Star Wars. Episodio VII. El despertar de la Fuerza
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Star Wars. Episodio VII: El despertar de la Fuerza

Lo mejor
  • Visualmente maravillosa, y muy entretenida de principio a fin
  • Esa familiaridad presente en cada escena que nos recuerda que estamos viendo, de verdad, un nuevo Episodio en la historia de Star Wars
  • La variedad de personajes, todos con sus propias historias y sus propias voces
  • Se disfruta del presente, se intuye un buen futuro y se recupera lo mejor del pasado
Lo peor
  • Los que no aceptan que Rey esté ahí. Ah, ¿de la película? Nada

‘Star Wars. Episodio VII: El despertar de la Fuerza’ me gusta más con cada nuevo visionado. No llevo muchos, desde luego no alcanza las impresionantes cifras de ‘La venganza de los Sith’, pero siempre llego a ella, a propósito o por casualidad, con ilusión. Me gusta mucho este nuevo comienzo; creo que es el comienzo perfecto que necesitaban las nuevas generaciones galácticas. En todos los sentidos: personajes y público. Si fueran un poco más valientes y se atrevieran a vivir en el siglo XXI con plena conciencia, el resultado sería aún más maravillo, pero dejemos ese debate para otro día.

En cualquier caso, me gusta lo que tenemos. Me gusta que esta película comience sumida en la oscuridad para que la luz vaya surgiendo poco a poco y con ella se nos muestre uno de los elementos más distintivos de esta saga: los soldados imperiales. Los vemos e intuimos todo lo que viene a continuación. Los vemos, y parecen gritarnos: “¡hola, estamos aquí, hemos vuelto, todos nosotros, los malos y los buenos, esto es ‘Star Wars’, bienvenidos!”.

El despertar de la Fuerza - Soldados imperiales

Esos soldados imperiales tienen, además, un significado especial en esta trilogía. En una saga de conversos y arrepentidos como es esta, es el personaje de Finn (John Boyega) quien se apunta a este juego de dejar vidas pasadas atrás. Lo hace para unirse a la Resistencia y demostrarnos que a veces los malos también pueden volverse buenos; no va a ser siempre al revés, bastante hemos pasado ya.

Reconozco que el personaje de Finn no me entusiasma en exceso, y que encuentro su relación con Rey (Daisy Ridley) más dramática de lo que me gustaría. En mis mejores momentos, me digo que han encontrado en el otro el apoyo que necesitan para salvarse y ser quienes realmente son, y esto es bonito, pero todo lo que nace a partir de esta base sigue siendo más dramático de lo que me gustaría. El personaje de Rey, en cambio, sí me entusiasma. La miro y pienso que me hubiera gustado tener un personaje así como referencia en mi infancia, y me alegra que sea la referencia de otras generaciones. Rey es inteligente, de buen corazón, generosa y valiente, y si no nos hubiéramos vuelto tan criticones aceptaríamos sus habilidades como aceptamos en su día las de Luke Skywalker (Mark Hamill). O si no nos molestara tanto que una mujer esté al frente en esta nueva trilogía. Quizá algún día le preste atención a estas rabietas; de momento, no quiero convertirlas en protagonistas de estas mis líneas.

El despertar de la Fuerza - Rey

Unas líneas dedicadas a destacar lo que me parece lo más importante de esta película. Además de Rey, además del abanico diverso de personajes, entre los que se encuentran los de siempre -Leia (Carrie Fisher) y Han Solo (Harrison Ford), a quien echaré de menos por siempre-, lo más importante de esta película es que nos es familiar, pero al mismo tiempo es diferente. Hay una familiaridad constante en ella, por detalles o elementos que ya hemos visto antes, por conflictos que nos suenan, por personajes que comparten paralelismos o porque simplemente sentimos que estamos en el mismo universo en el que se ambientó aquel Episodio IV. Puede que digáis: bueno, es evidente, es que estamos en el mismo universo. En ese caso os recuerdo la sensación de estar viviendo algo tedioso en el Episodio I, y también la sensación de que ese Episodio II no terminaba de funcionar. No siempre se consigue. Esta película tiene mérito.

El despertar de la Fuerza - Finn, Han Solo y Chewie

Este Episodio VII sí funciona; lo hace recuperando las fórmulas de siempre y adaptándolas a la época cinematográfica que vivimos. La narración es más ágil, más dinámica; suceden muchas cosas, conocemos a muchos personajes, nos enfrentamos a muchos dilemas, pero se desarrolla de tal modo que, como siempre ha sucedido con ‘Star Wars’, puedes ir más allá de lo que estás viendo en pantalla. Por ejemplo, puedes advertir esos paralelismos entre Rey y nuestros primeros héroes; o las similitudes en los caminos de Kylo Ren (Adam Driver) y Darth Vader. De nuevo, familiaridad, pero sin perder la autenticidad. Hay detalles similares, y sensaciones similares, pero la historia y los personajes son diferentes. Esta dualidad se agradece, y consigue que entremos con facilidad en una película entretenidísima que nos recuerda a las mejores, y por ello sirve para las generaciones de siempre, pero tiene un estilo propio, el de las nuevas.

Disfruto mucho con ‘El despertar de la Fuerza’, porque es una buena película, porque todo empieza otra vez, porque lo que empieza es algo diferente que también tiene ecos del pasado y porque consiguen desde el principio que nos sintamos en nuestra casa galáctica de siempre.

Judith Torquemada

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