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‘El Ministerio del Tiempo’: Lola Mendieta es el compromiso

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Sí. Para mí, y después de mucho reflexionar, Lola Mendieta es el compromiso. En un sentido muy amplio de la palabra. Tan amplio como para acoger distintas acepciones y realidades. Puede que, a priori, choque esta definición. Al fin y al cabo, es complicado olvidar el momento en el que Lola se volvió en contra del Ministerio y se convirtió en su enemiga. Pero, por hoy, no quiero hablar de esa Lola. Sino de la que hemos tenido la oportunidad de conocer más a fondo. Esa joven apasionada, con unos valores magníficos que sitúa incluso por encima de sí misma y capaz de entregar su vida a las causas que considera justas. Una joven implicada y activa, que siempre va en busca de su mejor versión y que vive al máximo.

En el último episodio de la cuarta temporada, nos despedimos de una Lola que ya no presenta unos rasgos jóvenes, pero que sigue manteniendo el brillo y la fuerza de su mirada. Puede que sea cosa de la siempre maravillosa humanidad de Macarena García, pero siento que toda la esencia del personaje está recogida en esa mirada viva y luminosa. En sus ojos curiosos y cargados de fuego, de compasión, de ternura, de amor y de rabia. No sé si es el personaje más temperamental y más emocional, pero desde luego sí que se ha sabido compartir eso con el público. Desde que apareció ante nosotros por primera vez, y hasta ahora.

Hay quien no ha conseguido borrar del todo el tiempo en el que Lola Mendieta fue enemiga del Ministerio. Y, en parte, es lógico. Pero las dos últimas temporadas de la serie nos han permitido ofrecerle una segunda oportunidad, en la que no sólo ha escogido teniendo una visión más amplia de su realidad. También nosotros hemos tenido la oportunidad de conocerla mejor, de comprender sus motivaciones y de acompañarla en un camino que nunca fue sencillo. A través de su mirada, también hemos podido observar y escudriñar la institución desde una óptica más crítica. Pudiendo así llegar, mediante nuestros propios pasos, a la reflexión final que se nos plantea en el último episodio.

La justicia por bandera


El Ministerio del Tiempo
Foto: RTVE / David Herranz

Como señalaba unos párrafos más arriba, para Lola Mendieta sus valores y las causas justas están por encima de todo. De ahí surge el conflicto con el Ministerio. Del hecho de saber que tiene en su mano salvar miles, millones de vidas y no puede hacerlo. Porque una regla, que entiende como absurda, asegura que no puede cambiar la historia. Absurda porque, tal y como ella misma nos ha invitado a ver, choca directamente con el propio funcionamiento de la institución. A Lola la destruye moralmente saber que no puede acabar con Franco antes de que desate la desgracia, pero sí debe intervenir para salvarle si salta una alarma. Y la destruye porque es una mujer de ideales firmes, de lucha constante y de un compromiso sin límites.

¿Sigues teniendo dudas? Cuando era poco más que una adolescente, ayudaba a inocentes a escapar de una muerte segura. Su única meta y su único objetivo eran salvar vidas, poniendo en riesgo la suya. Lejos de construirse un futuro, aseguraba ese futuro a decenas de personas, en torno a las que giraba todo. Su compromiso con la causa siempre fue tan grande que no le tembló el pulso a la hora de acabar con un traidor, que también era su amor. No porque Lola disfrute de la acción de matar. De hecho creo que la repudia, la detesta. Sino porque con ese disparo, creyó salvar las vidas de otras tantas decenas de personas.

Colocando a sus sentimientos en el último puesto, Lola Mendieta siempre actuó por el bien común. La segunda Lola Mendieta. Esa que, sabiendo que tenía la oportunidad de regresar a su vida, a su Pacino y a un presente que le fue arrebatado, aguardó en un futuro en el que era necesaria, sin esperar nada del resto. Quizá vimos esta última etapa de manera demasiado rápida para llegar a interiorizar que se negó a sí misma una vida en la que era feliz y en la que se sentía querida por una vida al servicio de una causa justa. No se me ocurre un mejor ejemplo de compromiso.

Pasional y resolutiva


Lola Mendieta
Foto: RTVE

En Lola Mendieta también encuentro esa pasión que acompaña a la juventud. Encuentro el fuego del Ministerio, una agente que no entiende de grises ni de medias tintas. Y una mujer a la que le gusta vivir y amar, todo a máxima potencia, hasta intentar rozar un límite que en realidad no existe. Es un personaje intenso, pero enormemente bello. En el que es fácil que nos veamos muchos reflejados, por sus ganas de comerse el mundo, por su sentido de la justicia y por su entusiasmo. Siempre dispuesta, siempre alerta y siempre al 200%.

También es una agente resolutiva, capaz de salir hasta del laberinto más enrevesado o de un callejón sin salida. Lo hemos visto en diferentes misiones, en las que, de manera natural, ha acabado asumiendo el rol más importante de su patrulla. Pese a su juventud y al aluvión de información que se le vino encima en el momento en el que el Ministerio la rescató, supo tomar el timón como quizá no habríamos esperado. Y salvar el vacío que dejó la marcha de Amelia, sin pretender en ningún momento sustituirla.

El de Lola Mendieta es un personaje poderoso, tanto como un huracán, que llega y arrasa con todo. Dejando una huella imborrable dentro y fuera de la serie. Y demostrando, por supuesto, que a veces las segundas partes sí son buenas.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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