Las élites de la costa
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4.3

'Las élites de la costa'

Lo Mejor
  • Reparto e interpretaciones
  • Público bien identificado
Lo Peor
  • No conectará con todo el público
  • Reflexiones superficiales
  • Algunos cortes descarados

Esta crítica no contiene spoilers de ‘Las élites de la costa’.

No sé si el visionado de ‘Las élites de la costa’ hubiera sido más satisfactorio si no hubiera llegado precedida de otras producciones de cuarentena. Si hubiera sido realmente una novedad. De lo que sí estoy segura es de que me habría interesado algo más si hubiera conocido todas sus bromas y referencias. Esta película para televisión, dirigida por Jay Roach y guionizada por Paul Rudnick, surge de una idea concebida en un primer momento para ser representada en teatro. Una serie de monólogos cómicos situados en este mismo año, en los que se repasaran los principales hechos desde la perspectiva de una serie de ciudadanos estadounidenses. La idea se mantiene intacta, pero el formato cambia. Y encaja. Aunque lo que se queda a medias es el propio contenido de esas declaraciones, cargado de política y de una crítica voraz, pero también de algún que otro compromiso.

‘Las élites de la costa’ está estructurada en cinco monólogos de entre 15 y 20 minutos, cada uno de ellos ubicado en un escenario diferente. Es en su reparto donde, personalmente, encuentro el mayor acierto. Haciendo una mención especial a una Bette Midler sembrada y a una Kaitlyn Dever que vuelve a demostrar aquí que posee una sensibilidad especial, a través de la que conecta con facilidad con sus personajes y logra que estos conecten con el público. Pero ni siquiera estas dos grandes actuaciones y las tres restantes interpretaciones (Sarah Paulson, Issa Rae y Dan Levy), también a un nivel notable, consiguen salvar un guion que cuando parece que va a sostenerse, se cae. Y que, además, puede no generar ningún tipo de interés en nuestro país.

Todo en ‘Las élites de la costa’ gira en torno a la administración Trump y a bromas internas, que sólo conocerán aquellos que sigan la política estadounidense de manera cercana. Y lo peor es que, en muchos aspectos, se pasa por encima de los temas verdaderamente importantes. Se hace referencia a la locura generada por el actual presidente, pero no se indaga lo suficiente como para mostrarla. Simplemente se menciona, se bromea y se decora con rabia. Pero ahí queda todo. Tampoco cuando se trata el movimiento Black Lives Matter se hace con la profundidad que merece, generando en el espectador la sensación de encontrarse frente a discursos demasiado superficiales.

Quizá en EEUU…


Las élites de la costa
Foto: HBO

He aquí el principal problema de este largometraje: va dirigido a un público muy concreto. A un público estadounidense, liberal y asiduo al teatro público. Que gusta de debates políticos, de sátiras y de alguna que otra conversación pretenciosa pero vacía. Seguramente, a quien responda a todas estas características, ‘Las élites de la costa’ le entusiasmará. O al menos la encontrará medianamente satisfactoria. Por la rabia que hay en algunos de los testimonios y porque encontrarán en los monólogos parte de sus propios pensamientos. Su ideología y el imaginario de la misma. Se verán reflejados en unos personajes que, sin embargo, a nosotros nos pillan algo lejos.

Personalmente, estoy medianamente al tanto de la política estadounidense. Desde mis años en la universidad, he leído bastante acerca de la misma y de las dos ideologías predominantes. Conozco el imaginario de sus partidos, las características principales de sus votantes y aquellos valores que consideran fundamentales. También soy una entusiasta de Nueva York y conozco su teatro, aunque esto último en la medida que permite la distancia. Y, aún así, ha habido referencias y bromas que no he terminado de captar. No al menos con la facilidad y la agilidad que habría deseado.

Por eso creo que ‘Las élites de la costa’ no va a conectar con el grueso del público español, al que la política estadounidense, el teatro público, el New York Times y demás le son demasiado lejanos y ajenos.

Formato (ex)original


Las élites de la costa
Foto: HBO

Volvemos al timing. Son muchos los creadores, las productoras y las plataformas que, una vez comenzó el confinamiento, tuvieron la misma idea. Producciones de cuarentena, ficciones rodadas con recursos mínimos, monólogos teatrales ante la cámara y un largo etcétera que ya hemos visto en demasiadas ocasiones. Esto también le ha fallado a ‘Las élites de la costa’. Es una pena, porque, probablemente, si hubiera llegado unos meses antes, aplaudiríamos su originalidad o la apuesta por la unión del formato teatral y el televisivo. Pero, ahora, esa originalidad y esa diferenciación se han perdido.

Técnicamente, salvando algún que otro corte demasiado descarado, funciona. Eso es innegable. Al igual que es comprensible que haya muchos espectadores que no se animen a ver una producción de cuarentena más. Otro hándicap contra el que tendrá que luchas este largometraje, que aterriza en HBO el próximo 13 de septiembre.



Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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