Netflix nunca decepciona y su catálogo es una auténtica caja de sorpresas. En la nueva apuesta del gigante americano,  “Medical Police” nos presenta un animado y complejo mundo en el que un equipo médico se enfrenta a uno de los brotes más letales de la humanidad. A lo largo de los diez episodios, que tienen una duración de unos 20 minutos cada una de las entregas y tiene una trama argumental secundaria cada vez más potente e intrigante. En esta producción han querido mezclar dos elementos que normalmente por separados suelen funcionar, como son los hospitales, junto a la serie policíaca.

Se trata de una serie traumatizante en el buen sentido de la palabra al arriesgar jugar con un humor absurdo con una cruda y triste realidad. A lo largo de la serie vemos como la relación entre Lola (Erin Hayes) que es una médica interna y Owen (Rob Huebel), que es un cirujano pediátrico. Desde el inicio ya nos indican que hay un cierto clima de tensión (ya sea sexual o tensión a secas) y poco a poco nos aborda una relación entre ambos que llega a ser hasta tierna en medio de unos gags sinsentido.

Los guionistas han arriesgado con unos sketches tristes en los que juegan con la incomodidad, estos están cargados de crítica social y sobre todo americana. Tanto es así, que en el segundo capítulo ya nos hacen llegar que a ideología y mentalidad estadounidense y lo hacen confundiendo a un musulmán con un terrorista, el cual finalmente como era de esperar resulta que era inocente.

Quien busque una serie extraordinariamente vinculada al mundo de la investigación y ciencia que no pierda el tiempo visionando esta serie. “Medical Police” sirve perfectamente como la precuela de una de las series más importantes en los últimos años como es “Hospital de niños”. Lo hacen sin caer en los tópicos y manteniendo los mejores aspectos de las comedias americanas. Los personajes no necesitan apoyarse los unos a los otros, tienen recorrido por si solos.

Este tipo de serie, en la que la comedia predomina por encima de la intensidad de la trama es habitual que jueguen con el tiempo de cada entrega. Esta es una de las grandes bazas de “Medical Police”. Son entregas cortas, amenas y que incluso te permite ver la serie del tirón. No se hacen largos, que es uno de los principales problemas que existen en este tipo de producciones.

Al final la trama se llega a convertir en absurda por la peculiaridad del guion pero no importa. El equipo de producción y realización de la serie se las ha ingeniado para que en cada entrega nos muestre un punto distinto del mundo. Y es en este aspecto el que permite que sea una comedia ágil. El hecho de que junto a los personajes puedas viajar y recorrer el planeta con unos planos espectaculares te permite conocer distintas realidades. Es mediante estos viajes los que te permiten conocer las personalidades de los protagonistas con pequeños instantes de flashback.

La grandeza de esta serie es que la trama no se hace pesada. Es más, se hace breve y leve, no es densa. Te permite disfrutar de una historia que está repleta de acción y los chistes malos no pasan factura. Es una comedia del absurdo con un trasfondo de crítica social. Las nuevas series vienen en pequeñas capsulas que te permiten enamorarte de unos personajes que tienen problemas cotidianos. El gran triunfo de “Medical Police” se encuentra en la normalización de los errores del ser humano. Los personajes son torpes por naturaleza, incluso los grandes villanos, pero no importa.


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