Nata Moreno
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Nata Moreno: “Un poco de esperanza ayuda”

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Nata Moreno es la directora del documental ‘Ara Malikian: una vida entre las cuerdas’, con el que consiguió el Goya a mejor película documental. En MEW Magazine hemos podido hablar con ella para que nos cuente un poco más de este documental y en que está trabajando ahora.


MEW Magazine: ¿Cómo estás? ¿Qué tal has pasado la cuarentena?

Nata: La verdad es que ahora que han pasado dos meses, y si uno no se centra en el número de victimas y en la gente que está sufriendo, en mi caso puedo decir que estoy bien. Mi familia está bien y los primeros días fueron más duros, ahora ya nos hemos acostumbrado. Por suerte tengo la posibilidad de estar en casa y retomar mi escritura de guion que es lo que estaba haciendo y trabajando desde casa. En balance general puedo decir que estamos bien.

MEW Magazine: ¿Puede adelantarnos algo de estos proyectos en los que estás trabajando?

Nata: Yo siempre trabajo muchas cosas a la vez, porque creo que es muy complejo y difícil financiar y sacar una peli. Sería un rollo que te adelantara todos los proyectos en los que estoy trabajando. Pero si te puedo decir que, para mí, mi forma de contar cine es siempre desde lo social y en el último tiempo ha tomado mucha relevancia lo femenino, los personajes femeninos, las experiencias de mujeres, etc., estoy en esa línea.


En el último tiempo ha tomado mucha relevancia lo femenino, los personajes femeninos, las experiencias de mujeres, etc., estoy en esa línea.


MEW: ¿Ha cambiado algo para ti el tener que trabajar en estas circunstancias especiales?

Nata: Con respecto a la creación es igual que siempre, yo siempre escribo en mi casa y trabajo en mi casa. Pero no solo hago eso. También dirijo espectáculos y están siendo momentos muy terribles para el sector cultural, probablemente seremos los últimos que nos recuperemos. Tener por delante un vacío de un año quizás de no trabajo es una cosa que da mucho miedo. Hay que replanteárselo y verlo como una época de barbecho donde uno se pone más creativo, pero no deja de dar miedo. Nosotros no podemos teletrabajar, vivimos de hacer espectáculos en directo.

MEW: ¿Cómo nació el proyecto de ‘Ara Malikian: una vida entre las cuerdas?

Nata: Es un proyecto muy personal. Nació de mi necesidad de contar una historia y nació de que la vida me dejara la historia en mi casa. Yo antes de dirigir era actriz, estaba embarazada de mi hijo y sentía que venía una temporada en la que no iba a trabajar tanto como actriz y entre en toda esta cosa del imaginario de ver como haría para trabajar y expresarme.

Y de repente llegaron a mi casa cajas de Marsella, el padre de Ara había fallecido hace unos meses y había decidido que esas cajas llegaran a nuestra casa. Al principio las sentí como una gran invasión de mi espacio y al abrirlas descubrí que había un tesoro gigante dentro de ellas, la historia de amor de un padre guardando material por más de 30 años sobre un hijo que no podía ver y por medio una guerra y fronteras traspasadas. Me pareció que ahí había una historia tremenda que se podía contar.


Nació de mi necesidad de contar una historia y nació de que la vida me dejara la historia en mi casa.


MEW: ¿Cuál fue la parte más complicada de este proyecto?

Nata: Saber de que iba esta historia, porque delante teníamos a Ara Malikian era muy goloso hacer una obra sobre el artista. A mi no me apetecía contar solo al artista, a mi me apetecía contar al humano y para eso había que irse a sus raíces. Había que irse a la guerra de Líbano, al genocidio armenio, a su familia… eso exigía de mucha investigación. He tenido que viajar a Líbano, he tenido que visitar el museo del genocidio, he tenido que entender un poco cómo se sentía esta gente y sobre todo no juzgarlos, creo que cuando uno cuenta la historia de otros es muy importante no entrar en juicio. Para mi lo complejo ha sido el viaje, pero también ha sido un regalo.

MEW: ¿Después de hacer el documental en qué cambió tu visión de la historia de Ara?

Nata: Yo la historia de Ara la conocía a pinceladas, pero yo creo que ni el mismo sabia la profundidad de la historia. Creo que es cuando pones una cámara y dialogas por cinco horas cuando sale la verdad del asunto. De hecho, se ve el documental, como él también se sorprende por la verdad. Cambió mi concepto sobre él, sobre la vida y sobre la esperanza. Antes yo tenía la sensación de que nos quejábamos solo de vicio, ahora con el coronavirus todos los parámetros han cambiado, y cuando conoces a alguien que ha venido de un sitio tan complejo, tu vida se facilita también. Ha sido un regalo muy grande.

MEW: ¿Cómo fue el proceso de postproducción del documental?

Nata: Ha sido muy largo, fueron casi seis meses o siete de montaje porque teníamos 79 horas de metraje a parte del material gráfico. Había que decidir que parte de las historias se contaban y que parte no. El proceso de sonido fue muy complicado también, esto lo hemos autoproducido así que ha sido un sálvate como puedas, he tirado de teléfono móvil y he grabado en todo tipo de formatos. También hay que entender que Ara habla muy bien castellano pero tiene dejes de sonido diferente y ha habido que hacer un trabajo de sonido complejo. Un trabajo de talonado que ni te puedo llegar a explicar después de rodar con tantas cámaras. Ha sido un trabajo como de zapatero antiguo, muy elaborado.

MEW: ¿Cómo sentiste que fue el feedback del público? ¿Te esperabas la repercusión que tuvo?

Nata: No, no me esperaba nada yo no tenía ninguna expectativa puesta. Tenia el latido interno de que contaba con una historia muy chula y una gente muy bonita que estaba poniendo su verdad para que yo la contara. Yo no tenía ni idea, de hecho, no hubiera sido tan inconsciente de empezar a grabar con el móvil. Al final creo que ese es el secreto también, dejar que hable la historia más allá de lo técnico. La primera vez que lo puse en una sala de cine fue en el festival de cine de Guadalajara, en México y cuando vi a toda esa gente emocionada y llorando en el final dije: wow, algo ha pasado, algo ha traspasado y ya no tiene que ver conmigo ni con Ara casi. Y después todo el reconocimiento de los compañeros y los premios. Estamos súper contentos.

MEW: ¿Cómo fue el día que te enteraste de que estabais nominados a un Goya?

Nata: ¡Imagínate! Primero me enteré de que estaba nominada al Forqué y me quedé helada, después me enteré de que estaba nominada al Goya y me no me lo podía creer, para mí era una cosa súper inalcanzable en aquellas alturas de la vida. Después me dieron el Forqué, me dieron el Goya y después me nominaron al Platino. Me invitaron al festival de Salem y al festival de Palm Springs que es una cosa gordísima. Es un impulso de tus compañeros súper bonito y ahora cuando creo y cuando escribo tengo una confianza más grande. Pero siempre hay que estar en proceso de trabajo y no hay que creerse más por tener premios.


Para mí era una cosa súper inalcanzable en aquellas alturas de la vida.


MEW: ¿Has sentido como todos estos premios te han abierto nuevas puertas?

Nata: Bueno yo después de los premios se ha cruzado una pandemia entonces todavía no he podido sentir los cambios. Si que creo que, aunque no lo he contrastado, los premios pueden abrirte puertas que antes no habías podido abrir.

MEW: ¿Crees que el género documental no se valora lo suficiente?

Nata: Creo que es un género más complejo pero creo que ahora con las plataformas streaming se está revalorizando el documental, yo por ejemplo veo muchísimos documentales. Hay veces que la vida supera a la ficción y eso es muy interesante. Si que creo que durante mucho tiempo el documental ha tenido una función informativa, lo relacionábamos con lo académico y nos parecía más aburrido. Pero ahora los documentales son maravillosos.

MEW: ¿Por qué crees que es importante que se cuenten historias como las de Ara?

Nata: Yo creo que la historia de Ara es una historia de esperanza y precisamente en este momento de la historia estamos en un momento de desesperanza. Me parece bueno poner el foco sobre las cosas que sí salen. Creo que es un momento bonito para reflejar esperanza, no soy de la creencia de que todo es maravilloso pero me parece un momento en el que un poco de esperanza ayuda.

Paula Robaina
No puedo ser piloto así que intento ser periodista de motor. También escribo sobre cine, series, libros y cómics cuando me apetece escaparme de los circuitos. Lights out and hoist the colours

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