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El equipo de ‘En el corredor de la muerte’ habla de las emociones y las realidades de la ficción

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La presentación de ‘En el corredor de la muerte’, durante el tercer día de celebración del XI FesTVal de Vitoria, ha sido lo que promete ser la ficción: correcta, respetuosa, emotiva y hecha desde el conocimiento. Todo el equipo involucrado en la nueva ficción de Movistar+ sabe de lo que habla cuando habla de Pablo Ibar.

Susana Herreras, productora ejecutiva, se muestra muy orgullosa en nombre de todo el equipo. Es quien primero nos ha ofrecido los detalles de la ficción: constará de un total de cuatro episodios, que podrán completarse con uno más en forma de podcast, de cincuenta minutos cada uno. Producida por Bambú, se ha rodado entre Panamá y Madrid, y han contado con un elenco multicultural encabezado por Miguel Ángel Silvestre.

La idea de ‘En el corredor de la muerte’ parte de un libro que el periodista Nacho Carretero (‘Fariña’) comenzó a escribir hace años. Su peso en la ficción estuvo en la investigación más puramente periodística, y también ha servido de unión con la familia de Pablo Ibar. En 2011 logró hablar con su mujer, Tanya, y desde entonces no ha perdido el contacto. Nacho Carretero es la fuente de ‘En el corredor de la muerte’, y esa investigación exhaustiva podremos advertirla sobre todo en los podcasts que acompañarán a la serie. «La serie cubre mucho el proceso emocional y cómo los afectos han conseguido mantener a flote a Pablo, y el podcast tiene mucho que ver con el proceso de investigación», explica Susana.

De lo emocional se ha encargado Bambú y todo el equipo artístico, contando con Carlos Marques (‘10.000 km’, 2015) como director. Ramón Campos tenía muy claro que quería contar con un cineasta que tuviera «una mirada especial», y Carlos Marques, el de las tomas largas y las improvisaciones, demuestra esta mirada con sus primeras declaraciones. Saber que a Pablo Ibar le condenaron por una simple imagen parece un punto de partida fantástico para reflexionar (entre otras cosas) sobre el poder de la imagen, aunque por supuesto ‘En el corredor de la muerte’ es mucho más.

Entre todos han construido una ficción que habla, sobre todo, del amor. Es una historia de amor entre un hombre y una mujer, y también una historia de amor familiar, con la figura de Cándido como el eterno padre luchador que jamás tiraría la toalla cuando se trata de su hijo. Gracias a estas emociones y con la historia real como base principal, nos movemos entre diferentes géneros: desde el thriller hasta el drama judicial, sin olvidar estas emociones y sentimientos que comentamos.

Uno de los grandes miedos de Nacho Carretero a la hora de adaptar la historia para televisión es que se frivolizara, de manera involuntaria, con los hechos y la vida de Pablo. Temía que pudiera malinterpretarse y entenderse la ficción como una manera de hacer entretenimiento de un asunto de tal gravedad. «Es un producto irreprochable», nos barre las dudas a este respecto, «el ejercicio de responsabilidad realizado es tremendo».

Ramón Campos, al ser preguntado sobre su postura con lo narrado y los conflictos morales presentados, también se muestra claro: se habló mucho en los primeros compases sobre la posición de la serie a la hora de contar la historia, y todos estuvieron pronto de acuerdo en que no iban a jugar con la inocencia o la culpabilidad de Pablo. «Cuando la vida de una persona está en juego y nosotros podemos aportar nuestro granito de arena, no es momento de jugar», explica. Una postura diferente hubiera sido irresponsable, añade, confirmando en todo momento que el equipo cree en la inocencia de Pablo. «La serie no es una reflexión sobre si es inocente o culpable, sino una reflexión sobre si se puede condenar a alguien sin pruebas», añade Diego Sotelo, también creador de la ficción.

Sobre esta inocencia de Pablo Ibar y los conflictos que plantea ha reflexionado mucho Miguel Ángel Silvestre, encargado de darle vida. El equipo nos advierte: el trabajo de Miguel Ángel es muy bueno. Cuando el intérprete envió una primera prueba y Ramón Campos se la mostró a Susana Herreras, apenas le reconoció.

Para construir el personaje, que es una persona real, empezó trabajando el acento y las expresiones que llegan con él, sin dejar de ver vídeos de Pablo y de leer todo lo que caía en sus manos sobre su caso y su persona. Fueron claves dos semanas de ensayos muy emocionales en las que trabajaron escenas que nunca veremos, que sirvieron para tomarle el pulso al personaje y poder atravesar diferentes momentos de su vida con el fin de conocerle más.

Cómo ha afectado este papel a Miguel Ángel es evidente en sus declaraciones. Cuenta que el momento más impactante de este proceso llegó con la nueva condena a Pablo Ibar, al darse cuenta del dolor que esto le producía. Ramón Campos añade que todos estaban convencidos de que Pablo podría unirse a ellos en el rodaje, y que fue «un mazazo» el resultado de ese último juicio. A Miguel Ángel le gustaría visitar a Pablo, asegura, y decirle «que creo en él».

Miguel Ángel habla de la responsabilidad de hacer esta ficción. Habla de las preguntas que se le formaron en primer lugar: «¿es inocente o no? ¿Qué defiende esta serie? Te tienes que empezar a plantear preguntas, porque tienes sensaciones, pero no tienes ninguna idea firme». Tras hablar con Nacho Carretero, tras leer el libro, tras informarse, todo se aclaró. «Estaba convencido de la inocencia de Pablo y de estar en contra de la pena de muerte, y ahí ya empiezas a trabajar con un tesón y una determinación que puede ser superior a la que puedes tener en otros trabajos», explica, y habla de «la osadía del ser humano para condenar a otro a través de una imagen».

Para llevar esta serie a la pantalla, «confiaba mucho en la visión de Ramón (Campos), Teresa (Fernández-Valdés) y Diego, porque sabía que iba a ser respetuosa», y también en Carlos, porque con él sabía que «las emociones no iban a estar edulcoradas». Así es como ha nacido esta ficción cuyo principal objetivo es que, tras verla, el espectador pueda decir que conoce el caso, que comprende las emociones y cómo ese grupo de personas ha llegado ahí, tan lejos.

«Es una serie muy emocional en la que sobre todo se habla del corazón, de cómo esta familia ha conseguido tirar durante veintitantos años de las ganas de vivir de Pablo». Se estrena el próximo 13 de septiembre, en Movistar+.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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