The Prom
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7.5

'The Prom'

Lo mejor
  • La banda sonora y los números musicales
  • La explosión de color
  • La actuación de Meryl Streep
Lo peor
  • Algunos personajes se quedan desdibujados y resultan poco naturales
  • La trama se ve eclipsada con tanta canción y hay pasajes que no se sienten creíbles

Siempre he querido vivir, aunque sea durante una pequeña temporada, la vida social estadounidense. Y Ryan Murphy ha provocado que esto se reavive mucho más, que desee otra vez vivir esa vida, ese instituto tan ideal a pesar de los problemas. Aunque sea un único día, aquel más especial en la época del instituto: el Prom (o, en términos españoles, el baile de fin de curso). Con ‘The Prom’ (Netflix), he estado muy cerca de vivirlo, y la experiencia ha sido muy intensa.

‘The Prom’ tenía todas las papeletas para convertirse en mi nueva obsesión desde que se anunció. Y más si está basada en la novela homónima, escrita por Saundra Mitchell y editada por Nube de Tinta. También si se trata de un musical con un elenco portentoso y extraordinario, con intérpretes de la talla de Meryl Streep (‘Mamma Mia’), James Cordon (‘Cats’), Nicole Kidman (‘Moulin Rouge’) o Ariana DeBose (‘Hamilton’). Antes de verla, yo decía: «sí, esto va a ser un sí sin ninguna duda»; y se ha cumplido. La película puede tener algunos fallos, pero, en realidad, funciona su objetivo principal: entretener al espectador en un recorrido sin pausa de melodías pegadizas y mensajes contundentes.

En Indiana, no hay Prom inclusivo

Este es el primer y repetido conflicto de ‘The Prom’. Emma Nolan solo anhela bailar con su novia en el Prom, pero esto es algo imposible. Y más cuando su novia, Alyssa Greene, es una de las personas con más popularidad en el instituto, y es hija de la presidenta de la asociación de padres, entidad que prohíbe un Prom al que asistan parejas homosexuales.

Paralelamente, Barry Glickman y Dee Dee Allen, dos estrellas de Broadway cuyo éxito acaba rebajado por una mala crítica de The New York Times, deciden asistir al pueblo para ayudar a Emma en su aspiración por asistir al baile de graduación. Y, llevados por su narcisismo, para cosechar mayor publicidad.

‘The Prom’ juega repetidamente con la reivindicación de los derechos LGBT, la identidad sexual y el egocentrismo para centrarse en cuatro personajes individuales que han de tener su inolvidable noche de graduación.


The Prom
Foto: MELINDA SUE GORDON/NETFLIX © 2020

La mezcla perfecta de comedia, reivindicación y música

‘The Prom’ tiene un arranque prometedor con la exposición del conflicto, y el espectador ya puede hacerse una primera idea de qué se va a encontrar. Pero no es hasta la aparición de Barry (Corden) y Dee Dee (Streep) cuando se deja seducir por esta atmósfera tan de los años veinte, pero reasentada en nuestros días. El espectador se mece por la melodía tan cambiante que, inevitablemente, termina por convertirse en un personaje más. Música hay para rato, por supuesto, y quizás esto pueda provocar que la trama no sea tan redonda como uno espera.

El largometraje se nutre en repetidas ocasiones de los tópicos juveniles tan trillados en la literatura y en el cine; sin embargo, gusta, porque hablamos de Ryan Murphy y sabe muy bien cómo tratar la adolescencia y cómo jugar, sin sobrepasarse, con el humor y la conmoción. ‘The Prom’ es la mezcla perfecta de ‘Glee’, con sus números musicales tan revoltosos, pero a lo bestia, multiplicado por mil; esta película tiene color constante, un brillo muy propio, y unas canciones tan pegadizas que el espectador quiere rebobinar cada número para formar parte del grupo de baile.

Desde luego, ‘The Prom’ funciona muy bien por su sencillez. Sin complicaciones, la película va exhibiendo el desarrollo del conflicto, sorprendiendo y provocando diversas emociones en el espectador. Hay furia, decepción, enamoramiento… Murphy conoce muy bien cómo atrapar y enamorar, y una vez más lo ha conseguido. ‘The Prom’ es mamarracha, singular y especial; aunque a veces sí superficial, el espectador queda encantado de la sucesión de números musicales, del estrechamiento de la pareja principal o del abandono del narcisismo por parte de los arribados desde Broodway.

Sin embargo, sí hay cosas en la trama que terminan por no casar. No todo puede resolverse porque sí, vulgarmente dicho, sino que ha de tener una explicación. Hay tanto, en especial tanta música, que es imposible definir al cien por cien algunas tramas, por lo que quedan poco creíbles e incorporadas con una resolución poco satisfactoria.

Un elenco representativo y estrambótico

Ha sido la primera vez que he visto a Jo Ellen Pellman en gran pantalla, pero he quedado encantado. Interpreta, con mucha sensibilidad y atrevimiento, a Emma. Posee una voz bella y cautivadora; por ello, no es de extrañar que su solo ‘Just Breath’, en el inicio del metraje, sea una de las canciones más tiernas y con las que el espectador pueda sentirse identificado.

Su contrapunto, Ariana DeBose, es un personaje que, lamentablemente, no está tan definido. Y da rabia, porque es una de las protagonistas, pero en las dos horas apenas ha dado tiempo a dibujarla con precisión. Se queda ahí, en un segundo plano, mientras Emma posee todo el foco. En la conclusión sí que gana más presencia y agrada, pero su desarrollo imposibilita que sea un personaje redondo. No obstante, junto a Emma, se forma un tándem encantador, cuyas voces en ‘Dance With You’ terminan por llevar a lo más alto esta actuación tan conferida de sentimiento.


Foto: MELINDA SUE GORDON/NETFLIX

Si de dar premios se tratara, este sería para Meryl Streep. Es una de las grandes de esta película, no la única, por cierto. Ryan Murphy ha creado un personaje lleno de capas; se inicia altamente engreída, pero termina por resultar muy humana y con una notable personalidad. La carrera de Streep ya reúne muy buenos papeles, pero ‘The Prom’ va más allá: es altanería y vanidad, una voz inmadura en un cuerpo experimentado. Provoca tanta emoción que el espectador acaba enamorado de ella. Dee Dee es un personaje redondo y solemne.

También James Corden gusta. Se sabe como si fuera Emma, pero en masculino. Engreído, por supuesto, pero, igual que con Streep, se va definiendo sin dificultad y termina por engatusar por su gran presencia en escena. A veces, resulta estereotipado, pero Ryan Murphy sabe muy bien crear su personalidad. Este dúo ya adulto da un punto de vista frenético y sencillamente embelesador.

Hay un elenco mayor, con personajes con premisas interesantes y con mucha historia, pero no llegan a explotarse del todo. Sería bonito darles su propia historia, porque aquí quedan superficiales, y otros, incorporados y desarrollados con poca precisión.

Más Ryan Murphy que nunca

Después de ‘Hollywood’, ‘The Prom’ es lo nuevo de Ryan Murphy de este año. Y su estética nunca decepciona, porque ‘The Prom’ con mucha frecuencia se caracteriza por esas lentejuelas en las americanas, por esos vestidos tan lujosos y que dan sensación de belleza, y por los neones cálidos. Tiene un muy buen ritmo desde el principio, en especial por lo insaciable de las canciones, que irrumpen en una media de cada diez minutos y cada una en el momento preciso, complementando perfectamente la historia.

Más Ryan Murphy que nunca, sí, porque los guiones tienen chispa, enganchan. Se mueven entre la crítica directa y la experiencia personal, así como el alumbramiento para mostrar cómo son las cosas en realidad. Directo, pero sin pomposidad; un guion lleno de ritmo, de voces atractivas, interesantes y que dicen mucho. Y un montaje siempre lleno de color, con una calidez aceptable y un ritmo adecuado para una historia sencilla, pero que deja huella.

Luminosidad en su conjunto

‘The Prom’ es una propuesta muy divertida y entretenida, que gusta por los mensajes tan reivindicativos y esa banda sonora diversa y pegadiza. Es un musical diferente a lo ya visto, que invita a vivir la vida estudiantil de un modo intenso, a luchar contras las injusticias y a bailar incluso en el salón de tu casa. Netflix sabe muy bien qué producto elegir, y por eso ‘The Prom’ es una apuesta segura. Ryan Murphy dirige magistralmente, muy en su línea.

Llena de color y letras que entonan romance, ‘The Prom’ narra, con sencillez, una historia de amor diferente, de la que el espectador quedará prendido. Totalmente obligatoria para las personas que aman los musicales. Una vez entres en la fiesta de la graduación, no querrás escapar y solo buscarás moverte bajo esta banda sonora tan acogedora.

Sergio Guillén

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