'Hogar'
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'Hogar'

Lo Mejor
  • Entretiene, buen ritmo
  • Estudio del ser humano y sus límites
  • Juego de contrastes
Lo Peor
  • El comienzo se puede hacer algo pesado
  • Sorprende, pero no mucho

Cuando la desesperación ahoga y el inmovilismo social aprieta, llega el momento de explorar los límites del ser humano. Desde aquí parte ‘Hogar’, nueva película de los hermanos Pastor que se estrena este mismo miércoles 25 de marzo en Netflix. El thriller nos presenta a Javier Muñoz (interpretado por Javier Gutiérrez), un publicista que no ha sabido adaptarse a los tiempos y que, tras perder su trabajo, se ve obligado a cambiar por completo de estilo de vida. Pasa de vivir en un lujoso piso en una de las zonas más exclusivas de Barcelona a hacerlo en una pequeña vivienda del Carmel, debe vender su coche de alta gama y su mujer se ve obligada a trabajar en una tienda de ropa. Todo ello mientras acude a decenas de entrevistas en las que, como era de imaginar, es rechazado continuamente. Una situación extrema que le lleva hasta el abismo o, lo que es lo mismo, hasta su antigua casa, ahora habitada por un joven matrimonio y su hija pequeña. 

A partir de ese momento, el protagonista de ‘Hogar’ comienza a recorrer un camino en el que va eliminando límites y barreras al mismo ritmo que pierde la cordura y la humanidad. Por momentos, se olvida hasta de quién es o quién ha sido, con el único objetivo de recuperar lo que era suyo, sin importarle los medios. Maquiavelo se sentiría enormemente orgulloso de un pupilo como él, que no entiende de escrúpulos. 

Así, según avanza en ese camino hacia la salvación o la perdición, el thriller va ganando en consistencia y ritmo. Y, lo que en un principio parecía una película predecible, termina convirtiéndose en un intenso estudio del ser humano y de nuestros limites. ‘Hogar’ entretiene, y mucho, pero esta no es su mayor virtud. Detrás de su visionado fácil hay una mirada incómoda hacia nuestra especie y hacia nuestra sociedad, que invita al espectador a reflexionar y a mirarse en el espejo mientras se pregunta si lo que ha visto en la pantalla está realmente tan lejos de él como cree. 

“No es oro todo lo que reluce”

Siento que este clásico refrán español encaja perfectamente con lo que vemos en la película. La vida ideal del matrimonio que habita la antigua casa de Javier no es tan idílica, los métodos utilizados para escalar socialmente no siempre son precisamente transparentes y muchas veces nada es lo que parece. Ocurre con este protagonista, que aparentemente es un buen hombre y que termina demostrando no tener ningún tipo de escrúpulos cuando se trata de ascender socialmente. También lo vemos en el personaje de Tomás, al que da vida Mario Casas, un hombre con luces y sombras que es capaz de perderse a sí mismo en una situación desesperada y extrema. 

Es esta representación de la condición humana y ese estudio de nuestros límites lo que hace que ‘Hogar’ sea más que un thriller entretenido y por momentos sobrecogedor. Sin olvidar la cinematográfica y la fotografía, a través de las que se hace una notable distinción entre la realidad de una familia y de otra, de un ambiente y de otro, de una clase social y de otra. Como ocurría en ‘Parásitos’, largometraje con el que he encontrado numerosas similitudes, las escenas centradas en el personaje de Javier Muñoz están bañadas por una paleta fría de colores, mientras que las que tienen que ver con las clases altas y las supuestas vidas ideales lo hacen con una paleta de colores cálidos. Tienen más luz, son más abiertas y más amplias, transmiten sentimientos positivos como libertad o esa sensación de hogar que desaparece cuando nos trasladamos al piso del Carmel del protagonista. 

Este juego entre el frío y el calor, la luz y la oscuridad y la satisfacción y la desesperación es enormemente interesante y está perfectamente representado y construido. De nuevo, es aquí donde ‘Hogar’ se sale del thriller típico y facilón y genera un aporte de valor extra que muchos espectadores no esperaban encontrarse. A este juego de contrastes se le suma la interpretación de un Javier Gutiérrez que vuelve a estar tan convincente como siempre y el atrevimiento de los directores de entrar en terrenos tabú e incluso desagradables, dos aspectos que aportan consistencia a la película y que quedarán en la mente del espectador tiempo después del visionado. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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