'Queen & Slim'
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7.5

'Queen & Slim'

Lo Mejor
  • La sensibilidad de Melina Matsoukas en la dirección
  • La fuerza y la fragilidad de Daniel Kaluuya y Jodie Turner-Smith
  • Genera numerosas reflexiones en el espectador
Lo Peor
  • Lo que evidencia

Algo estamos haciendo muy mal si las historias que hablan de discriminación racial y de racismo nunca pierden actualidad. En algo o en mucho estamos fallando si se pueden ubicar las mismas historias en el siglo XXI y en el XVIII, cambiando algunos rasgos, pero manteniendo la base. Parece que el tiempo no pasa para todos, al menos en términos de eliminación de prejuicios, apertura de mente y crecimiento personal, y esto queda perfectamente evidenciado en ‘Queen & Slim’. La historia de Ernest y Angela ocurre en nuestro tiempo, aunque en este caso sea en un panorama ficticio, pero también podría haber tenido lugar hace 20 años, 40, 60 o 100. 

La película dirigida por Melina Matsoukas, que se estrena este viernes 21 de febrero, nos presenta a una pareja de afroamericanos que acaba de conocerse a través de una aplicación de citas y que termina envuelta en una huida por todo Estados Unidos después de asesinar a un policía en defensa propia. Probablemente, muchos de los privilegiados que nunca hemos tenido que sufrir el verdadero racismo, sólo contemplarlo de lejos, piensen que algo falla en esta sinopsis. ¿Por qué huir cuando has actuado en defensa propia? Si el agente se propasó y amenazó su vida sin razón alguna -algo que, efectivamente hizo-, ¿qué sentido tiene escapar? 

No hacen falta más que un par de minutos de reflexión para recordar que cuando eres negro, la justicia es completamente diferente a la que afecta a los blancos. Cuando eres negro, llevas colgada la etiqueta de ‘culpable’ antes incluso de que se haya producido un delito. Cuando eres negro, tu credibilidad se ve reducida a cero y muchas veces no tienes ni la posibilidad de defenderte. Cuando eres negro, tienes que huir y arriesgarlo todo por tu raza, por el color de tu piel y por tus rasgos. O, mejor dicho, por los prejuicios que esta sociedad, siempre absurda y amante del odio, ha asociado a los mismos. 

‘Queen & Slim’ es la perfecta representación de esta realidad, que es, por desgracia, la realidad de muchos. Un retrato que, además, acerca la misma a aquellos que la sentimos más lejos, pese a conocerla, por no haberla experimentado. Y lo hace con una humanidad que rasga el alma prácticamente desde la primera mirada perdida de Angela y desde la primera expresión de terror de Ernest. 

Íntima y sensible

La mirada de Melina Matsoukas es cruda, pero también es cercana, diría que íntima. La directora nos introduce en sus personajes y nos convierte en ellos, nos transmite con acierto sus sentimientos y sus inquietudes y nos hace partícipes de esa carrera contra el odio que ambos protagonizan. Tanto es así que, por momentos, el espectador sufre casi tanto como si fuera él mismo el que debe huir para salvar la vida. Eso es lo que me ocurrió a mí. En las dos horas y diez minutos que dura la cinta, sentí miedo, angustia, alivio, tensión, amor, soledad, necesidad… 

En esa carrera, en la que me encontré con dos personas completamente desnudas y desprotegidas, yo también fui arrancándome capas sin darme cuenta, terminando en un punto completamente vulnerable. Con maestría, la directora provoca en el espectador una constante reflexión que en ningún momento le saca de la historia, sino que le introduce en ella incluso más. Sin quererlo y sin notarlo, nos enamoramos, nos enfadamos y nos odiamos a nosotros mismos.

Creo que es fácil dar con una historia o, mejor dicho, con una idea buena, pero ejecutarla de manera correcta y equilibrada es una tarea mucho más compleja. Sobre todo si se busca llegar a un público amplio, con un tema polémico y una película personal. Matsoukas puede estar satisfecha, porque este es un objetivo que ha logrado con creces, sobre todo gracias a su sensibilidad, que nos entrega escenas tan potentes como esa en la que Angela abre sus alas y vuela por la ventanilla del coche. Una libertad que contrasta con la realidad a la que la abogada se enfrenta. 

'Queen & Slim'

Dos joyas

Y con todo esto, las dos joyas que se han apoderado de mí en ‘Queen & Slim’ han sido precisamente ellos, los rostros que representan la verdad de millones de personas y cuyos ojos gritan tanto que rompen la distancia con el espectador. Los Ernest y Angela que conocemos en la primera escena poco o nada tienen que ver con los que vemos en el cierre de la película. Y, pese a que su historia es la de una huida en la que son presos de la crueldad y el odio, el camino que recorren les lleva a la más absoluta libertad individual

En esa carrera se encuentran a sí mismos, encuentran a quienes verdaderamente son, fuera de su zona de confort, rompiendo con todas sus barreras. Hacía tiempo que no me topaba con una deconstrucción tan bien reflejada y trabajada. Cambian sus comportamientos y su relación, eso es evidente, pero también cambian sus miradas y el brillo de unos ojos que no necesitan de palabras, que son el miedo, el amor, el empoderamiento, la lucha, la incomprensión y el dolor. Daniel Kaluuya y Jodie Turner-Smith están sencillamente embaucadores en los muchos papeles que interpretan en esta historia: desconocidos, cómplices, héroes, fugitivos, amantes, legado. Y son el ribete de oro de la película. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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