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El 2020 pasará a la historia como ese año en el que el mundo seguía girando mientras se detenía en seco. En el que los días lentos, las miradas vacías tras el cristal gélido de la ventana marcaban la pauta. Donde el silencio se rompía con aplausos y la música fue nuestra salvación para romper nuestro ruido interno. La cultura, esa a la que tan poco caso se le hace, volvía a estar ahí para hacernos olvidar todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Y Miki Núñez.

En un año en el que todo hacía presagiar que iba a ser la confirmación de uno de los artistas más importantes del panorama musical actual, el virus puso todo en jaque. Miki Núñez veía como un castillo que había construido a base de sudor y trabajo podía caerse. Pese a eso, el catalán seguía firme, no le temblaba la mano y se mostraba seguro en cada una de sus decisiones.

Si en 2019 se aseguraba un hueco en una industria musical que le necesitaba, en 2020 no podía ser menos. Miki Núñez ha hecho un triple salto mortal con uno de los discos más bonitos que se recuerden. El de Terrassa no es de quedarse con los brazos cruzados. Lo ha demostrado a lo largo de su carrera profesional, pero en 2020 ha hecho magia con un disco imposible de olvidar.

Cuando dicen que cada uno tiene lo que se merece no se equivocan. En el caso de Miki Nuñez lo han reafirmado. Un artista con esa pasión y carisma solo se merece todo lo bueno. La música nos ha salvado de caer en uno de esos bucles sin salida, pero ha sido gracias a cantantes como él, que nos han sacado una sonrisa y esa sonora carcajada que hacia tiempo que escuchábamos.

La madurez en medio de la oscuridad

En un momento en el que todo el mundo sacaba singles, Miki Núñez apostaba y tiraba la casa por la ventana. Lo hacía sacando su mejor versión y mostrando esa faceta suya cercana y dicharachera. Su nuevo disco ya era la confirmación que había alcanzado la madurez musical que se esperaba tras ‘Amuza’ y es que en ‘Iceberg’ también se ve todo el trabajo que hay detrás de un álbum.

En la entrevista que le hicimos ya nos advertía que nos encontraríamos con algo distinto y es que Miki Núñez nunca decepciona. El hecho de apostar por un estilo musical donde la base estaba mucho más trabajada ha permitido que el catalán llegue a nuestra casa de una manera natural y que su ‘Iceberg’ se quedase en nuestras vidas como un disco imposible de olvidar.  



Desde el principio ya nos mostró que nos encontrábamos con un disco distinto y hecho con mimo y cuidado. El avance de ‘Me Vale’ ya nos indicaba que era un álbum que lo tenía todo para hacernos llegar a nuestro corazón. Con este tema nos mostraba su lado más familiar, contando con la ayuda de su familia y con una melodía que no dejaba indiferente en el que la letra estaba cargada de verdad.

‘Viento y vida’ es un tema único en el que regresábamos a un sonido que era especial y en el que compartía canción con Despistaos. Se trata de un tema cargado de vitalidad en el que Miki Núñez ha sido capaz de trasladar a sus seguidores esa cargada de vitalidad y optimismo que es tan necesaria. Lo hace con una letra cargada de sentimiento y de verdad, de esas que te acarician el alma y te abrazan en el momento oportuno.

‘Iceberg’, la confirmación del mito

Cuando dicen que las segundas partes no son buenas es que no han visto nunca a Miki Núñez. ‘Iceberg’ es la continuación perfecta de ‘Amuza’, con un hilo argumental único y que no decepciona. El catalán ha conseguido demostrar que es capaz de experimentar y mantener su esencia pensada en temas creados para el directo.

Iceberg’ ha sido la esperanza que se necesita en todo momento. Miki no ha ido a lo fácil y lo confirmó cuando en plena pandemia se fue al estudio de grabación. Las ganas de trabajar y de consolidar una carrera musical de éxito han permitido que el de Terrassa siga sonando durante todo este año en el que tuvo que cancelar toda una gira veraniega sin precedentes.

Con este disco, Miki Núñez ha conseguido crear una narrativa única y conmovedora, de esas que te destrozan por dentro en cada canción. ‘Iceberg’ fue la declaración de intenciones definitiva en el que la energía y la vitalidad sigue estando presente. La instrumental de este disco carga de carisma un disco perfecto y que te permite descubrir unas canciones que han sido envueltas en muchas capas, convirtiéndose así en un regalo.

Miki Núñez, un espejo donde mirarse

En un año tan complicado como ha sido el 2020, Miki Núñez no ha perdido las ganas de seguir cantando y haciendo disfrutar a todos sus seguidores. El cantante ha conseguido que su música se convierta en una terapia para muchas personas y es que ‘Iceberg’ es un grito de libertad para desprenderse del miedo.

Miki Núñez ha creado un estilo y método de trabajo especial, en el que ha demostrado que no hay que ir a lo fácil para triunfar. El catalán ha revolucionado una industria musical que le necesitaba, donde arriesgar es ganar calidad. Lo podemos ver con ‘Beberte lento’, ‘Todo lo que llevo dentro’, ‘Cada pas del camí’, ‘Mi Lugar’ o ‘Sin noticias de Gurb’ entre muchas otras canciones.

El 2021 viene cargado de optimismo y actividad, donde la cultura estará en un primer plano y seguirá animándonos. Miki Núñez no va a perder las ganas de hacernos disfrutar, lo ha hecho hasta ahora con conciertos reducidos y con sold outs. El nuevo año vendrá cargado de novedades con un artista que está dispuesto a alegrarnos la vida.


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