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‘Westworld’ 3×01: el enfado de los dioses

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Nos habían prometido que la tercera temporada de ‘Westworld‘ nos llevaría a un nuevo comienzo; partimos casi de cero y en un nuevo mundo. Por lo visto en el primer episodio, podemos decir que esta promesa se cumple. Hemos dejado atrás el viejo Oeste que tantas alegrías nos dio y nos adentramos en un nuevo escenario, futurista, con tecnología punta dominando cada esfera de la vida de los humanos. Está tecnología avanzada siempre ha estado presente (de lo contrario, Westworld no podría existir), pero nunca antes había sido tan visible.

Las imágenes más importantes de este primer episodio las ha protagonizado Dolores (Evan Rachel Wood), o un personaje en el cuerpo de Dolores, pues ya hemos aprendido que en esta serie no podemos fiarnos ni de las apariencias ni de las formas físicas. En cualquier caso, vamos a llamar a esta forma física Dolores, para no volvernos locos (antes de tiempo). En estos primeros compases, Dolores se dedica a recorrerse el mundo. La hemos visto en tres escenarios. El primero, enfrentándose a uno de los principales accionistas de Delos, que disfrutó a su costa en una de sus visitas al parque y que tiene en su poder información que le interesa y que está relacionada con Incite, que será la nueva organización enemiga de las máquinas en esta temporada. Además de provocar la muerte de este hombre y de demostrar los recursos que tiene en su poder, Dolores nos deja declaraciones como las siguientes: “soy la última de mi especie”, de momento, porque está por llegar “el origen de una nueva especie”. A mí Dolores me da bastante respeto, la verdad.

Dolores en el 3x01 de Westworld

El segundo escenario en que la vemos trabajando es Londres, en una gala organizada para premiar el talento y la contribución de Liam Dempsey (John Gallagher Jr.) a ese mundo tecnológico. Es ahí cuando descubrimos que Dolores, que en su nueva vida se llama Lara, mantiene una relación con un hombre que es un genio a ojos del mundo. También en este escenario toca temas trascendentales, y nos deja a todos de piedra cuando le espeta a un amigo de su novio que el cerebro del ser humano está hecho para creer en un ser superior. Claro que ella tiene su propia concepción de esta superioridad.

Por último, Los Ángeles. Dolores y Liam acuden a la sede de Incite, donde Liam revela que no es más que una marioneta de la compañía, que en realidad no tiene ningún tipo de poder y que está dolido con su padre (a quien seguramente conocemos) por haber prestado más atención a la creación de Inteligencia Artificial que a su propio hijo. Incite viene con lo que hemos conocido como el Sistema, que controla buena parte de la vida de las personas y cuyo verdadero poder solo conoce su arquitecto, a quien ponen el nombre de Serac y que se convertirá en la nueva presa de Dolores.

Dolores, por cierto, es descubierta por el asistente de Liam, Martin (Tommy Flanagan). Por supuesto que también esto formaba parte del plan de la protagonista: tras una buena escena de persecución y disparos, un anfitrión ideado para sustituir a Martin dispara al original y se prepara para asumir su puesto en la vida de Liam y de Incite. Al servicio de Dolores, claro. Es entonces cuando la escuchamos decir que “los dioses reales vienen” y que “están muy enfadados”. Yo añado, viendo cómo se preocupa este Martin artificial por las heridas de Dolores, que además son leales a ella.

Dolores, en los últimos compases del episodio, se topa con Caleb (Aaron Paul), a quien durante todo el episodio le hemos visto siendo una víctima del Sistema, del sistema, de una vida en exceso tecnológica. Caleb es casi un anfitrión en la vida real: sigue una rutina muy concreta, y le vemos suplicando algo real. Tras una mala experiencia al servicio del ejército, recibe una terapia psicológica consistente en una conversación irreal con un amigo fallecido; escucha su voz, pero sus respuestas no son más que algo programado. Caleb, que malvive aceptando trabajos no demasiado legales, tiene todas las papeletas para convertirse en el socio ideal de una Dolores enfadada y con ganas de venganza que busca acabar con los seres humanos que juegan a ser dioses. Va a por Incite.

Caleb en el 3x01 de Westworld

No sabemos en qué línea temporal se mueve Dolores, pero sí sabemos que tanto la narrativa que incluye a Bernard (Jeffrey Wright) en este episodio como la que incluye a Charlotte (Tessa Thompson), o a quien se mueva con el cuerpo de Charlotte (¿Dolores?), sucede tres meses después de la revolución de Westworld. Con respecto a Charlotte, la vemos reunirse con la junta directiva de Delos para lanzar un mensaje de calma: los visitantes querían emociones fuertes y ahora pueden concederles este deseo. No es mucho más lo que sabemos de ella, salvo que apunta directamente hacia un culpable: Bernard.

Bernard vive apartado y con una nueva identidad, trabajando en un matadero y controlándose a sí mismo. En uno de los momentos deslumbrantes de este episodio, vemos al bueno de Bernard analizándose, preguntándose de manera consciente y respondiéndose como una máquina sobre tres cuestiones: si alguien le ha manipulado, si ha tenido contacto con Dolores y si esa máquina sería capaz de mentir. Está probando la fidelidad hacia sí mismo.

Dos compañeros y trabajadores, sin embargo, descubren su identidad, pues pesa sobre él una orden de busca y captura, y el cambio en su aspecto no es suficiente. Bernard, entonces, activa de nuevo a la máquina que lleva dentro y de una manera contundente acaba con quienes querían capturarle, para después huir. Su viaje le lleva hasta uno de los puntos desde los que hay que partir para llegar a Westworld. Bernard quiere volver al parque. Antes, tiene una advertencia para estos compañeros con ganas de entregarlo: “algo terrible os espera. No puedo pararlo, lleva meses ahí”. Suponemos que habla de Dolores.

Bernard en el 3x01 de Westworld

Algunas preguntas que nos ha dejado este episodio…

¿Qué es ese implante que se colocan algunas personas antes de dormir? Sin tener todavía demasiada información, podemos aventurarnos a decir que se trata de una pequeña tecnología que ayuda a los usuarios a controlar sensaciones, pensamientos, emociones y sueños negativos, y los sumerge en un estado de bienestar. Dicen, literalmente, que les ayuda a quitar las imperfecciones. Por eso Caleb lo rechaza: porque no es real.

¿Quién es Serac? Aún no sabemos mucho de él, pero este es su rostro:

Vincent Cassel en Westworld

¿Qué es Rehoboam? Rehoboam es un programa del Sistema destinado a aprovechar el potencial del ser humano, por lo que hemos podido ver hasta ahora. De nuevo, todavía es pronto para elaborar un texto completo, pero parece que los seres humanos se someten a una evaluación y en función de eso se determina para ellos un puesto de trabajo y una función en la sociedad. Caleb explica que la sociedad en la que vive es una sociedad que responde a la meritocracia, lo que deja a algunos individuos en posiciones casi abandonadas. Parece que Rehoboam decide el destino individual y por tanto el destino de la humanidad.

Sobre Maeve. Por último, apenas tenemos unas pinceladas de la situación de Maeve (Thandie Newton) tras la revolución en el parque, pero podemos concluir que se encuentra en otro parque que ha tomado como referencia para construir su escenario la Segunda Guerra Mundial y/o el movimiento nazi en Alemania. Parece estar en un pueblo, a los pies de una montaña, con un hombre que habla alemán maniatado junto al cadáver de otro hombre. Dónde está, por qué está allí, cómo ha acabado allí y qué pasará con ella ahora son los interrogantes que tendremos que responder en los episodios venideros.

Cada lunes, nuevo capítulo de ‘Westworld’ en HBO España.

Judith Torquemada

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