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Crítica de ‘Des’: crímenes atroces, grupos vulnerables y un brillante David Tennant

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‘Des’ llega a nuestro país de la mano de Starzplay. Aterriza este próximo domingo 29 de noviembre, con tres episodios de 45 minutos de duración y la promesa de ser un visionario satisfactorio. Es una mini-serie clásica, británica, que apuesta por las formas que ya conocemos y que se hace grande con la presencia de David Tennant, que puede firmar aquí el mejor papel hasta la fecha. Sus formas características pueden prestarse a ello, recordándolo en ‘Criminal‘ o, aunque de otro modo, en la propia ‘Broadchurch’, pero en ‘Des’ da un paso más hacia la oscuridad y el vacío. Y lo recuerdo en otros, en la inolvidable ‘Doctor Who’ o en la más reciente ‘Good Omens’, y me digo que tal vez se trata de que Tennant puede abordar todos los rincones de la condición humana. Pero de él hablaré más adelante, aunque sea la estrella de esta ficción.

Escrita y dirigida por Lewis Arnold (‘Cleaning Up’, 2019), lo acompañan en el guion Kelly Jones, Luke Neal y Brian Masters. Este último nombre es importante: Brian Masters es un escritor británico conocido, principalmente, por haberse especializado literariamente hablando en el retrato de asesinos en serie. Brian Masters retrató al protagonista de ‘Des’, a quien conoció durante una serie de encuentros cuando ya estaba en prisión, todavía sin ser juzgado. Estos encuentros se prolongaron durante más de una década, y la naturaleza de su relación es uno de los pilares de la serie, precisamente porque encontramos en la figura de Brian Masters algo parecido a una mirada propia.

‘Des’ narra la historia de una serie de crímenes que cometió Dennis Nilsen (David Tennant) en el Norte de Londres a finales de los setenta y comienzos de los ochenta. Asesinó a quince hombres, con quienes practicaba un ritual estremecedor que asombra tanto por su brutalidad como por lo que nos dice de la personalidad torturada de Dennis Nilsen. Son solo tres episodios, pero hay bastante donde escarbar. Lo haremos sin spoilers.


David Tennant en Des

Formas clásicas para ‘Des’

Como digo, ‘Des’ se sirve de una narración clásica para funcionar, porque estas narraciones clásicas a las que Reino Unido se sigue aferrando funcionan siempre. No necesitan innovar, pues su estilo depurado, sereno y elegante conecta con el espectador, que generalmente ya sabe lo que va a encontrar cuando se lanza a ello. En este caso: una historia dividida con las formas también clásicas. Esto es, presentación, nudo y desenlace. El primer episodio, en cualquier caso, es bastante directo y la acción comienza de inmediato. Claro que la acción, en esta serie, se desarrolla a través de conversaciones y revelaciones, la mayoría pausadas. En ocasiones se juega con la sensación claustrofóbica de sentirse cerca de un depredador sin conciencia, capaz de todo, y la cámara busca explorar todos los rincones expresivos de Des, como así se hacía llamar el asesino.

‘Des’ es el relato de sus crímenes y la investigación posterior, y desde el principio comprendo que esta ficción va de entender a una persona que nunca vamos a entender. Des no deja de hablar, habla muchísimo, pero no lo entendemos. Tampoco podemos despegarnos de la pantalla, porque en nuestra incomprensión existe siempre un interés que no decrece. Al contrario. ‘Des’ me ha tenido con los ojos abiertos hasta el final.

Aunque peor cuando David Tennant no está en pantalla, no resulta aburrida cuando el foco se pone en la policía o en el escritor. Ellos también forman parte de esta historia. Los primeros porque cumplen la función de dar respuestas imposibles a preguntas de suma crueldad; el segundo porque realiza preguntas diferentes, casi a través de la propia fascinación que sentimos los espectadores por esa mente imposible y esa conciencia que moralmente no podemos sino alejar de nosotros, pero que, desde la distancia, nos atrae.


Jason Watkins y Daniel Mays son Brian Masters y el inspector Peter Jay respectivamente
Jason Watkins y Daniel Mays son Brian Masters y el inspector Peter Jay respectivamente

La estrella de la serie

Des tenía mucho que decir en su defensa. Que no se me malinterprete: nunca te posicionas a su lado. Nunca llegas a dudar. No te compadeces de su tristeza, de su vacío, de su oscuridad, de una vida que también en cierto modo le fue robada, pero sí vemos la profundidad de ese vacío. El título del libro que Brian Masters publicó tras pasar tantas horas a su lado es bastante acertado: ‘Killing For Company‘. No, no te compadeces, no lo justificas, ni siquiera puedes llegar a comprenderlo, como ya he dicho, pero sí lo ves.

En este sentido, el guion es sensacional, pues construye un discurso junto al que no nos posicionamos pero que sí le da sentido al sufrimiento de Des. Lo seguimos estremecidos, con repulsa y con rechazo, pero con esa fascinación macabra que no podemos dejar de sentir por aquello que no entendemos. El personaje es la estrella de la serie, y seguir sus razonamientos, la exposición de su dolor o de la naturaleza de sus actos es lo más interesante de estos tres episodios.

David Tennant, con sus ojos caídos y una postura corporal aburrida, dejada, cansada, como sus gestos, lo eleva al cielo. Ese acentazo escocés que hace incomprensible muchas de sus respuestas, de sus réplicas, de sus explicaciones, casa a la perfección con la incomprensión que siempre planea sobre su figura. Tennant borda, por tanto, el papel que se le reclamaba aquí. Nos sentimos incómodos cuando quedamos frente a esos ojos tristes, vacíos pero profundos, pero no queremos que falten en pantalla.


Des (2020)

Un retrato de una época que culpabiliza a muchos

‘Des’ retrata una época muy concreta en un lugar muy concreto. La pobreza de aquellas décadas en el Norte de Londres obligaba a muchos jóvenes a subsistir como podían en las calles de la ciudad; fue en esas calles donde, en la mayor parte de los casos, se toparon con Des. Que muchas de sus víctimas estén a día de hoy sin identificar nos habla también de la desprotección y la indefensión de los grupos de personas más vulnerables; vagabundos, drogadictos, jóvenes con familias desestructuradas. Todos hombres con los que Des, homosexual, reprimido y acomplejado desde su infancia, mantenía relaciones sexuales.

‘Des’ narra una serie de crímenes cometidos por una persona que, en mi opinión y tras lo visto, nunca vivió con una salud mental adecuada, que arrastraba traumas y la misma desprotección que aquejaba a sus víctimas, aunque en escenarios y por motivos diferentes. El sistema falla, la sociedad falla; falla cuando una persona desaparece y nadie la echa en falta en cinco años. ‘Des’ es la prueba, a través de esos cinco años en los que Dennis Nilsen estuvo actuando, de que esta historia empezó antes de empezar.


Des (2020)

¿Te gustará ‘Des’?

Creo que es una historia que puede atrapar a cualquier tipo de espectador. No solo por esa presencia descomunal que tiene Tennant en esta pantalla, también por la curiosidad macabra que despertará el caso narrado y porque, hablando desde un plano estrictamente ficticio, es muy sencilla de ver. Porque apuesta por los elementos de siempre, que son los de siempre porque está sobradamente demostrado que no fallan. ‘Des’ es otra mini-serie británica correcta, que puede gustar con facilidad, que además puede dar de qué hablar y que narra un episodio real del que quizá extraigamos algo de aprendizaje.

Disponible en Starzplay desde este domingo 29 de septiembre.


David Tennant en Des

Des

7

Lo mejor
  • David Tennant, que firma aquí uno de sus mejores papeles, si no el mejor
  • El guion, que es un retrato de la verdad y que consigue, sobre todo cuando Tennant está en pantalla, atraparnos y hacernos reflexionar
  • Esas formas clásicas que nunca fallan, que en Reino Unido saben bien explotar
Lo peor
  • Lo de siempre cuando no hay una pega que poner pero tampoco algo original que decir sobre la ficción: con tanta oferta, puede ser una serie más, y nada más
Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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