Tenet (2020)
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8.2

Tenet

Lo mejor
  • Otra vez, las conexiones y los detalles que va colocando Nolan, que al final forman un círculo perfecto de sentido y significado, que va más allá de lo que vemos en la propia pantalla
  • Acción, emoción, imágenes atractivas; quizá en un primer visionado no se entienda todo, pero se puede disfrutar muy a gusto
Lo peor
  • Me ha sorprendido la poca emoción que he visto en esta última de Nolan

‘Tenet’, sin spoilers.

‘Tenet’ lleva la firma de Christopher Nolan. Se ha hablado mucho de que esta firma es incomprensible en muchas ocasiones, cuando no siempre. A mí me parece que este director está obsesionado (para bien, creo) con el concepto del tiempo y que se limita a crear historias a partir de esto, usándolo a placer, alterándolo y por tanto, bueno, sí, complicando un poco las cosas. ¿Incomprensible? La primera hora de ‘Tenet’ es poco más que una película de acción, de espías, a lo James Bond, con algo de drama, y con algunos conceptos que nos lanza y que se van asentando a medida que pasan los minutos, mientras los vamos asimilando. Lo incomprensible, si acaso, llega después, porque en ‘Tenet’ el cineasta juega con el tiempo, y eso altera la realidad que conocemos. Y claro que no es fácil de seguir.

Puede costar comprenderlo, aunque más bien lo que cuesta es, de nuevo, asimilarlo, hacernos a ello, relajarnos y decir: de acuerdo, esta es la ley que se me impone ahora, durante esta hora que me queda aquí, así que voy a dejarme llevar y voy a disfrutar. ‘Tenet’ puede disfrutarse, porque en su primera hora y también después es un thriller de acción, con escenas de acción, con personajes con un porqué y con carisma. Así que, aunque puede costar, porque lo que vemos nos parece antinatural, porque lo es en nuestra realidad, si uno se deja llevar, entonces se disfruta. Y, por supuesto, todo tiene una explicación final. Todo, siempre en el cine de Nolan, está conectado. Siempre, en el cine de Nolan, nos movemos en círculos.

En esta ocasión, nos movemos en círculos creados en un mundo diferente que se rige por su imaginación, apoyada de nuevo en la ciencia, en las posibilidades de esta, en lo que sospechamos aunque no podamos asegurar. Así que, de verdad, no pasa nada por no entenderlo todo. No podemos entender un universo que no es el nuestro al cien por cien en un primer y vetiginoso contacto con él. Claro que desconcierta. Desde luego que deseas, en ciertos momentos, detener la película y detenerte a ti mismo, reunir toda la información que tienes y hacerte un pequeño esquema antes de continuar. Claro que quieres, pero también uno puede optar por decidir que resolverá después, quizá en un segundo visionado, las dudas que le queden, y que se limitará, en ese primer visionado, a disfrutar de esta propuesta original, inmensa, atractiva, estimulante.

Para los próximos espectadores: hacedme caso (si queréis), dejaos llevar. Ya resolveréis más tarde lo que tenéis que resolver.


John David Washington en Tenet (2020)

Así es ‘Tenet’, y así es Nolan

El protagonista de ‘Tenet’ (John David Washington) tiene como misión salvar el mundo. Como arma, sólo tiene una palabra: Tenet. Tiene que saber cómo usarla, y tiene que aprender a moverse con cautela y con inteligencia en la oscuridad del espionaje internacional, donde hay tráfico de armas, asesinos sin escrúpulos y un secreto que podría acabar con la Tierra. Su misión es impedir esto último. Esto es ‘Tenet’, a grandes rasgos. Lo que decía: un thriller de acción, un thriller es espías. Con un buen John David Washington que está, además, bien acompañado: Robert Pattinson, Elizabeth Debicki y Kenneth Branagh. Así que: emocionante, atractivo, con un porqué.

Claro que las cosas se complican. Vale, si queréis: claro que Christopher Nolan complica las cosas. En esta ocasión, en cualquier caso, no lo hace tanto con narraciones temporales imposibles: lo hace, más bien, jugando con ese concepto del tiempo hasta darlo la vuelta, hasta conseguir que sirva a sus propósitos, hasta que con ello se puede construir un círculo perfecto y no una línea. ‘Tenet’ podría ser casi perfecta; necesitaría más de un visionado para asegurarlo, pero tras reposar el primero se me ha quedado una sensación de conexión absoluta entre todos los elementos vistos en pantalla. Una sensación de que Nolan ha pensado y calculado cada pequeño detalle para que puedan encajar entre sí; es más, para que parezca que no podía ser otra cosa que esto.

‘Tenet’ es lo que es, no podría ser otra cosa. ¿Podría Nolan hacer una película de acción bastante digna con esa primera base de la historia, sin necesidad de complicarse? Sí. Y sería peor. Al menos, no sería así de buena. No estimularía de esta manera. No diría mucho. Porque la grandeza de ‘Tenet’ es precisamente que hay recovecos en los que meterse a pensar, a reflexionar y a hacer tus propias cavilaciones, o a quedarte simplemente desconcertado si quieres, mientras disfrutas de todo lo demás. Supongo que va con cada uno, pero a mí sí me gusta experimentar eso de entrecerrar los ojos sin entender bien; me gusta sentir que me están forzando un poquito.

Y de verás no considero que Nolan sea la complejidad absoluta, la complejidad extrema. Sus películas, en realidad, tienen un argumento bastante sencillo. Y los juegos que nos propone son enredos que va desenredando, y que hay que seguir con atención. A veces cuesta. Bueno, es normal, son complejos porque tienen capas, porque tienen secretos, porque tienen una explicación que sólo llega al final. Y en parte porque nacen de una única mente que crea un universo concreto, así que tenemos que adaptarnos a todo ello, a esa realidad desconocida en la que el tiempo funciona de manera diferente.

Por eso es más fácil en los segundos visionados: porque el primer contacto ya pasó, ya tienes un conocimiento previo y unas concepciones previas de lo que es ese universo, y entonces no te sientes tan perdido. Como cuando vas a una ciudad nueva y el primer día no sabes ni para qué sirve un autobús. No es tu casa, estás perdido. Esto es un poco lo mismo. Nolan tiene una manera particular de desarrollar las historias, y en este desarrollo siempre estará involucrado una alteración del tiempo. Estas historias siempre están desarrolladas en su universo, con sus leyes, y es cada vez un universo distinto, por eso en un primer contacto nos parece extraño y desconcertante. Es normal.

También supongo que este es otro asunto: ¿cuántos visionados necesitamos para disfrutar de una película? ¿Nos obliga Nolan a ver dos veces (al menos) las suyas? Aquí entra de nuevo lo que considere cada uno, la manera en la que cada uno quiera entender el cine. Creo que un visionado puede ser suficiente si quieres simplemente exponerte a una experiencia así: una experiencia que desconcierta, pero que es también satisfactoria, por las imágenes, y por lo que sí se entiende sin esfuerzo. Y por la satisfacción de estar recorriendo un camino original que sabes que verás en esa pantalla y nada más.

¿Dos visionados? Para descubrir detalles que se nos han escapado, y para abrazar todo el significado de la película. Pero eso pasa siempre, con todas las propuestas, no solo con ‘Tenet’, no solo con ‘Origen’, no solo con Nolan. Lo que sucede con este director es que esos enredos, y esos secretos entre escenas, son muy vistosos y muy pomposos. Quiero decir: sabes que te está intentando hacer el lío. Y esto gusta tanto como molesta. Supongo.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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