La excavación (2021)
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6.8

La excavación

Lo mejor
  • Que esta película luminosa sea capaz de conservar el ritmo y el tono hasta el final sin que en ningún momento pierda la atención del espectador
  • La misma historia, melancólica pero amable, con todos sus personajes y todos sus conflictos
  • Que narrativamente hablando consigue algo muy complicado: tiene muchos elementos, y aun así logra que todos funcionen
Lo peor
  • Al estar conformada por todos esos elementos que mencione, habrá quien quiera más espacio para este o aquel

Esta crítica no contiene spoilers de ‘La excavación’.

Por emplear uno de los términos más popularizados en los últimos años, diré que ‘La excavación’ es una de esas películas que te dejan el corazón blandito. Pero también es mucho más: es un relato sólido, basado en la novela de John Preston, que a su vez recoge un acontecimiento real inscrito en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Simon Stone (‘The Daughter’, 2016) dirige y compone, junto a Mike Eley al mando de la fotografía y Moira Buffini al mando del guion, una película muy digna y muy clásica. Tan clásica como las mejores novelas históricas, melancólicas pero amables, de esas en las que hay de todo un poco. Disculpad tanta expresión coloquial, pero creo que ayuda a que nos entendamos.

‘La excavación’, sin ser esa Mejor Película Del Año que, parece, buscamos cada semana, es una buena película que el espectador puede seguir con atención y con cariño. Tiene momentos de duda ligera, pero se recompone en seguida con esa luz escogida para sus imágenes y un grupo de personajes que terminan gozando de una fuerza inesperada. Y aunque tendiendo hacia el final de ésta, con el ecuador de la historia ya sobrepasado, he pensado que tal vez hubiera funcionado mejor como mini-serie (opinión que no he descartado por el momento), he terminado valorándola por lo que es. Una película que tiene demasiado y que quizá por eso no sea una película excelente, pero en la que todo lo que tiene funciona. Se estrena este viernes 29 de enero en Netflix.


La excavación (2021)
Imagen: Larry Horricks, Netflix

¿De qué va ‘La excavación’?

Como me sucedía hace unos días revisitando ‘El inglés que subió una colina pero bajó una montaña‘, en un momento determinado del visionado he llegado a la conclusión de que esta historia tenía que estar, de algún modo, basada en un acontecimiento real. En efecto, Edith Pretty y Basil Brown fueron dos personas reales que hicieron posible el descubrimiento de uno de los mayores tesoros arqueológicos de la historia. En nuestras pantallas, estos nombres toman el rostro de Carey Mulligan y Ralph Fiennes respectivamente.

Inglaterra, mediados de los años treinta. Edith Pretty es una joven terrateniente, viuda desde hace años, que está convencida de que en sus tierras se oculta un tesoro. Contrata, para descubrirlo, a Basil Brown, un arqueólogo autodidacta que siente una gran pasión por su trabajo. Juntos, con la ayuda de otros pobladores de la zona, descubren ese tesoro que presentía Edith. No había imaginado, sin embargo, su valor, de tal magnitud que llama la atención del mismísimo Museo Británico. Con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, este pedazo de tierra que esconde secretos y misterios arroja un poco de ilusión a una población desanimada y desesperanzada.


La excavación (2021)
Imagen: Larry Horricks, Netflix

Así es la película de Simon Stone

No sé cómo es la novela de John Preston, pero esta película de Simon Stone es muy luminosa, sobre todo al principio. A medida que la Segunda Guerra Mundial se acerca, las nubes de ese cielo protagonista de los acontecimientos venideros consiguen que los tonos se vayan apagando, pero nunca pierden la luz inicial. ‘La excavación’ es melancólica, pero también es amable. La primera hora, protagonizada por Edith y Basil, es una preciosidad. Sus inesperadas conversaciones, entre dos generaciones que tienen en la soledad un punto en común, aunque sea una soledad diferente, son muy bonitas de ver. Es un acierto la forma en la que se emplea el recurso de la voz en off. Porque las imágenes que vemos mientras los escuchamos son silenciosas, y pertenecen a momentos ligeramente diferentes, pero nos hablan de lo mismo que nos dicta esa voz.

Esta primera parte es una sorpresa muy agradable, y el tono inicial nunca se pierde. Siempre se desarrolla con pausa, a pesar de que la acción que justifica su existencia comienza en los primeros instantes. No hay presentación inicial, ni escenas rutinarias para conocer a los personajes: nos vamos directamente a excavar esos tesoros. Pero, tras esto, llega el sosiego. Nunca es un sosiego inapetente, en ningún caso, pero entiendo que este ritmo pausado puede no ser para todo el mundo.

Con la segunda mitad, aparecen nuevos personajes, nuevos conflictos, nuevos escenarios. Es en este momento donde la película se complica y nos hace dudar. ¿No es demasiado?, me pregunto en un momento dado. Creo que, en efecto, puede ser demasiado, pero nunca deja de funcionar. Esta es otra sorpresa. Cada uno de esos personajes, cada uno de esos conflictos y cada uno de esos escenarios encuentra su espacio. Terminan formando un todo que nos ofrece un retrato de una época y un país. No es un retrato completo, claro, pero tampoco es un mal retrato. Y aunque las historias se pisen las unas a las otras, aunque compitan por hacerse con los minutos de la cinta, aunque nos alejen del principio, nunca, y esto es muy importante, nunca dejan de funcionar. Siempre entendemos lo que nos cuentan, y nos lo cuentan con mucho acierto.

‘La excavación’ es un acierto, en general, y la conservaré en la memoria con respeto y cariño. Precisamente, una escena de respeto y cariño me ha conducido al abismo de las lágrimas. Aunque ha sido otra, una de concesión y comprensión, la que terminará siendo el recuerdo más vibrante que me llevo de esta película que nos habla de todo un poco.


Ralph Fiennes
Imagen: Larry Horricks, Netflix

¿A quién puede gustar ‘La excavación’?

Gustará, sobre todo, a aquellos que gusten de esas novelas históricas que mencionaba antes. Pausadas, tranquilas, con espacio para los personajes y con muchos conflictos originándose alrededor de éstos. Por este ritmo y este tono, no sé si es un visionado para todo el mundo, pero como la manera en que recibimos las cosas depende, en buena medida, de nuestro estado de ánimo, creo que, al final, podría gustar a todo el mundo. Especialmente, ya digo, a quienes gusten de acontecimientos históricos. Si vosotros también os emocionáis, como me pasa a mí, cuando leéis ese “basado en hechos reales”, entonces la disfrutaréis aún más.

Es una buena película. Una película sólida que sorprende con una narrativa bien construida que podría haber descarriado decenas de veces, y sin embargo no lo hace nunca. Se estrena en Netflix este viernes 29 de enero.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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