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Crítica de ‘Destino: La saga Winx’: una mala adaptación, una serie que engancha

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Este artículo no contiene spoilers de ‘Destino: La saga Winx’

‘Destino: La saga Winx’ llegará el 22 de enero a Netflix. Es la adaptación de la famosa serie de los 2000, ‘Winx Club’, con la que mucho crecimos. ‘Destino: La saga Winx’ nos trae la historia de Bloom (Abigail F. Cowen) y de sus cuatro amigas, Stella (Hannah van der Westhuysen), Terra (Eliot Salt)), Musa (Elisha Applebaum) y Layla (Precious Mustapha), hadas estudiantes en la academia de Alfea. Juntas tendrán que compaginar sus problemas y dramas adolescente con la combatir la parte más oscura de la magia. La dirección y creación de la serie corre a cargo de Iginio Straffi y Brian Young.

Anteriormente, publicamos un teorizando sobre ‘Destino: La saga Winx’, hablando sobre lo que podríamos ver de la serie animada original en el live action. Y la verdad, es que no hemos acertado demasiado porque de la serie ‘Winx Club’ vemos muy poco en ‘Destino: La saga Winx’. Tenemos a sus personajes (no a todos) y algunas de las tramas principales, como el origen de Bloom y sus poderes. Pero de resto, perdemos muchos detalles de la serie animada. Por lo que, si eres un gran fan de ‘Winx Club’, esta adaptación podría decepcionarte bastante. Lo mejor es que vayas con la mente abierta y pensando que en ‘Destino: La saga Winx’ solo hay unas pequeñas pinceladas de ‘Winx Club’.

Más brujas que hadas

‘Winx Club’ se caracterizaba por los colores vivos y sus transformaciones (con los trajes correspondientes). En búsqueda de hacer la serie más adulta, este tono tan vivo de las hadas ha desaparecido. En realidad, es una serie muy oscura. El problema es que llega un momento en que las protagonistas por el uso de sus poderes parecen más brujas que hadas. Solo sabrás que son esto último porque se nombra en la serie y sabes que está basada en ‘Winx Club’. Si no, podría incluso esperarse que se hiciera un crossover entre ‘Destino: La saga Winx’ y ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’.

Para añadir drama a la serie y que avance la trama, primero tenemos varios enfrentamientos entre las protagonistas hasta que forman una amistad. Aunque esto es entendible y hasta un punto a favor para el realismo de la dinámica de amistad de las chicas, a veces hay abuso de estos conflictos. Al principio, parece que solo hay ataques y comentarios bordes de unas a otras sin ninguna explicación lógica. Se nota que se está buscando tensar el ambiente para que la historia avance hacía determinados caminos. De nuevo, si has visto la serie animada, no reconocerás muchos comportamientos de sus protagonistas. Y es que los personajes se parecen a sus originales en algunos rasgos físicos y de personalidad, pero también tienen otros detalles que los distancia.

Más innecesario todavía es la relación que se fuerza entre dos personajes para crear una competitividad entre dos de las protagonistas femeninas, algo que no existe en ‘Winx Club’. No queremos hacerte spoiler, pero lo descubrirías en los primeros capítulos.

¿Qué más falla?

Esto último es otra de las patas de las que cojea la serie: parece que todo va rapidísimo. Se intentan meter demasiadas historias en tan solo seis capítulos, por lo que hay tramas que se desvelan demasiado rápido. Como el origen de Bloom y el conflicto con sus padres. Además, parece que tampoco se profundiza en ciertos personajes y a veces incluso olvidamos su existencia. Por ejemplo, el ayudante de la directora de Alfea, Callum, tiene un papel importante pero no sabemos cómo ha llegado ahí ni las razones tras sus acciones. O el personaje de Dane (Theo Graham) que se nos presenta como principal y tiene momentos importantes, hasta que tiene un conflicto con otro de los personajes y desaparece por dos capítulos. Y no, no porque desaparezca por la trama lo manda así sino porque no sabemos de él hasta que vuelve a parecer en pantalla dos capítulos después.

Y otro de los aspectos que me ha molestado bastante durante el visionado son los malos efectos especiales que tiene la serie. Cuando las demostraciones de poder de las hadas son menores, si que es bastante realista pero cuando comienza el mayor uso de la magia comenzamos a ver los puntos débiles de los efectos de ‘Destino: La saga Winx’. Sobre todo, en una de las escenas del último capítulo. Me recordó a los efectos de las primeras temporadas de la serie ‘Shadowhunters’, que también dejaban bastante que desear.

Un producto para enganchar

Y con todo esto, he visionado esta serie en solo dos días. Y no puedo decir que no me ha gustado. En realidad, el final me ha dejado con ganas de más y seguramente me vea la segunda temporada de ‘Destino: La saga Winx’. Pero tampoco es de extrañar, porque es una serie de Netflix y si hay algo que nos ha enseñado esta plataforma es que saben como engancharnos a producto que no es sobresaliente. Tenemos el ejemplo de series como ‘Élite’, ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’ o la recién estrenada ‘Bridgerton’. Es, como denonimo a este tipo de series con mis amigos, una serie “mamarracha”. Nos dan lo que saben que nos va a enganchar: actores y actrices guapos, dramas amorosos, shippeos y los cliffhangers necesarios a final de cada capítulo (por no hablar del final de temporada).

Así que ‘Destino: La saga Winx’ es eso, un producto más de Netflix que te ves en tiempo récord y cuando llega la segunda temporada ni si quiera recuerdas que ha pasado. Si estas buscando algo que ponerte de fondo mientras subrayas tus apuntes has encontrado la serie perfecta.


'Destino: La saga Winx'

5

Lo mejor
  • Engancha a pesar de sus fallos
  • Un buen casting
Lo peor
  • No se asemeja demasiado a la serie 'Winx Club'
  • Los efectos especiales
  • Hay aspectos de la trama muy flojos
  • Falta de desarrollo de personajes
Paula Robaina
No puedo ser piloto así que intento ser periodista de motor. También escribo sobre cine, series, libros y cómics cuando me apetece escaparme de los circuitos. Lights out and hoist the colours

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1 Comment

  1. Definitivamente no existe una relación con la saga original, argumentar que Bloom es madura es algo tan irreal, tiene 16 años, y actúa de forma inconsciente, déspota, egoísta, poco razonable y explosiva, lo cual no es un buen ejemplo y sobre todo hace creer a la audiencia que está bien tener un comportamiento tan ruin, destacando que si hubiera tenido un poquito de autocontrol nada de lo que ocurrió hubiera sucedido de una manera tan “burda”, empezando por el “llamado a sus orígenes” se olvida del hecho de que la familia que tiene ahora es la que ya conocido siempre. Si hoy te enteras de que tú familia no es la real y tienes otros padres ¿Lo descubririas? Dándole la cara a quien te mantuvo y dió amor por 16 años. “Trata la sobreprotección de los niños, creyendo que si viven en la ignorancia estarán más seguros”. No, vemos otro acierto al marketing, en dónde te venden una serie “inclusiva” que no tiene un mensaje en positivo en absoluto, trata de una sociedad que vivimos día con día, más máquina menos humana, poco acertada, poco paciente, poco imparcial, que solo busca una verdad que llega con el tiempo, que en ocasiones podríamos decir que en lugar de mejorar empeora cada vez más. Nacer en 2004 no significa que forzosamente las hadas sean tan patéticas como las muestran, luz, alegría y esperanza debe de ser retratado con matices de madurez.

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