DestacadosEn Profundidad (Series)Series

‘La casa de papel’: un repaso a lo que vimos en la familiar y emocionante temporada 3

0

Seguramente hayáis visto ‘La casa de papel‘ más veces de las que queráis confesar ante nadie, pero incluso en ese caso puede darse algún que otro olvido o descuido. Estamos aquí para subsanar eso: vamos a recordar todo lo que vimos en una tercera parte emocionante que apostó por el valor de la familia que crearon los atracadores para mantenernos pegados a la pantalla. Empezamos.

Súper-súper pasado

Antes de la formación de la familia

Antes de que El Profesor (Álvaro Morte) reúna a la banda, nos trasladamos a la bella Florencia para reencontrarnos con Berlín (Pedro Alonso). Entonces los llamamos a ambos por su nombre: Sergio y Andrés. Recordamos que son hermanos, y sufrimos con la confesión de Andrés: le han diagnosticado la misma enfermedad que se llevó a su madre. Le quedan tres años de vida, y quiere morir en una playa, bajo el sol, después de haber disfrutado de algún que otro golpe gordo. Entonces se ponen a trabajar, en un monasterio apartado de la civilización donde Andrés es tomado por un intelectual, acompañados de Martín (Rodrigo de la Serna). Conocemos a Tatiana (Diana Gómez), la pianista prodigio con quien Andrés recorre Europa robando y amando.

Una discusión muy interesante entre Sergio y Andrés. El primero le dice al segundo que no puede arriesgar el plan por una mujer, que debe dejar los sentimientos a un lado y concentrarse, que no puede permitirse tener elementos en su vida que puedan provocar un error. Bueno.

La casa de papel - Sergio y Raquel
Sergio “no puedes arriesgar todo el plan por una mujer” Marquina

Andrés se ríe, porque sabe que su hermano no ha estado nunca enamorado y que no comprende lo que sucede cuando eso sucede; le invita a ser más flexible, le recuerda que el caos forma parte de la vida y que no existe el control absoluto, ni algo parecido a la perfección que busca.

En este tiempo narrado, además de disfrutar de la relación entre los dos hermanos (¿podemos tener un spin-off aquí? ¿Porfa?) también descubrimos que Andrés y Martín se complementan a la perfección.

La casa de papel - Andrés, Martín y Sergio

Súper pasado

Justo después del primer atraco

¡Felicidad! ¡La familia lo ha conseguido! ¡Han completado el atraco y son inmensamente ricos! También han sufrido tres pérdidas de las que nunca terminaremos de recuperarnos. El Profesor, que casi se atreve a sonreír un poquito entre tanta euforia, les entrega a cada uno el dinero acordado, una nueva identidad, las coordenadas del lugar en el que deben instalarse y una manera de contactar con él por si acaso lo necesitasen.

La casa de papel - ITABOY

Vidas separadas

Mientras Arturito (Enrique Arce) se lucra con su participación y ¿protagonismo? en el atraco, los miembros de nuestra familia disfrutan de la vida que se han ganado. Denver (Jaime Lorente) y la recién nombrada Estocolmo (Esther Acebo) cuidan de su hijo (¡itaboy!); Nairobi (Alba Flores) y Helsinki (Darko Péric) se han vuelto inseparables y disfrutan de la vida; Tokio (Úrsula Corberó) y Río (Miguel Herrán) viven su amor en una paradisíaca isla… de la que Tokio termina aburriéndose. Han pasado dos años desde el atraco y necesita salir, socializar, un poco de emoción.

Así que se marcha unos días a Panamá, a vivir la vida. Pero Río le pide que mantengan el contacto, a lo que Tokio accede. ¿Problema? Que la ley sigue vigilando cada rincón en busca de señales de alguno de los miembros de la banda, así que cuando Río activa un teléfono para poder hablar con Tokio, lo localizan al momento y comienza una nueva persecución. Río, atrapado en su paradisíaca isla, no tiene escapatoria; lo encuentran y lo detienen. Tokio sí consigue escapar, y se marcha en busca de su ángel de la guarda.

El Profesor vive en Tailandia junto a Raquel (Itziar Ituño) y su familia, en (casi) completa paz. Pero cuando Tokio acude a ellos (y después de llevarse una bofetada de Raquel por burlarse de su valía como nueva atracadora, Lisboa), no duda en poner en marcha un nuevo plan para ayudar a Río, porque tampoco duda de que está siendo torturado. El Profesor reúne a los antiguos miembros de la banda, y aunque hay discrepancias (sobre todo por parte de Denver), les pone sobre la mesa un hecho: todos han cometido errores “y la banda estuvo ahí” cuando eso sucedió. Río ha cometido un error, Tokio ha cometido un error, pero tienen que estar ahí. Tienen que ayudarlos. Así que lo harán.

Nueva banda, todavía en el pasado

Mientras Río está siendo efectivamente torturado por la inspectora Alicia Sierra (Najwa Nimri), nuestros atracadores se reúnen en ese monasterio en el que Sergio, Andrés y Martín charlaron sobre el primer plan de la banda, también sobre el que están a punto de llevar a cabo. Y Sergio acude en busca de nuevos miembros: Palermo (que no es otro que Martín), Bogotá (Hovik Keuchkerian) y Marsella (Luka Peroses). Entre el primero y el Profesor tenemos una escena especialmente emocionante: ambos lamentan la pérdida de Andrés, se lloran, se abrazan y se bailan. Y tras eso comienza la preparación para un nuevo atraco.

Tenemos pinceladas de los planes del Profesor y de la convivencia entre todos. Tenemos a Tokio sintiéndose culpable por arrastrarlos hasta allí en un momento en que todos estaban viviendo bien; tenemos las dudas del Profesor con este nuevo plan y el apoyo que Raquel le ofrece, sin dejar de regañarlo cuando tiene que hacerlo; tenemos el famoso bum bum ciao, por el que poco después descubrimos la relación, sin mochilita emocional, de Palermo y Helsinki; tenemos la relación con mochilita emocional de este último y Nairobi… Vaya, todas las relaciones personales que el Profesor prohíbe tener.

Y es muy emocionante el momento en el que el Profesor les enseña las imágenes que han inspirado en todo el mundo: la careta de Dalí y el mono rojo se ha convertido en un símbolo de lucha, de protesta y de libertad. Y es fantástico, porque esas imágenes son reales, corresponden con lo que hemos vivido y visto desde hace un par de años, cuando ‘La casa de papel’ se convirtió en el fenómeno que hoy es. “Hemos inspirado a mucha gente en su lucha y ahora toda esta gente es de los nuestros”, dice el Profesor.

Por eso, cuando se pone la careta y los llama a la revolución (y reparte 140 millones de euros en el cielo de Madrid) la sociedad responde. “El Profesor se había puesto la máscara, había llamado a los Dalís y los Dalís habían respondido”, nos cuenta la voz en off de Tokio, mientras las calles de Madrid se llenan de personas que salen a protestar por las torturas a Río, que es uno de los suyos. La Resistencia está ahí, y empieza el atraco. ¿Dónde? En el Banco de España. Quieren el oro, y los secretos del país.

La casa de papel - El Profesor
No tenían intención de volver, peeeero…

El atraco

Jarana

Están dentro según lo planeado: como si formaran parte de las fuerzas especiales enviadas por el ejército para evitar que la banda vuelva a actuar. Mientras Palermo, Denver, Estocolmo, Helsinki y Bogotá controlan la situación con los rehenes, todavía sin desvelar su identidad, Tokio y Nairobi tratan de controlar la situación con el Gobernador y su guardia personal. El Gobernador, siguiendo unos principios ya previstos, se niega a dejar el lugar y comienza la violencia. Tras un intercambio de golpes y tiroteos varios, los atracadores (ya descubiertos) se hacen con el control absoluto, pero Palermo queda herido: cristales en los ojos, operación arriesgada y de urgencia, visión perdida durante unas horas.

Pero la operación tiene que continuar, incluso con el Profesor visiblemente nervioso, no demasiado creyente del plan que han puesto en marcha. Nuestros atracadores toman a cuatro voluntarios, que resultan ser cuatro infiltrados, y empieza el verdadero trabajo sucio: para conseguir el objetivo, tienen que entrar en una cámara que de no cumplir las medidas de seguridad se inundara de agua, llevándose todo por delante. Liderados por Bogotá, a su vez a las órdenes de Nairobi, trabajan y trabajan, y protagonizan varios de los momentos más tensos de la temporada. Pero lo consiguen.

Mientras, tenemos la perspectiva de la policía. Tamayo (Fernando Cayo) está al frente de la operación, junto a rostros ya conocidos como el de Ángel (Fernando Soto) o Suárez (Mario de la Rosa), jefe de los GEOs. Poco a poco, vamos viendo intercambios entre el Profesor, a los que también se suma Lisboa, y la policía. Y activan uno de los grandes planes: Denver sale del Banco de España con la bandera blanca y un objeto que llama la atención de todos. Aparentemente no tiene importancia, pero es la prueba de que los atracadores van un paso por delante: es la prueba de que tienen en su poder secretos de Estado. El Profesor lo siente como una primera victoria, y empiezan a llegar, nerviosos y preocupados, grandes nombres a los alrededores del Banco; alrededores, por los que, por cierto, se pasea Marsella, que no ha llegado nunca a entrar.

La casa de papel - Fernando Cayo
VILLANO

Pero también llega Alicia Sierra. Y trae consigo al verdadero objetivo: Río. La inspectora Sierra, que conoce a Raquel desde hace años, también tiene cartas que jugar: amenaza a nuestra Lisboa con apresar a su madre y a su hija, y aconseja una jugada para restar importancia a esos secretos de Estados que están en posesión de los atracadores. Filtran informaciones falsas a la prensa, que podían ser perfectamente verdad, para confundir a todos si los atracadores deciden sacar a pasear este arma. De esta manera, claro, pierde efectividad. Les arrebata así su gran jugada.

La casa de papel - Alicia Sierra
VILLANA

Y dentro las cosas no andan mucho mejor. Se produce el gran enfrentamiento entre Nairobi y Palermo: un fuerte cruce de declaraciones por el que el argentino destapa que Nairobi está enamorada de Helsinki, mientras que la primera nos descubre que Palermo lo estaba de Berlín, pero su cobardía le impidió hacer algo. “Y ahora está muerto, y tú estás vacío”, sentencia.

Y los GEOs entran al Banco, con unas órdenes muy claras: disparar primero, preguntar después. Los quieren muertos, pero gracias a Marsella consiguen anticiparse a sus movimientos (pretendían gasearlos, pero los atracadores son más rápidos) y terminan convirtiendo este ataque por parte de la policía en el mejor que han lanzado ellos hasta el momento. Piden un intercambio: los GEOs por Río. Y el Profesor hace gala de su perspicacia ofreciéndoles algo a lo que no podrán negarse: quieren matarlos, y presos no podrán hacerlo. Tendrán que matarlos en el campo de batalla. La policía, claro, acepta. El intercambio se hará a plena luz del día y también incluirá a rehenes. Trato hecho.

Dos cosas antes de continuar: el gilipollas de Arturito entra al Banco al tiempo que Río, porque quiere recuperar a Mónica o al menos a su hijo; y vemos por primera vez a Belén Cuesta, cuyo papel todavía desconocemos.

Y Río vuelve con la familia en un reencuentro especialmente bonito. Lo celebramos durante unos minutos, pero no hay tiempo para mucho más. Hay que seguir trabajando. Después de relatar la durísima historia de las torturas a las que ha sido sometido, se encargan de extraer el micro y el localizador que la policía había colocado en su cuerpo. Lo tratan con cuidado, porque más adelante lo aprovecharán.

Las cosas se han calmado dentro, pero se complican fuera. Sergio y Raquel no dejan de cuestionarse el uno al otro, de cuestionar su relación, de lanzarse reproches y de convertirse momentáneamente en El Profesor y la inspectora Murillo. En un descuido, porque es imposible dejar lo humano de lado, la policía da con ellos. Comienza la huida, y activan el Plan Epicentro: como no pueden huir, tendrán que esconderse. El Profesor lo consigue, pero Lisboa no. Tiene que esconderse en una granja lejana, y tiene a la policía pisándole los talones (y al Profesor diciéndole cosas bonitas al oído, aunque en la distancia).

Mientras, el Profesor le pide a Palermo que active el Plan Alcatraz: simular una fuga para que la policía tenga que mirar a dos sitios a la vez, y así no acierte en ninguno. Para ello utilizan a un miembro de la banda que habíamos visto capítulos antes, aunque sin conocer su valía: un hurón llamado Sofía llevará el localizador de Río en una pequeña mochilita, de tal manera que, después de estimular el miedo de la policía gracias al micro que colocaron, piensen que están huyendo del Banco. Y durante unos tensos (y fantásticos minutos) funciona, pero la trampa no podía durar eternamente.

La policía se recupera, y encuentra a Raquel. Y el Profesor trata de ir en su ayuda, pero es tarde. Y cae en su propia trampa: escucha disparos, y la cree muerta. En realidad, Suárez ha disparado a la nada, pero ha hecho creer al cerebro (más bien inestable) de la operación que su gran amor ha muerto por su culpa. Gran plan de Alicia Sierra. El Profesor enloquece, y se convierte más que nunca en El Profesor, y clama venganza, y afirma que empieza la guerra.

Y en un final de lo más emocionante, con Tokio emborrachándose después de que Río la deje y nos demuestre a todos lo que tantas veces se ha dicho de ella, que es una bomba de relojería capaz de autodestruirse y destruirse todo, lo que de verdad se nos destruye es el corazón: Nairobi cae en otra trampa de Sierra, que ha usado a su hijo como cebo, y es disparada. En el pecho, de gravedad.

Así termina la tercera parte de ‘La casa de papel’. Todo esto hemos visto.

La casa de papel
Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

‘The Walking Dead’ 10×14: mira las flores

Previous article

Crítica: la cuarta temporada de ‘La casa de papel’ sigue funcionando, pero se excede

Next article

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Login/Sign up