Álvaro Longoria ha dirigido ‘Santuario, un impresionante documental sobre el Océano Antártico junto a los actores Carlos y Javier Bardem. Junto a GreenPeace los tres emprendieron un viaje con un objetivo muy claro: aunar sus fuerzas y sus voces con el fin de conseguir crear una reserva para proteger sus aguas, sus tierras y todos los seres vivos.

¿Por qué decidiste implicarte en esta causa junto a los hermanos Bardem?

Nosotros ya habíamos colaborado con GreenPeace en un cortometraje que estuvo nominado al Goya en 2016, que era la campaña del Ártico. Me fascinó cómo funcionan las campañas medioambientales, el hecho de que haya tanta gente trabajando para construir un mundo mejor de forma altruista haciendo a veces actividades peligrosas y retos. En este caso era una campaña política, mediática y científica y de alguna manera quería contar eso desde dentro. Cuando surge la campaña de crear un santuario marino en la Antártida y les ofrecen a Carlos y Javier Bardem ser embajadores yo propongo hacer un documental siguiendo todo el proceso desde el principio y eso fue un proceso que duró 8 meses y ha culminado con el documental. Al principio no sabíamos muy bien qué íbamos a rodar, sabíamos que queríamos rodar todo pero no sabíamos cómo iba a pasar.

¿Crees que este tipo de documentales tienen poder para influir en la gente?

Yo creo que el cine tiene un poder tremendo, hoy en día es quizás las forma más contundente y eficiente de transmitir un mensaje y creo que eso implica una responsabilidad que los cineastas algunos asumimos y otros no. Creo que es importante que ese poder de comunicación que tenemos sea utilizado para un buen fin y este tipo de documentales están diseñados para ser a la vez entretenidos, didácticos y reflexivos, que el espectador tenga la obligación de tomar sus propias decisiones.

En ‘Santuario’ podemos ver unas imágenes impresionantes, ¿cómo fue el viaje a la Antártida?

Pertenecer a una tripulación de Greenpeace en un rompe hielos en el Océano Antártico es algo a lo que un ciudadanos normal como yo no está acostumbrado. Rodar un documental así es complicado porque el barco es un sitio especial y ninguno de los tres teníamos tanta experiencia en el mar. Pero bueno, fue precioso poder estar allí y poder retratar eso para que el espectador tenga la sensación de que también está ahí. Poder ver la fragilidad del ecosistema fue lo que más me impactó. Creo que el espectador tiene la misma sensación de que está viendo algo que es un equilibrio maravilloso que ha creado la naturaleza y que el hombre no está presente pero con cualquier cambio nos cargamos el ecosistema y eso al final se aplica al mundo entero y de alguna manera es lo que llevamos 5 décadas haciendo y ha llegado el momento de que paremos.



¿Qué te gustaría que sacara en claro la gente al ver ‘Santuario’?

Al espectador se le invita sobre todo a reflexionar sobre un concepto que a mí me parece básico y es que si queremos cambiar las cosas tenemos que involucrarnos personalmente. No podemos esperar a que otros cambien las cosas por nosotros porque se ha demostrado que eso no ocurre. La prueba está en la lucha medioambiental pero se puede aplicar a muchas otras cosas, pero en esta causa es especialmente llamativo ya que la mayor parte de la población está deseando que se llegue a un equilibrio con el ecosistema y sin embargo los grupos de poder de alguna manera nos devuelven la pelota casi echándonos a nosotros la culpa por no reciclar, etc. cuando en el fondo es el sistema el que está obligándonos a nosotros a comprar botellas de plástico por poner un ejemplo claro. Creo que hay que darle la vuelta a esto, no podemos permitir que nos estén tomando el pelo perpetuamente. Si fuese un tema puramente económico bueno, pero al final estamos jugando con la supervivencia de nuestra especie y creo que o nos levantamos ahora entre todos y paramos esta locura o estamos poniendo en peligro el ecosistema del que vivimos, sobre el que respiramos y con el que compartimos este mundo y esos es muy peligroso para la especie humana.

Ahora estás con otro proyecto, ‘Diarios de la cuarentena’ ¿cómo surge la idea de crear esta serie?

‘Diarios de la cuarentena’ surge con la idea de hacer de la debilidad una virtud. Nosotros teníamos varios rodajes en marcha a punto de empezar pero toda la industria está parada. Lo que vimos los otros directores y yo es que la gente necesitaba desconectar de alguna manera, sobre todo la gente mayor, porque yo estaba viendo que estaban obsesionándose todo el rato con las noticias, los datos, etc. y pensamos que sería bueno hacer algo para que la gente pudiera utilizar el humor como terapia. De alguna manera nosotros siempre intentamos mantener la filosofía de que hay que intentar ayudar con lo que se puede y lo que se sabe hacer. Nosotros sabemos hacer audiovisual, cine o series y ante esta crisis que estamos viviendo pensamos que el humor era la mejor forma de ayudar a la gente a pasarlo bien. No sabes la cantidad de gente que nos escribe agradeciendo esta oportunidad de reírse y de desconectar de alguna manera de la crisis tan brutal que estamos viviendo.

Este confinamiento ha puesto a todo el mundo en un estado de shock y mi teoría es que ante crisis lo que hay que hacer es ponerse a buscar la solución y ponerse a ser proactivos. Tengo varias películas que esperamos rodar este año cuando todo vuelva a la normalidad. Lo importante es mantenerse activo y buscar la forma de seguir entreteniendo y comunicando. Al final el ser humano es un animal super creativo capaz de adaptarse a medio ambientes complejos y podemos hacerlo aquí.

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