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Palermo y las heridas mal curadas

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Martín Berrote, alias Palermo, nació en Buenos Aires, Argentina. Pero vive en Palermo, Italia. Es ingeniero, pero no sabemos bien a qué ha dedicado en realidad su vida, si a esta profesión técnica y aparentemente algo aburrida o al arte del atraco, bastante más excitante y arriesgado. Ha pasado gran parte de su madurez enamorado de su gran amigo Andrés, por todos conocido como Berlín. Y ha desarrollado un enorme y visceral rechazo a las mujeres. Estos son los datos objetivos que tenemos del personaje interpretado por Rodrigo de la Serna después de las dos últimas temporadas de ‘La casa de papel’. Datos que nos hablan de un personaje inteligente, abiertamente homosexual y misógino, y detrás de los que encontramos decenas de heridas mal curadas

Todos hemos tenido heridas de ese tipo, físicas y del alma. Unas se ven y otras no, pero en la base son exactamente iguales. Cuando curamos bien una herida, un corte por ejemplo, podemos incluso librarnos de la cicatriz o, en el peor de los casos, llevarla con nosotros para siempre como recuerdo. Sin embargo, cuando no curamos bien una herida, vuelve a abrirse continuamente, se hincha, se enrojece e incluso supura. Una imagen nada agradable, acompañada del dolor que no existe cuando sí hay curación y que va oscureciendo el alma poco a poco. Detrás de los gritos, el ego y el odio de Palermo, hay un corte profundo que nunca ha terminado de curar. 

Esto es algo que siempre he sospechado, y sospecho que no soy la única que lo ha hecho. Para empezar, porque para mí es inimaginable que el Profesor acudiera a una mala persona para robar el Banco de España. O para ir a comprar el pan. Un sociópata, puede ser. Un hombre con defectos, desde luego. Pero una mala persona… Es precisamente en la escena en la que vemos cómo Sergio acude a Martín en la que se nos da la primera y principal pista para comprender de dónde surgen el machismo y la misoginia de Palermo. No ha superado la muerte de su gran amigo, del que habla de una manera diferente y muy fácil de reconocer para cualquiera que haya estado enamorado. Un gran amigo que era más que eso y del que nunca recibió la respuesta que esperaba o, mejor dicho, que deseaba

El Palermo que se muestra

Palermo

Las heridas mal curadas siempre van acompañadas del oscurecimiento del alma, pero también de escudos y muros que están pensados para ocultar precisamente las propias heridas. La misoginia y el machismo de Palermo son en parte consecuencia y en parte escudo. Después de conocerle más a fondo, siento que él mismo se ha refugiado en un odio que ni siquiera comprende y que, en ocasiones, creo que finge. Para ocultar el dolor que le produce aún que Andrés no pudiera o no quisiera amarle. Odia a las mujeres o se fuerza a odiarlas porque su gran amor las amaba. Y, aunque no hay culpables, pues el amor surge de manera natural, él también fuerza esta culpa porque sabe que existía una conexión especial entre Andrés y él. Diferente para cada uno de ellos, pero especial. 

Todo esto hace que, a su vez, se sienta inferior a todas esas mujeres que odia. Seamos sinceros, a todos nos ha pasado eso de sentirnos pequeños cuando somos rechazados, creer que somos inferiores y que no somos suficiente. Para aplacar este sentimiento de inferioridad, Palermo finge sentirse y creerse superior a quien le hace sentir menos: las mujeres. Aquí también entra su cultura, en la que ha crecido, la cual imagino que será bastante machista y habrá influido en su tendencia, llevada hasta al límite por el odio y el rechazo. 

Así, nos encontramos con un Palermo despreciable, con ansias de poder y con un ego que supera al de todos sus compatriotas. Y ya se sabe lo que se dice del ego de los argentinos. Un hombre acomplejado que odia, en vez de aceptar y aceptarse, y que parece vivir siglos atrás. También un soldado que acata órdenes de quien considera su líder, pero que parece ser capaz de vender a cualquiera para mantener su posición de poder, que es lo único que tiene y lo único que le reafirma. Una persona difícil y en la que es complicado ver algo positivo, más allá de su sentido del humor, que a veces también cae en lo desagradable. 

Detrás, Martín 

Palermo

Pero si tiramos esos muros y rompemos sus escudos, Palermo se convierte en Martín, a quien hemos tenido el placer de conocer en la cuarta temporada de ‘La casa de papel’. Ha costado mucho quitarle las capas. Han tenido que llegar la muerte y el miedo y arrancárselas, para que veamos lo que veíamos en los flashbacks, en los que había ego. Pero un ego amable e incluso divertido. Y en los que sobre todo había amor. Y dolor. 

Es en su conversación con Helsinki donde se desnuda por completo, mostrándose generoso y preocupado, como quizá siempre fue pero nunca quiso mostrar. También encontramos su preocupación y un cariño que en un principio no imaginábamos en sus miradas a Nairobi. También en sus acciones, que pasan de ser descabelladas y egoístas a convertirse en titubeantes y precavidas. Todo para cuidar a sus compañeros, a los que siempre había despreciado aparentemente, pero que significan para él mucho más de lo que llegamos a imaginar. 

La complicidad que existe con Helsinki, por lo obvio, es el canal a través del que Palermo se convierte poco a poco en Martín. Una conversión en la que también entra la presión del miedo y la muerte. Es a través de esta relación, en la que reina el cariño, como vemos cuando Palermo intenta salir del Banco y amenaza a sus compañeros sin poder llegar a cumplir con sus palabras, como el personaje de Rodrigo de la Serna -quien nos ha ofrecido una interpretación brillante y de una sensibilidad brutal– se reencuentra consigo mismo. Y sospecho que será también a través de esta relación y de un posible acercamiento con algunos compañeros como también curará sus heridas. También sospecho que no llegará a salir del Banco de España. Pero si lo hiciera, quizá volviera a ser divertido y apasionado como lo era antes de que Andrés le rompiera el corazón en dos ocasiones, con un beso y su muerte

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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1 Comment

  1. Me ha encantado este análisis! Ha logrado sacar a luz la complejidad de este personaje.
    Un abrazo desde Chile.

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