Richard Jewell
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'Richard Jewell'

Lo Mejor
  • Mirada humana a la deshumanización
  • Dirección 10
  • Gran reparto, mejor Paul Water Hauser
Lo Peor
  • Polémica en torno a la periodista

Nunca había oído hablar de Richard Jewell. Ni siquiera sabía que se había atentado contra los Juegos Olímpicos de Atlanta. Y supongo que en parte es bueno que llegara a la nueva película de Clint Eastwood sin saber nada de su historia, sin estar condicionada. No sé si mi percepción de la cinta habría cambiado conociendo lo que me iba a contar o si habría salido igualmente maravillada de la sala de cine. Maravillada y contrariada por lo absurda y cruel que puede llegar a ser nuestra sociedad y la propia condición humana. Impresionada por el magnífico trabajo de un Paul Walter Hauser que se está colando en la primera plana de Hollywood por méritos propios. Y enamorada de la dirección de Eastwood, que vuelve a demostrar aquí que ama y entiende el cine como pocos lo hacen. 

‘Richard Jewell’, que llega a nuestros cines este miércoles 1 de enero, cuenta la historia del peculiar guardia de seguridad que evitó una masacre en el Centennial Olympic Park de Atlanta. Un hombre que, con sus curiosas aficiones y su extravagante forma de ser y de comunicarse, pasó de ser un total desconocido a convertirse en el héroe de todo Estados Unidos. Un ascenso que rápidamente se convirtió en caída a los infiernos cuando, sin ningún tipo de motivo o incluso de sentido, la sociedad y los investigadores se volvieron contra él, convirtiéndole en el principal sospechoso de la masacre que él mismo evitó. Un caso entre otros muchos con el que Clint Eastwood busca, además de honrar la memoria del guardia, generar una importante reflexión y exponer a un país en el que sólo encaja un tipo de héroe

Así lo sentí yo durante y después del visionado. Por momentos, aun siendo consciente de que hay mil historias como esta, ni siquiera fui capaz de creer que el ser humano puede tener tan pocos escrúpulos. Y sigo preguntándome cómo somos capaces de hundir, destruir y dinamitar la vida de cuantas personas se pongan delante de nuestro objetivo con tal de lograrlo, aunque nuestra meta sea tan absurda como cerrar una investigación, colgarnos una medalla o salir en la portada de un periódico. ¿Eso es lo que vale una vida? Y si es así, ¿dónde ha quedado la ética? Desde que terminé de ver ‘Richard Jewell’, desde que contemplé con un nudo en la garganta el llanto de Richard en el rostro y la mirada de Paul Walter Hauser, ni me planteo apelar a la humanidad

Humanizando la deshumanización

Llegar a estas preguntas y a las muchas reflexiones que ha instalado en mí ‘Richard Jewell’ es posible porque la película está construida a partir de una mirada muy humana. Eastwood lleva bastante tiempo apostando por ese lado humano de los héroes que no encajan en la sociedad estadounidense, de aquellos a los que se le ha apartado la mirada. Y no sé si será la edad, sus conocimientos cinematográficos o una mezcla de ambos, pero sabe cómo viajar hasta el alma de sus protagonistas e impregnar cada escena con ella. Sabe sacar lo mejor de ellos, exprimirlos en el buen sentido de la palabra y desnudarlos y desnudarnos a nosotros a la vez. 

La de Richard Jewell es una historia que muestra la crueldad del ser humano como pocas, así como su deshumanización. Lejos de creer en la bondad del ser anónimo y de celebrarla, en esta vorágine de odio en la que nos hemos metido, preferimos señalarle por ser diferente, machacarle y criminalizarle sin razón alguna. Eso es lo que nos cuenta Eastwood, nos muestra la brutal deshumanización que hemos sufrido como individuos y como sociedades en las últimas décadas o incluso los últimos siglos –¿fuimos alguna vez humanos?-. Y lo hace de una manera tan honesta y tan humana que llega al espectador de forma directa. 

Contar una historia como esta sin caer en el melodrama me parece casi imposible, sobre todo si se quiere hacer como lo ha hecho su director y no desde la polémica o el enfado. Y, sin embargo, ‘Richard Jewell’ no busca la lágrima fácil, al contrario. Es cruda a la par que cercana. Es difícil de digerir, pero muy fácil de ver. Es entretenida y terrorífica. Llegados a este punto creo que puedo y debo afirmar que es una maravilla. 

Richard Jewell

¿Qué pasa con Paul Walter Hauser?

La temporada de premios no está yendo bien para Paul Walter Hauser (al contrario de lo que ocurre con la magnífica Kathy Bates). Pese a que, meses antes de su comienzo, ya aparecía en todas las quinielas, su nombre ha desaparecido de un plumazo. Y no lo comprendo. Su interpretación es impecable, no se le puede encontrar ni un solo pero. Richard y él están completamente fusionados de principio a fin, pese a la complejidad que supone mantener un tono y un nivel de energía como el que presenta este personaje. Y logra de manera maestra captar la atención del espectador, que vive una especie de idilio con él. 

Yo lo viví, hasta el punto de contener la respiración en las escenas finales, con un llanto que me rompió por dentro y que supone el clímax de la cinta. No he visto demasiado de este actor y no sé si lo que veo en ‘Richard Jewell’ es una conexión especial entre personaje e intérprete o un talento natural para la actuación, pero tengo claro que quiero ver más. Me he quedado con ganas de su emoción contenida en la mirada y de una comedia diferente. Me queda también la duda: ¿habré sido la única en ver esto o los premios han decidido vapulearle como se vapuleó en su día a Richard?


Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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