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Rey y Ben, la unión en la Fuerza y mucho más

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Rey y Ben Solo

No sé si os ha gustado el final de ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’, y por tanto el final de la trilogía, y por tanto el final de los Skywalker en el cine; yo todavía estoy decidiendo qué pienso del conjunto, pero sí sé que al menos me parece el final natural para la relación de Rey (Daisy Ridley) y Ben Solo (Adam Driver), los dos grandes protagonistas. El que tenía que darse después de todo lo que hemos visto; o al menos después de todo lo que he sentido viéndolo. A lo mejor he entendido mal las cosas, porque J.J. Abrams me cuenta que ha querido construir una relación fraternal entre ambos y yo en ningún momento he visto a dos hermanos. Independientemente de que la pareja, como pareja romántica, guste o no, su conexión ha trascendido lo fraternal y ha concluido con esa última escena que siento como el final que tenía que ser.

Es el final que tenía que ser para una relación que como la propia Fuerza se ha movido entre la luz y la oscuridad, que nos ha demostrado que no existe la una sin la otra, y que se atraen tanto como se repelen. Una relación que empezó a construirse sobre las peores emociones de ambos protagonistas, pero que ha evolucionado siguiendo las opuestas, las positivas, las que hacen bien. Una relación que engloba todo lo que es ‘Star Wars’, y que solo por eso la apreciaré siempre.

Nos remontamos al principio. Rey tiene algo que Kylo Ren quiere: la clave para llegar hasta Luke Skywalker y borrar así todo rastro de la Orden Jedi, de una vez y para siempre. Kylo Ren está dispuesto a todo para lograrlo, pero en sus intenciones nunca hay una decidida predisposición a matar a Rey, más bien al contrario. Tal vez porque esa joven despierta su curiosidad, tal vez porque siente la Fuerza en ella, no lo busca de forma desesperada. Rey sí se esfuerza: Rey no quiere cerca a Kylo Ren y si tiene que acabar con su vida lo hará. Más aún cuando conoce parte de su historia: es hijo de Leia Organa y Han Solo, y es la vida de este último la que ha acabado en sus manos.

Ben Solo y Rey

Rey, perdida, en busca de cariño, en busca de una familia, lamenta la muerte de Han Solo como si fuera su propio padre, porque busca una familia y porque no puede entender que un hijo renuncie con consciencia a un buen hombre que parece quererlo, que ha estado ahí… No como sus padres. El asunto es personal, desde el principio, y desde el principio las conexiones entre ambos están ahí.

Rey cree que Kylo Ren es un monstruo, un monstruo con una máscara, por lo que sabe que ha hecho, por lo que intuye que ha hecho, por lo que ella misma ha sentido a su lado. Con la fuerza de Rey (con la fuerza de Daisy Ridley), el espectador también lo siente, pero no olvida lo anterior: que Kylo Ren no quería matar a Rey. Y pronto comprende algo: que matar a su padre le ha dejado destrozado. Que tiene dudas, que hay conflicto en él, y que lo extrañamente cercano que se siente de Rey tiene también que ver con lo cerca que está del camino del que se apartó (obligado, sabemos luego). Lo dije hace unos días: Ben es también una víctima.

Porque, lo descubrimos en ‘Los últimos Jedi’ (2017), Kylo Ren es el resultado del miedo, la traición y el abandono que sintió Ben Solo. No es un villano al uso. No se siente especialmente interesado en hacer el mal, ni especialmente unido al lado oscuro de la Fuerza. Sus ojos nunca cambian de color. Lo descubrimos en ‘Los últimos Jedi’, cuando conocemos el error de Luke Skywalker, cuando también lo conoce Rey… Y cuando se fortalece la unión de ambos en la Fuerza. ¿Creada por Snoke? Es posible, pero cuán lejos llegamos a partir de esto. Ben Solo se vuelve vulnerable con Rey, que comprende el conflicto en su interior. Porque puede verlo, igual que él puede verla a ella. Y ambos quieren que el otro se acerque. Y ambos tienen la misma fuerza. Tan distintos, pero con tantas similitudes.

Rey y Ben Solo

Rey comprende que Ben está destrozado por lo sucedido con Han. Nunca llega a saber que no fue capaz de hacer lo mismo con su madre, pero nosotros lo vemos. Nunca llega a saber con la misma contundencia que nosotros que tiene que convencerse a sí mismo para seguir en el lado oscuro cuando lo natural, lo que hemos visto siempre, es el caso contrario. Rendirse al lado oscuro es lo fácil, contra lo que hay que luchar. Ben lucha por lo contrario: por permanecer en él. Y cada contacto con Rey hace esta tarea más complicada. Sobre todo cuando ella finalmente lo ve. Yo por entonces todavía no le he perdonado lo de Han Solo, pero también comprendo. Que no es un villano, que solo es un niño abandonado. Como ella.

Ben insiste: toma mi mano, Rey. Pero Rey también lo hace: toma tú la mía. Hacia el final de esa segunda entrega ya saben que si se tienen el uno al otro, con esa unión inexplicable y esa conexión evidente, nunca más estarán solos. Ambos se ven reflejados en el otro, y aunque su dolor tiene distinta forma proviene de un origen muy parecido. La misma sensación de pérdida. La misma confusión. La misma frustración por no saber quiénes son realmente. En el otro, de alguna manera, encuentran un consuelo, una comprensión, una libertad, que no tienen en nadie más.

Y son distintos, insisto, por eso ven cosas distintas. Ben valora la fuerza, la comprensión, la determinación, la valentía y la bondad de Rey. Rey ve en él conflicto, dolor, dudas y confusión, e intuye que todo esto viene de que un día tuvo otro tipo de emociones. También ve en él todo lo que teme en ella misma, y aunque busca salvarlo de manera altruista, como todos querríamos salvar a una persona con la que tenemos una fuerte unión, en ese deseo hay también una intención de salvarse a sí misma. Por eso es sobre todo ella quien no se rinde, y quien no cede. Rey tiene unos principios que seguir y también un profundo miedo a lo que tiene dentro, y esto le impide aceptar que pueda estar acercándose al lado oscuro. El miedo que acabó con Anakin, el miedo que casi acaba con Ben, hace fuerte a Rey. Nunca se rinde, por eso es ella quien, en una última batalla entre ambos, acaba con Ben… solo para sanarlo, otra vez, mientras ambos sienten cómo Leia se va. Qué significativo es todo esto, mucho más que un beso.

Al final, Ben, destrozado, arrepentido, comprendiendo lo que es Rey, comprendiendo lo que él podría haber sido, comprendiendo lo que nunca ha dejado de ser, es quien se rinde y deja de luchar. Y se redime. Es curioso hablar en estos términos porque, como ya he dicho, suele ser al revés; el agotamiento tras la batalla suele inclinar la balanza hacia el lado oscuro, pero es que Ben no luchaba contra lo malo que había en él: luchaba contra lo bueno. La mano que le tendía Rey, la mano que siempre ha estado tentado de coger, la mano para la que no se veía suficientemente valiente, era una mano hacia la esperanza y la salvación. Por eso, después, no dudó a la hora de salvarla a ella: se lo debía, y por fin lo deseaba sin miedo.

Ben Solo y Rey

Este final es el final natural porque, después de todo, nadie hubiera podido perdonar a Ben Solo, pero así todos le podemos perdonar un poquito. Es el final natural porque en él queda patente la personalidad de ambos, su camino y todo lo que ha caracterizado la relación. Una de las más intensas, emocionantes y significativas de la historia de ‘Star Wars’; una de las más representativas de todo lo que es este universo.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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