MiércolesRecomendación Del Día

‘Agosto’: acércate por el reparto, quédate por lo demás

0

Me recuerdo a mí misma esperando durante meses el estreno de ‘Agosto‘. No podía creer que se cumplieran de una manera tan precisa mis deseos más grandes. Esos nombres en el reparto que siguen brillando, asombrando un poquito, constituyeron para mí, allá por 2013, un sueño. Fui a ver esta película el día de su estreno y creo que tantas luces me deslumbraron, porque lo cierto es que no logré disfrutar de ella. No del todo. No como ahora. Ahora la disfruto muchísimo. Hay un par de escenas que veo un par de veces; concluyen y retrocedo, y las disfruto otra vez. La gran cena, un duelo entre Julia Roberts e Ewan McGregor, la huida a ninguna parte de Meryl Streep. Y con cada visionado extraigo una nueva reflexión, y la rumio durante días.

‘Agosto’, sin ser un drama familiar especialmente innovador, tiene, partiendo de las interpretaciones y gracias a un buen guion, una fuerza demoledora. Hay en esta historia las posibilidades de las grandes sagas familiares, y en el hecho de que no se haya apostado por ello residen las propias intenciones de su creador. Podría tirar de los muchos hilos que se insinúan y se entrelazan en estas casi dos horas de películas, pero no le interesa esto. No le interesa más que esto, dicho de otro modo: pintar un gran cuadro general, y dejar que cada uno lo reciba a su manera.

Un retrato general, y que cada idea que hace explotar se cuele en la vida de los espectadores, y que ya estos espectadores decidan. Tracy Letts es el creador de este cuadro general. Ganó un Premio Pulitzer por la obra de teatro de la que parte esta película, que adaptó John Wells con un guion del propio Letts.



La familia Weston vive en una gran mansión en las afueras de Pawhuska, en Oklahoma. El cabeza de familia desaparece en extrañas circunstancias y es entonces cuando vuelven a reunirse todos. La madre, histérica, excesivamente medicada, drogada, con cáncer de boca y una agresividad insoportable, se reúne con sus tres hijas, sus respectivas familias y su propia hermana, que también llega acompañada de la suya.

Hace tiempo que dejaron de verse a menudo, pero los vínculos no se han roto. En cierto modo, por la cabezonería de mantener a la familia unida, como antaño. Porque antaño las familias permanecían juntas, y las cosas se hacían diferentes, y las vidas eran más difíciles y los jóvenes se comían sin ningún problema el miedo de los animales. Y los hijos no abandonaban a los padres, y los padres podían decirles las verdades a los hijos. De esto va ‘Agosto’. De todo esto en general y de lo que cada uno extraiga en particular.

La estrella del reparto es Meryl Streep, que da vida a Violet Weston. Estuvo nominada a casi todo por este papel histriónico que domina, que contiene dentro de su ausencia de límites. Streep está mayor, enferma, sobrepasada, derrotada, demente. “La vida es muy larga”, nos dicen al empezar la película, y en este nuevo visionado lo recuerdo poco después, al mirarla. Que la vida es muy larga, y tal vez por eso ella esté tan cansada, tan exhausta, tan enferma. Está fantástica.

A su lado, Julia Roberts como Barbara, la hija mayor, la que hereda y reproduce, la que domina cuando la madre falla, la que debería estar cuidándola, la favorita del padre desaparecido. Barbara es también la gran protagonista, y es fantástico como cada diálogo que mantiene con cada personaje por separado nos define su personalidad y su papel en la familia, o el papel que debería jugar. Roberts está fantástica también. Anticipas en su mirada irritada o decepcionada sus siguientes movimientos, y no sé si se puede decir algo mejor de un intérprete que esta capacidad de hablar con los ojos con tanta verdad.


Julia Roberts, Ewan McGregor y Meryl Streep

Ewan McGregor es el siguiente nombre en el reparto, y este trío era el motivo de mis antiguas ensoñaciones. Las recupero, no creáis que no, con pasión con cada visionado. Meryl Streep y Julia Roberts son las estrellas, pero la aportación de intérpretes siempre sólidos, siempre fiables, siempre precisos como McGregor, o como Margo Martindale, completan este cuadro que no hubiera funcionado si no se hubiera tenido la naturalidad y los gestos propios de la rutina. Chris Cooper en el papel de Charlie y Benedict Cumberbatch en el papel del pequeño Charles son otros dos nombres que quiero destacar, porque siempre han constituido mi relación favorita dentro de esta oscura familia. Porque se trata, simplemente, de un padre queriendo a su hijo y de un hijo pudiendo ser quien es con su padre, y nos hacen sonreír un poquito.

‘Agosto’ reúne todos los elementos propios de la vida estadounidense, para que en seguida comprendamos dónde estamos y cuáles son los valores que rigen a la familia protagonista. Las imágenes nos conducen hasta ellos, también la música, y ese calor sofocante propio del centro-sur de Estados Unidos. Ese calor… Un calor que nos lleva siempre al título de la película, ‘Agosto’, y a un agosto sofocante que sentimos en los gestos rutinarios y naturales de los protagonistas. Este calor aumenta la sensación de agobio y angustia que sienten los personajes al estar encerrados en esa casa, sin escapatoria, sin posibilidad de huir de la agresividad de la madre y de la hija. Ese calor incrementa el ambiente opresivo que caracteriza esta película.

“Gracias a Dios no sabemos el futuro. No saldríamos nunca de la cama”, se lamenta el personaje de Julia Roberts, y se abanica. Está agobiada, está a punto de gritar, de salir corriendo a ninguna parte, pero se queda sentada, porque es lo que tiene que hacer, porque ahí está su familia. Y qué calor hace. Pero, caballeros, no se quiten la americana en la mesa, un poquito de decencia, que esta no es una cena cualquiera, aunque sea una cena familiar.



A esta película llegué por su reparto, pero me quedé por todo lo demás. Me quedé por las escenas demenciales que nos hablan de estar en el fondo, de vivir adictos a algo, de no poder escapar y de no querer hacerlo, porque la vida puede ser demasiado dura si no vivimos anestesiados. Violet Weston, drogadicta, como su marido, Beverly Weston (Sam Shepard), alcohólico, tenían que vivir anestesiados aun cuando consiguieron sacar adelante a una familia que amaban, porque ya habían sufrido demasiado. Dentro de ese amor hay crueldad, porque es lo que han visto siempre, también Mattie Fae (Margo Martindale), la hermana de Violet. Y este sufrimiento es el que proyectan sobre los demás, a quienes desprecian por no haber pasado por lo mismo.

Me pregunto, en este último visionado, qué es lo que le molesta a Violet de sus hijas. ¿Que no hayan tenido la brutal infancia que sí padecieron ella y su hermana? ¿Que hayan tenido una vida más fácil? ¿No es eso lo que busca una madre para sus hijas? ¿O es que el sufrimiento pesa demasiado dentro y lo único que se puede hacer con ello es sacarlo fuera y lanzárselo a los demás, de cualquier forma que encontremos? ¿Solo es su propio sufrimiento encontrando una manera de expresarse? ¿Solo es su demencia?

¿Es, quizá, la sensación de abandono? Una sensación de abandono que experimentan todos los personajes, cada uno por un motivo, cada uno en una dirección. ‘Agosto’ va mucho del abandono. Del abandono que sienten los padres, y también de las razones que nos llevan a abandonar. A nuestros padres, a nuestras parejas, a nosotros mismos, a las personas que tenemos cerca. Porque “cuando se acaba la charla la gente vuelve a sus cosas”, dice Violet en un momento determinado. La gente vuelve a sus cosas porque la vida continúa, y porque el sentimiento de individualidad es cada vez más grande, y no deja de ser necesario, pero ¿significa abandono? ¿Cuándo significa abandono? ‘Agosto’ pone esta pregunta sobre la mesa en prácticamente cada conversación.


Meryl Streep y Julia Roberts

Hay también un debate sobre el papel de cada uno en una familia, sobre abandonar la casa familiar. Sobre la responsabilidad que sentimos, intercambiando los papeles, de cuidar a quien nos cuidó. Vemos un choque de generaciones y un choque entre esa responsabilidad y los deseos individuales. ‘Agosto’ está repleta de asuntos que pueden interesar a todos, porque la familia es lo más universal que tenemos, aunque no sea más que, como apunta Ivy (Julianne Nicholson), un resultado aleatorio de personas conectadas genéticamente.

A mí me gusta verla porque me gusta reflexionar y asistir a debates que tengan que ver con la condición humana, también porque este reparto me sigue pareciendo uno de los mejores de la década. Como ‘Agosto’ me parece uno de los mejores dramas familiares de los últimos años. Uno de los más afilados, violentos y agresivos, y también uno de los más certeros, francos y honestos. No hay más que emociones retorcidas en cada rincón de esa casa, y está bien, porque a veces es así. A veces no sabemos querer, aunque lo hagamos. Los protagonistas de ‘Agosto’ se quieren, pero, aunque la vida es muy larga, todavía no han aprendido la mejor forma de hacerlo.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

Crítica ‘We got this’: Una serie a medio gas

Previous article

Crítica de ’22. July’: un crudo reflejo del odio y sus consecuencias

Next article

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Login/Sign up