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‘El Ministerio del Tiempo’ 4×04: agárrense, que vienen curvas

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Este artículo puede contener spoilers del cuarto capítulo de la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’. 

¿Qué ocurriría si, de repente, desaparecieran ‘Las Meninas’? ¿Y si Picasso no hubiera pintado nunca su ‘Guernica’? Estas son dos de las premisas de las que parte el cuarto episodio de la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’. Con un Julián ya recuperado, de vuelta a las misiones, las patrullas han tenido viajar en esta ocasión hasta el año 1937 para tratar de resolver este enigma. Y digo patrullas porque los agentes, en esta ocasión, se han dividido en dos equipos. Uno de ellos, el formado por Pacino, Irene y un Velázquez al que le teníamos muchas ganas, ha viajado hasta el París de 1937. El otro, el de Julián y Lola, ha hecho lo propio, pero a Madrid. 

No es la primera vez que el Ministerio se enfrenta a una doble misión, pero quizá sí es la vez en la que la cultura española ha corrido más riesgos. La primera de las patrullas se ha trasladado al país vecino para descubrir por qué, en pleno año 37, Picasso en teoría ni siquiera había empezado a pintar el ‘Guernica’. Sus compañeros, mientras tanto, han tenido que moverse por un Madrid bélico para tratar de descubrir dónde están ‘Las Meninas’ de Velázquez, tocando así el contrabando de arte de lleno. 

Un cuarto episodio cargado de la esencia de la serie. Figuras reconocidas de nuestra historia, como Clara Campoamor o los mencionados artistas. Mucha acción y mucha tensión. Visión crítica de nuestro pasado. Y, por supuesto, un humor que demuestra que ‘El Ministerio del Tiempo’ sigue conectada con la realidad de sus espectadores. Y que se atreve, incluso con combinaciones inimaginables como Velázquez bailando en el Museo del Prado el archiconocido ‘Velaske, yo soi guapa?’

Velázquez, a.k.a. extraordinario

El Ministerio del Tiempo
Foto: RTVE / David Herranz

Desde el inicio de ‘El Ministerio del Tiempo’, Velázquez es uno de esos personajes a los que siempre nos gusta ver. En parte, porque va acompañado de un humor que alivia cualquier tensión. Y en parte porque el personaje en sí mismo resume la esencia de la serie. Es tal la admiración por el Velázquez de Julián Villagrán que hay quien ya pide un spin off. Por ahora, no hay noticias con respecto a esta petición, pero nos vamos conformando con lo visto en este cuarto capítulo. 

Aunque no ha estado acompañado del sentimiento de homenaje que sí ha estado presente en otros anteriores, este episodio nos ha dado la oportunidad de volverle a ver en acción. Con su ego, su autenticidad, sus aficiones y su increíble capacidad para meter la pata. Pero también con su implicación, su pasión, su ingenio y su instinto. El carisma del personaje, construido a partir del guión y también a partir de la interpretación de Villagrán, es tal que por momentos se lo come todo. Y no importa.

Tener a Velázquez como uno de los protagonistas del capítulo, como ha ocurrido en este cuarto episodio, es sinónimo de disfrutar. De reír. Y de emocionarnos. Porque detrás de ese ego tan hilarante visto desde la distancia hay un amor profundo por su obra. Un orgullo que deberíamos compartir todos los españoles al ver sus cuadros, así como los de otros grandes artistas como Picasso, Goya o Sorolla. 

Homenajes, acción y ¿ciencia ficción?

El Ministerio del Tiempo
Foto: RTVE / David Herranz

Este cuarto episodio de la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’ ha continuado la senda de los anteriores en lo que a homenajes se refiere. Ahora ha llegado el turno de Clara Campoamor, una de las figuras más importantes de nuestra historia ‘reciente’, sobre todo para las mujeres. A ella le debemos nuestro voto. Y otras muchas cosas, no tan tangibles, como la inspiración que empujó a otras generaciones a continuar luchando. También cuando flaqueaban las fuerzas y no parecía haber esperanza en el horizonte. Aunque la trama central del capítulo giraba en torno a los cuadros de Velázquez y Picasso, recuperados con un juego de los que el espectador disfruta, la madrileña es la que ha conectado directamente con la emoción del espectador

Otra de las tónicas de la serie, que echábamos de menos en esta temporada, es la lucha del Ministerio contra diferentes viajeros ilegales en el tiempo u organizaciones de los mismos. Pero… La maldita mariposa, como bien ha señalado Ernesto, ha vuelto a aparecer. Alberto Díaz Bueno, el traficante de arte detenido tiempo atrás, con el que trabajaba la Lola adulta, es quien estaba detrás de la desaparición de los cuadros. Y es quien parece que va a convertirse en el enemigo principal del Ministerio en esta temporada. 

El secuestro de Lola es el giro de guión con el que la serie se ha despedido de nosotros hasta la semana que viene. Pero con un guiño a la ciencia ficción que podría ser un adelanto de lo que está por venir. Cuando ya creíamos que lo habíamos visto todo… ¿Una nave para viajar por el tiempo? ¿El Anacronópete? ¿No era una novela de ficción? Ahí tenemos un misterio más de cara a los próximos capítulos en los que, tal y como se nos ha adelantado, volveremos a jugar con la tentación de cambiar el pasado y, por tanto, el presente y el futuro. Si alguien pedía más acción, aquí tiene dos tazas. 

'El Ministerio del Tiempo'

8.5

Lo Mejor
  • Más Velázquez
  • Homenaje a Clara Campoamor
  • Vuelve la acción, con un enemigo digno
  • 'El Ministerio del Tiempo' y toda su esencia en un episodio
Lo Peor
  • Esperar, esperar y esperar
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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