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Crítica: ‘White House Farm Murders’ no inventa nada, pero no importa

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Esta crítica no contiene spoilers de ‘White House Farm Murders’.

Antes de comenzar el visionado, no conocía el caso de Jeremy Bamber. Sabía, por la sinopsis de ‘White House Farm Murders’ y por el ambiente inicial, que todo giraría en torno a un crimen atroz. Y que la primera hipótesis de la policía, probablemente, poco o nada tendría que ver con la verdad. Poca información y alguna que otra corazonada. Y, pese a ello, no me he llevado grandes sorpresas durante los seis episodios que conforman la serie. No hay sobresaltos, no hay giros y no hay una tensión exagerada. Sin embargo, sí encontramos un enorme respeto y rigor a la hora de contar una historia real y dolorosa como esta. Quizá lo contrario al sensacionalismo que cabría esperar de una producción que llega acompañada de la etiqueta ‘basada en hechos reales’.

El atractivo de la serie está precisamente en ese rigor y esa sensibilidad con la que se presentan los hechos y las relaciones entre los protagonistas. No es descubrir al culpable. Básicamente porque en Reino Unido no hay un solo ser vivo que no conozca el desenlace de esta historia. De ahí que no haya un aumento de la tensión y de la emoción o una necesidad de dejar al espectador atado por la intriga. Desde el comienzo del visionado, he sentido a ‘White House Farm Murders’ como un retrato, más que como un thriller. Casi como un drama en el que la angustia no viene acompañada de la necesidad de saber.

Con un reparto brillante, en el que destaca el enorme parecido de sus protagonistas con los miembros de la familia Bamber, la serie nos traslada inmediatamente a otra época. A ese ambiente del pueblo en el que no pasa nada. Y a esos hogares rotos que no son más que el reflejo de las almas de quienes los habitan. Probablemente su ambientación es lo más sublime de esta producción que no inventa absolutamente nada. Pero que gustará a los amantes del thriller sobrio y de las historias basadas en hechos reales.

No esperes morbo


White House Farm Murders

De ninguna manera. Si eres de los que prefiere saber algo de una serie antes de apostar por ella, tienes que saber que con ‘White House Farm Murders’ no vas a saltar del sofá de la tensión. Ni siquiera vas a tener demasiadas dudas acerca del desenlace de la historia. Esta no es una serie que busque generar morbo, polémica o ese aura crispante que otros muchos thrillers sí construyen. No sé cuál era el objetivo original de la serie, pero después de verla siento que no es otro que contar y reflejar una historia que en su día sí estuvo contaminada por el sensacionalismo de los medios. Hacer justicia con una familia, que se vio acosada por el impacto mediático de su propia tragedia.

Sí puedes esperar rigor, respeto, sensibilidad y un gusto exquisito. De principio a fin. Es evidente de dónde viene, por esa sobriedad y esa oscuridad que acompañan a todo el relato, sin sobrepasar en ningún momento los límites. ‘White House Farm Murders’ no intenta convencernos de nada, ni provocar nuestras lágrimas o nuestro espanto. Expone y deja que sean los propios espectadores los que vayan emitiendo sus propios juicios y sintiendo aquello que deban sentir. No impone, pese a lo sencillo que habría sido hacerlo.

Quizá la ausencia de emoción pueda decepcionar a más de uno. En un principio, me ha ocurrido algo similar. Pero créeme cuando te digo que no molesta. Su visionado, quizá por la corta duración, es cómodo y se va haciendo contigo sin previo aviso. Colándote en ese ambiente tan bien construido, en la angustia que sienten los propios personajes y en la red de relaciones tóxicas que existen entre ellos.

Mención de honor


White House Farm Murders

Si bien su ambientación es probablemente lo mejor de la serie, capaz de hacernos dudar entre lo que es real y lo que es metraje rodado, las interpretaciones de su reparto no quedan atrás. Partiendo de ese Stephen Graham ciego y furioso y de un humano y sobrecogedor Mark Addy. Y siguiendo por dos de las grandes estrellas del show: Freddie Fox, encargado de generarnos el mismo rechazo que generaba Jeremy Bamber, y Alexa Davies, la sobrepasada Julie Mugford. No sólo interpretan a sus personajes con fuerza, realismo y naturalidad, sino que se convierten en ellos, se mimetizan con los verdaderos protagonistas de esta historia.

Y no era fácil. Como tampoco era fácil no juzgarles. Aquí el trabajo más duro era para un Freddie Fox que ha sabido captar la esencia del joven Bamber, su altanería y su seguridad en sí mismo, que contrastan con la imagen de niño roto que presenta en ciertos momentos clave de la serie. Viendo imágenes del Jeremy real, es complicado encontrar las siete diferencias. A nivel físico y a nivel gesticular. Siendo, casi sin lugar a dudas, la auténtica sorpresa de ‘White House Farm Murders’.

La serie dirigida por Paul Whittington, ideal para quienes busquen una historia honesta, cruda y con una factura técnica impecable, se estrena en Starzplay este mismo jueves 20 de agosto.



'White House Farm Murders'

6

Lo Mejor
  • Ambientación
  • Reparto
  • Rigor y sensibilidad al plasmar los hechos
Lo Peor
  • Quizá su desenlace, demasiado rápido en comparación al desarrollo de la trama
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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