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Sobre ‘Mentiras’, su mensaje y sus protagonistas

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El pasado domingo 24 de mayo se emitía en ATRESplayer Premium el último episodio de ‘Mentiras‘. La ficción, producida por Atresmedia Televisión, concluía así su trayectoria en la plataforma; tendremos que esperar para verla en el prime-time de Antena3. Dirigida por Curro Novallas y Norberto López Amado, el propio Curro se ha encargado junto a Harry Williams y Jack Williams de adaptar este remake de la británica ‘Liar’ (2017), que tan buenas críticas cosechó.

Ya analizamos los fenómenos británicos que en los últimos años han seguido un patrón semejante, en cuanto a forma y en cuanto a éxito, y estábamos muy interesadas en averiguar cómo sería esta adaptación a nuestra cultura, nuestra manera de hacer televisión y nuestra manera de entender un tema que nos atañe a todos.

‘Mentiras’, la serie

Con ‘Mentiras’ habiendo llegado a su fin, puedo decir que la serie sigue un camino muy semejante a ‘Liar’, con un tono y una estética similar, pero siempre adaptada a lo que gusta en España. Ambientada en Mallorca, nuestra cultura, nuestras costumbres y nuestra manera de vivir están ahí. También, como digo, nuestra manera de hacer televisión. ‘Mentiras’ es similar a ‘Liar’, pero no es igual. Es nuestra. Habiéndolas visto de manera consecutiva, es fácil observar sus diferencias.

La dirección es fantástica; los primeros planos, los silencios, los tempos y los colores de las escenas. Pasan cosas de forma constante, y el ritmo es ágil sin llegar a ser demasiado rápido. Por resumir de alguna manera: es entretenida, pero deja espacio para la reflexión y para el análisis. Los tres aspectos -entretenimiento, reflexión, análisis- son fundamentales para que una serie funcione bien, y ‘Mentiras’ funciona muy bien. Porque el tema nos interesa, porque se habla de lo que ha pasado de manera clara y directa, sin diálogos crípticos, con las palabras que son y con el dolor que conlleva. Y porque tiene su parte de thriller, porque el espectador puede dudar casi hasta el final, porque hay más secretos al margen de la pregunta principal.

‘Mentiras’ es una serie para ver en un día, como ya me sucedió en su momento con ‘Liar’. Y la siento, incluso, desarrollada de manera más coherente y completa. Siento que algunos aspectos que se me quedaron un poco en el aire en la versión británica, o que se me quedaron incompletos, o algunas escenas que no tenían demasiado sentido, han sido repensadas en ‘Mentiras’ para que el resultado final fuera más contundente. Así lo he sentido. Esa es la palabra, creo. Contundente.

Ángela Cremonte en 'Mentiras'
Ángela Cremonte en ‘Mentiras’

El mensaje de ‘Mentiras’

Contundente también. Cuidado con los spoilers.

El mensaje de ‘Mentiras’ no puede ser más claro. Y, por favor, que nadie se vaya por donde no es y empiece a pensar que lo que quieren decirnos es todos los hombres violan, porque me lo veo venir, y la cosa no va por ahí. De hecho, queda bastante claro a través de otros personajes masculinos que la cosa no va por ahí. La cosa va por: le puede pasar a cualquiera, y hay que estar al lado de la supuesta víctima, porque en un porcentaje altísimo lo son, sin supuestos. La cosa va por: no pongas la mano en el fuego por las apariencias, porque nuestro lado más oscuro nos lo reservamos para nosotros, no lo vamos mostrando a nuestros compañeros de trabajo ni a los padres de los compañeros de nuestro hijo en el instituto.

La cosa va, sobre todo, por: no hay un perfil. No hay un perfil de víctima, ni hay un perfil de violador. Los crímenes sexuales pueden cometerlos ricos y pobres, adaptados o inadaptados, personas violentas o buenos padres. Y tampoco hay un perfil de víctima. Ni importa cómo va vestida, ni dónde se encuentra, ni si va sola o acompañada. Lo vemos en ‘Mentiras’, y lo vemos desarrollado de forma tan natural que ojalá se quede con el espectador para siempre y nunca más se vuelva a poner en duda algo así.

Ojalá se acaben los juicios públicos para aquellas que se atreven a denunciar, y ojalá entendamos por fin por qué no todas se atreven, porque en ‘Mentiras’ hay una parte importante dedicada a la justicia y a la ley, y vemos que no siempre puede ponerse de parte de la víctima. Estoy hablando de atreverse por algo, porque conlleva mucho y no siempre es fácil. Y todo esto causa frustración, rabia, impotencia. Lo vemos bien en ‘Mentiras’. Ojalá empaticemos un poco más con estos sentimientos, que están muy bien reflejados, y ojalá nos lo pensemos dos veces antes de realizar comentarios insensibles e irresponsables al respecto.

Ángela Cremonte en 'Mentiras'

Los protagonistas de ‘Mentiras’

Buena parte de la apuesta de ‘Mentiras’ recaía en Ángela Cremonte, que ha demostrado con creces ser la intérprete idónea para este papel. La emoción en su mirada, en su voz, los gestos que parecen espontáneos pero son cuidados, la dedicación que es evidentemente le ha puesto a este papel. Su última risa. No puedo imaginar a otra persona dando vida a Laura, porque en Ángela Cremonte hemos encontrado la sensibilidad, la entrega y la fuerza que necesitábamos en ella.

Sobre esa fuerza, ¡qué bien! Porque tiene la que a veces se le niega o se le arrebata a las víctimas de un delito sexual. Laura, en manos de Ángela Cremonte, sufre y llora y se revuelve, pero también lucha y vive. Y no es que tenga que ser así siempre, es que así es en ocasiones, y no siempre lo vemos. Generalmente, vemos el mismo perfil. Aquí no hay nada de perfil, aquí hay una mujer que ha sido víctima de una violación y está viviendo algo real. Qué bien. Muy bien.

Javier Rey es otro muy bien. Ya dije al principio que me daba la sensación de que había conducido su personaje hacia un sitio más emocional, y así ha sido. No tenía ningún interés particular en conectar con su personaje, pero siempre se agradece ver a un intérprete haciendo bien su trabajo. Y sus escenas, con una naturalidad muy bien llevada, son escenas interesantes de ver porque nos revelan la dualidad de este personaje. Qué bien también. Y qué bien Manuela Velasco, qué bien Miquel Fernández, qué bien Itziar Atienza y qué bien todos.

Javier Rey y Ángela Cremonte en 'Mentiras'
Javier Rey y Ángela Cremonte en ‘Mentiras’

¿Para quién es ‘Mentiras’?

Creo que ‘Mentiras’ puede gustar a todo el mundo, y creo que nos puede venir muy bien como sociedad que todo el mundo vea esta serie. Entretiene, enseña, muestra. Puede servir como herramienta para empatizar y para entender que esta realidad que ‘Mentiras‘ toma para convertir en serie de televisión, es en realidad algo muy serio, muy real, que sigue pasando y que tenemos que detener. Entre todos.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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