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Cantando a una sola voz, con Nek siempre como guía

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Nek

‘Tú estás aquí’ fue la canción con la que Nek arrancó su concierto en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, y este deseado concierto en Madrid fue el concierto con el que cerró su gira europea. “Por fin he llegado a Madrid a tocar en vivo”, clamó ante un público entregado desde el principio que no pudo hacer otra cosa que aplaudir esas palabras. Nek tenía ganas, ellos tenían ganas, su banda tenía ganas, todos teníamos ganas.

Y la espera mereció la pena. Su banda sonaba tan bien como podía esperarse y su voz en vivo adquiere matices que se intuyen en las grabaciones pero no terminan de disfrutarse. No así, no como suena en directo. En directo, Nek suena desgarrador, emocionante, cercano, cálido.

Nek

En su repertorio, también todo lo que podíamos esperar. Comenzó cantando en español, guitarra en mano, todo sumido en la oscuridad y su voz iluminando el escenario. Siguió en español, y a medida que fue haciéndose la luz el concierto adquirió el ritmo propio de un artista al que siempre le ha gustado moverse. La cuarta canción fue en italiano: ‘La storia del mondo’. Así fue como dejó claro que durante unas horas seríamos bilingües, aunque su prioridad, también quedó claro, era darle al público español sus éxitos en español. Así, disfrutamos de canciones que en nuestro país han sonado a rabiar, como ‘Laura no está’ o ‘Al menos ahora’, y de otras no tan conocidas para el oyente medio de la radio, como ‘En el tren’, que son un éxito entre su público. Se entiende, con este magnífico repertorio en castellano y con su buen hacer a la hora de hablar con el público, qué hace Nek aquí y por qué era tan importante para él estar.

La conexión con los allí reunidos era total y auténtica. Uno de los momentos más especiales llegó cuando, en pleno concierto, una joven se acercó al escenario y le tendió una rosa. Nek la aceptó en seguida, aprovechó una pausa para agradecérselo y se fundió con ella en un efímero abrazo; fue el momento que materializó para todos los ojos su comunión con el público, que se mantuvo de principio a fin. No sé en qué instante concreto comprendí que en ese Teatro eran (éramos) uno cantando, a una sola voz, con la de Nek siempre como guía. Cuando vuelvo a este pensamiento, suena ‘Tu nombre’ de fondo, así que imagino que fue la canción protagonista de esta bonita revelación que debería servir como ejemplo de lo que debe ser un concierto. Público y artista volcados en la música de una misma manera, con el segundo siempre como guía.

Y qué bonito es tener a Nek como guía, un artista entregado capaz de jugar con la riqueza de dos idiomas preciosos. Un artista con una voz inconfundible, que cuida y potencia, de la que disfruta sin dejar de entregarla al resto. Esa voz ha llevado lejos a muchas personas. Con esa voz, cuando la música de pronto se detiene y solo está él, parece detenerse también el tiempo.

Nek
Judith Torquemada

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