La gran mentira
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5.6

La gran mentira

Lo mejor
  • Ian McKellen y Helen Mirren, a quienes podría estar viendo en pantalla durante horas sin cansarme
  • El punto de partida no es malo, tampoco el lugar al que terminamos llegando
Lo peor
  • Ni la narración es todo lo emocionante que debería ser, ni el guion es todo lo bueno que debería ser para que esta película fuera una buena película

Bill Condon (‘La Bella y la Bestia’, 2017) dirige ‘La gran mentira’, una película británica cuya pieza angular es la unión de dos de los grandes: Ian McKellen y Helen Mirren. Desde el principio se intuye que lo más interesante de la cinta es el duelo que se plantea entre dos rostros que siguen amoldándose a lo que se pide y se espera de ellos. Ojalá los pudiéramos tener siempre.

¿De qué va ‘La gran mentira’? El estafador profesional Roy Courtnay (Ian McKellen) tiene en su punto de mira a Betty McLeish (Helen Mirren), una adinerada mujer que acaba de quedarse viuda. Su objetivo es quedarse con todo, pero a medida que van conociéndose, lo que tenía que ser otra sencilla estafa en su carrera delictiva se convierte en un juego peligroso.

‘La gran mentira’ no es una mala película, pero tampoco brilla como podría haber brillado. Creo que se cometen errores en la exposición de la trama tomada como principal, que es, al final, una historia que conocemos. Una historia que con diferentes protagonistas, en diferentes escenarios y por diferentes razones hemos visto otras veces. No la considero excesivamente inteligente, como he leído por ahí, pero tampoco creo que servirá para complacer a espectadores cómodos que se sentirán inteligentes, como lamentablemente también he tenido que leer. Creo que sirve como producto de entretenimiento y que tiene detalles interesantes, como tiene otros con los que pretende jugar con el espectador y que se quedan a medio camino por una narración desacertada.

‘La gran mentira’ te lleva de un lado a otro, pero, sin ser predecible, puedes predecir ciertos giros o revelaciones. Quizá no los más concretos, pero cuando estos llegan tampoco sorprenden y creo que es, y vuelvo al principio, por un error a la hora de exponer ciertas conclusiones. En este sentido, el guion tendría que haber sido mejor. Sin ser una historia brillante, no es una mala historia, y sin embargo no está lo bien contada que podría estar.

Ian McKellen y Helen Mirren en 'La gran mentira'

El principal interés radica en descubrir las mentiras que se esconden en cada escena. Lo anuncian desde el principio y no hay que olvidarlo, porque de esa manera es como más se disfrutará de la película. Mira a los ojos a sus protagonistas, de un talento interpretativo sin igual, y pregúntate cuándo dicen la verdad y por qué razón estarían mintiendo. Anímate a entrar en su juego, déjate llevar por un Ian McKellen en el que descubrirás detalles adecuados a cada papel que le verás interpretar y también por una Helen Mirren cándida, contenida, de una fuerza abrumadora. Recuerdo encontrarme a mí misma sonriendo con sinceridad y sin saber bien por qué; supongo que porque tenía delante a estos dos y da gusto verlos.

¿Son suficientes para justificar el visionado de esta película? Sí. Insisto: no es una mala película, es una película correcta que podría haber sido mejor. Una película que entretiene la mayor parte del metraje, que sin llegar a sorprender sí tiene varias sorpresas preparadas y que, al final, es más profunda de lo que parece. Vuelvo a acogerme a una frase escuchada en la propia cinta, que la explica y la presenta al público para que este la observe con otros ojos cuando ya ha terminado el visionado. Esto es interesante. Saltaos el siguiente párrafo si no queréis ningún tipo de opinión (que no spoiler, ¡estáis libres de spoilers aquí!) sobre el final.

El final tiene unas intenciones y un mensaje muy claro que creo que no va a convencer a todo el mundo; a algunos por ciertos errores en esas formas y a otros por el mensaje en sí mismo. Como suele suceder en estos casos y hasta que no haya más remedio, a mí sí me convence su fondo. Termina la película y me quedo mirando a la pantalla y entiendo algunos gestos, algunos detalles minúsculos que he captado por pura suerte y que se revalorizan cuando conozco de dónde venían y hacia dónde nos conducían.

La gran mentira

‘La gran mentira’, al final, me dejó con buen sabor de boca. Por ellos, por el círculo que se completa, por algunos detalles en los que merece la pena detenerse y porque me tuvo sonriendo como una tonta mirando a Ian McKellen y Helen Mirren sonriéndose entre sí. Tiene errores, pero se puede disfrutar igualmente. Se estrena este 5 de diciembre.

Judith Torquemada

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