qué todo el mundo en la Tierra parece haber desaparecido? Puede que, a estas alturas, Augie y Sully sean las únicas personas delante de una radio.

El cielo de medianoche‘, el libro escrito por Lily Brooks-Dalton que encontramos publicado en nuestro país por Blackie Books, es uno de los mejores libros que he leído en este 2020. Uno de los más conmovedores y emocionalmente complejos a los que he tenido oportunidad de acercarme, y al que sin duda me acercaré de nuevo en un futuro para hacer más grandes estas sensaciones. Es así porque es un libro que, a pesar de estar contextualizado en un escenario apocalíptico con gran carga de ciencia ficción, nace y muere con las emociones de los personajes protagonistas.

Por eso no tenía demasiadas esperanzas puestas en la película, al menos en cuanto a adaptación, porque generalmente estas emociones tan bien expuestas y desarrolladas en las páginas de un libro, en el que apenas hay diálogo, son muy difíciles de llevar a la gran pantalla. Es tan difícil que en ‘Cielo de medianoche’ ni siquiera lo han intentado.

Cielo de medianoche‘, la película dirigida y protagonizada por George Clooney, disponible en Netflix desde el miércoles 23 de diciembre, es una película de supervivencia y ciencia ficción. No es lo que es el libro. No es una adaptación como tal, tampoco. Desde el inicio nos marcan que se trata de una obra cinematográfica basada en una obra literaria. Ambas pueden coexistir sin problemas, aun con sus diferencias.

Y como no se trata de una adaptación, no puede reprocharse nada. ‘Cielo de medianoche’ no quería ser la hermana cinematográfica de ‘El cielo de medianoche’: sólo ha nacido a partir de ella. Sí quiero señalar estas diferencias, sobre todo con el buen ánimo de que aquellos que hayan disfrutado de la estética y la propuesta base de la película se animen a leer la novela. Porque es una novela que merece la pena. Hablaré con spoilers: no leáis estas líneas si no habéis visto la película. Podéis leerlas si, habiéndola visto, queréis tomar el libro y empaparos de las emociones que voy a exponer. Insisto: solo por esas emociones, merece la pena.


El cielo de medianoche

Algunas grandes diferencias

La primera diferencia que apreciamos es muy sencilla. Augie, el personaje al que da vida George Clooney, es más joven en su versión cinematográfica. Supongo que por esta razón deciden que debe tener una enfermedad que le obliga a seguir un tratamiento para mantenerse con vida. La decisión, aquí, es la siguiente: si finalmente se embarca en ese viaje por el Ártico, se quedará sin tratamiento y morirá. Ya no es, por tanto, un hombre mayor que afronta sus últimos meses de vida, dispuesto a morir cuando así le toque en el que ha terminado considerando su hogar: un paraje salvaje, donde se puede observar el cielo. Sus porqués, con este cambio, cambian. También cambian los acontecimientos que vive en el viaje por el Ártico, aunque en ambas obras descubrimos ese paraje salvaje en el que cada paso cuenta.

Es la historia del espacio la que, desde un punto de vista de la acción, más cambios sufre. Cambian los nombres de los personajes, cambian sus dinámicas, sus relaciones, sus estados civiles, sus nacionalidades, sus historias personales. Prácticamente cambia todo, y uno de los mejores personajes de la novela queda fuera de la ecuación. Sí se mantiene un hecho principal, pero desde el principio hasta el final no hay más que diferencias en todos los sentidos y en todos los escenarios. Es diferente el final, son diferentes sus personalidades y sus preocupaciones. De esto último no vemos demasiado, en cualquier caso, porque de nuevo se prioriza la lucha por la supervivencia al mundo interior de los personajes.

Esa es la principal diferencia, la que marca todo lo demás. En ‘Cielo de medianoche’, la película, importa ese acontecimiento que ha provocado que el planeta Tierra esté muriendo y que la humanidad, de hecho, ya haya muerto. En ‘El cielo de medianoche’, la novela, no es más que una excusa para reflexionar en torno a la soledad, los errores cometidos, los caminos escogidos y la familia. No nos importa el suceso, del que apenas hablamos. Tampoco nos importa demasiado la resolución final, al menos no desde el punto de vista de la acción. Nos importa por qué termina de esa manera, porque ese final significa que los personajes eligen de nuevo un camino. No nos importa el camino.

En ‘Cielo de medianoche’ lo más importante es la humanidad, en ‘El cielo de medianoche’ lo que nos importan son los dos seres humanos protagonistas, y nos sumergimos en su egoísta mundo interior para olvidarnos de lo que ha pasado, está pasando y pasará en el mundo exterior. Esta manera diferente de abordar ambas historias es lo que condiciona todo.

Como ya he dicho, no tenía demasiadas esperanzas puestas en la película porque era consciente de que era muy difícil que fuera capaz de captar esas emociones que me hicieron estremecerme leyendo el libro. Me parece algo muy complicado, y entiendo que apenas han intentado abordarlo. Esto se traduce de una manera: se han perdido los personajes que construyó Lily Brooks-Dalton.


Cielo de medianoche (2020)

Sin pensar en los personajes

‘Cielo de medianoche’, la película, se ha construido dejando de lado el gran mundo interior de los personajes. Ese mundo interior, al que nos acercamos con facilidad en el libro incluso cuando no podemos comprenderlo, parte de una serie de hechos que también en la película cambian. Por ejemplo: en la propuesta de George Clooney, el personaje de Augie no sabe hasta tiempo después que la mujer con la que ha compartido parte de su vida está embarazada. Esto le quita la posibilidad de tomar una decisión trascendental en las páginas del libro, decisión que va dando forma al personaje de Augie. Decisión que le llena de porqués, de matices y de complejidad.

Sucede otro tanto con su decisión de contactar con alguna forma humana lejos del Ártico. En la película, toma esa decisión en los primeros compases, porque siente una responsabilidad para con la humanidad. En el libro, esta decisión llega más tarde y es también mucho más compleja. De nuevo, no tiene nada que ver con la humanidad, sino con el ser humano en que él se ha convertido y el momento que está atravesando. Con aquello que ha perdido y con la vida que echa de menos sin haberla vivido. Por todo esto, porque es mucho más humano y mucho más concreto, conmociona más que un gesto simple para salvar a la humanidad. Sobre todo a medida que se comprende, por completo, la historia que se está descubriendo.

‘Cielo de medianoche’, a modo de conclusión

Son dos obras diferentes. En la película de George Clooney, tenemos una historia de supervivencia y ciencia ficción que explora un mundo que se viene abajo. El libro consigue, explorando el interior de los personajes, que ese mundo no nos importe. Nos importan los personajes, que en la película quedan olvidados, a merced de esa acción narrada, que además no siempre es emocionante. En el libro, la emoción llega, en fin, a través de las emociones. Son diferentes. Si el potencial consumidor busca una película para ver en una tarde cualquiera, puede disfrutarla, o no. Para quien quiera algo más complejo, más profundo, más trascendental, a pesar de olvidarse de la humanidad, entonces la elección debe ser el libro. Este maravilloso libro de Lily Brooks-Dalton.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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