Gary Oldman en 'Mank'
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7.2

'Mank': entendiendo una mente

Lo mejor
  • Es un buen retrato, inteligente y detallista, de la figura de Herman J. Mankiewicz
  • Gary Oldman, que está irresistible
  • Cómo, de una manera nueva y diferente, nos acercamos a 'Ciudadano Kane', una película que siempre tenemos que tener cerca
  • Recordamos el encanto del cine de antes, pero desde las formas del ahora
Lo peor
  • Su pausa y su dedicación al guion no son para todo el mundo

Esta crítica de ‘Mank’ no contiene spoilers.

Bienvenidos a mi mente”, dice el personaje de Herman J. Mankiewicz en los primeros compases de ‘Mank’. Aunque intuimos el rostro sobradamente conocido de Gary Oldman, han pasado ya minutos desde el momento en que se transformó en su personaje, en una de esas virtudes que tiene este intérprete. En ‘Mank’, Gary Olmand está irresistible. No te resistes al carisma del tipo al que interpreta, irónico y sereno, y también te dejas arrastrar por su decandencia, en esos vicios que le llevaron a morir joven, poco después de dejar su huella en la historia del cine.

“Bienvenidos a mi mente”, dice el personaje de Herman J. Mankiewicz, y pronto entendemos que su mente es lo mismo que nos explican: una colección de fragmentos y conversaciones. Como también lo es ‘Ciudadano Kane’, que se mueve a través del tiempo, entre fragmentos y conversaciones, para ofrecernos un retrato de un hombre y de una época. Viendo ‘Mank’, sobre todo con ‘Ciudadano Kane’ reciente o vibrante en la memoria, se entiende el porqué de sus formas, del fondo de sus personajes, de las emociones y las intenciones y las sensibilidades que quedan retratadas. Conociendo un poco más a Herman J. Mankiewicz entendemos un poco más ‘Ciudadano Kane’, o la entendemos desde otra perspectiva. No tanto desde la perspectiva cinematográfica, más bien desde la perspectiva humana. Más que suficiente para mí.


Gary Oldman en 'Mank'

Así es ‘Mank’

David Fincher (‘Perdida’, 2014, la última) dirige esta película basada en un guion que su padre, Jack Fincher, escribió a finales de la década de los noventa. Nunca llegó a rodarse. Los estudios no querían una película en blanco y negro, ha explicado Fincher en numerosas ocasiones. Si algo debemos reconocerle a Netflix como sujeto productor es que concede a los cineastas el espacio necesario para desarrollar el trabajo soñado; ya lo vimos el año pasado con ‘El irlandés’, de Martin Scorsese.

Así que, en blanco y negro, ‘Mank’ fue escrita por un hombre nacido en la década de los treinta que trata de atraparla en un guion. Herman J. Mankiewicz es la figura central de la película. Un guionista conocido en Hollywood que no tuvo, sin embargo, ningún gran éxito salvo esta ‘Ciudadano Kane’. Mankiewicz se movió en los grandes círculos de la época, chocando con unos y con otros, atrayendo a todos ellos por su honestidad disfrazada de ironía, por su irresistible mala leche y por un talento que nunca terminó de explotar. Como prueba de que lo tuvo nos queda ‘Ciudadano Kane’, película a la que dedicó poco más de tres meses de su vida. Tres meses en los que vivió encerrado, escribiendo, aislado del ruido, bajo el contrato de un joven Orson Welles reclamado por Hollywood, que dirigiría y protagonizaría la película.



‘Mank’ es un biopic de esta figura. Un retrato del hombre que escribió ‘Ciudadano Kane’, de la época en la que fue escrita y de las personas que Mank tuvo cerca durante aquellos años. Los que inspiraron los personajes que pasarían a la historia y las emociones que los espectadores hemos encontrado, desde su estreno en 1941, en sus imágenes. A través de flashbacks conscientemente señalados por Fincher, repasamos la vida de Mank en Hollywood, esos contactos que tuvo y sus observaciones al respecto. Las reflexiones y las conclusiones que obtenemos de estas observaciones van dando forma a la ‘Ciudadano Kane’ que conocemos, pero también a ese Herman J. Mankiewicz que no conocíamos hasta ahora, eclipsado por la figura de Orson Welles.

Y en torno a esta figura, con su soledad, su alcoholismo y su talento, David Fincher ha construido una película con el encanto de antes y las intenciones del ahora. Creo que puede resultar entretenida no solo para los espectadores que sienten inclinación por el cine clásico: creo que es una película entretenida, sin más. Al margen de todas las cualidades técnicas, me parece importante señalar que entretiene porque, en fin, es importante no aburrirse. No tiene acción excesiva, claro, y no tiene juegos mentales. Es solo un retrato, pero es un buen retrato.

Un retrato inteligente compuesto de varias capas, que quedan bien conectadas gracias al talento que también tiene Fincher, que vuelve a demostrar en ‘Mank’ que sabe cómo contar aquello que quiere contar. Por eso encontramos escenas en las que se prioriza la atención hacia el guion, por eso encontramos otras en las que la puesta en escena es lo importante, y por eso tenemos otra inesperadamente asfixiante. Por mencionar algunas. Fincher sabe contar. Me alegra que haya sido él quien nos haya contado esta historia enterrada en el tiempo.

He entendido, con ella, la mente de Herman J. Mankiewicz, esa colección de fragmentos y conversaciones que transformó para dar vida a ‘Ciudadano Kane’. En la mente de Mank, y en la película que creó, conviven los juegos políticos, la soledad, el orgullo y la necesidad de amor. Entiendo mejor el clásico gracias a ‘Mank’. Creo que servirá para verla mejor. O más. Desde otro ángulo, desde otra historia personal.


Gary Oldman en 'Mank'

¿Te va a gustar ‘Mank’?

La verdad: puede que no. Puede que este retrato pausado, contenido, no sea para todo el mundo, pero todo el mundo puede intentarlo con buen ánimo. No es una película para unos pocos. Es más: puede ser una suerte de celebración conjunta. ‘Mank’ debe verse, para mejorar la experiencia, tras visionar ‘Ciudadano Kane’. Porque a través de la obra de David Fincher se comprenderán mejor algunas de las escenas de mayor calado de la película clásica, y el espectador puede emocionarse en ese camino hacia la comprensión total. No en un sentido intelectual o, insisto, cinematográfico: estoy hablando sobre todo de humanidad. Porque esto es, insisto también, un biopic. ‘Mank’ permite conocer más la obra aclamada a través del genio. Dicho de manera más precisa: conocemos al genio, así que entendemos mejor su obra. Y esto siempre es placentero.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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