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Clara Duarte: “he intentado sacar muchos sentimientos míos y transportarlos a esta situación que no es nada mía”

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No miento ni exagero cuando digo que ‘Cada seis meses‘ es el libro que más me ha gustado en mucho tiempo. Ya lo conté en estas líneas que, siento, se me quedaron cortas, y que tendré que ampliar en las próximas semanas. No sé cuántas veces. Quizá varias. ‘Cada seis meses’ es esto: es un impacto directo y efectivo, pero es también reflexión. Y creo que eso es también un poco Clara Duarte, con quien es un placer hablar porque sabe, siente, comunica y entiende.

Le digo que ‘Cada seis meses’ es un libro que puede gustar a todo el mundo, porque lo pienso sinceramente, y le pregunto cómo ha conseguido introducir de manera tan natural detalles tan insignificantes que terminan cobrando la importancia que sólo nace en historias así. Historias como la de Hana y Ro, dos personas insignificantes que importan mucho, y que viven y se enamoran en un universo donde no son nadie, pero donde lo son todo. Clara me explica que esto, hablar de lo importantes que somos todos, era uno de sus objetivos, y yo me doy cuenta de que hablo de Hana y Ro como si existieran, y de que ella ha conseguido convertir un concepto -la importancia de cada uno- en una historia completa y redonda.

Es difícil hablar sin spoilers de ‘Cada seis meses’, sobre todo si lo que quieres hacer es repasar el libro casi página a página, pero lo hemos intentado. Algunas cosas, en cualquier caso, me las quedo para mí. Clara también las sabe, así que supongo que ahora compartimos algo incompartible. Y me alegra que haya sido en un martes, porque en los martes pasan cosas importantes. Disfrutad de la entrevista, y leed ‘Cada seis meses’, porque entenderéis mejor todo esto. Y querréis compartirlo también.

Yo creo que si la gente viviese solamente el invierno y el otoño sería una persona diferente a si solo viviese la primavera y el verano

Cada seis meses, Clara Duarte
Cada seis meses – Clara Duarte

MEW Magazine (M.W.): ¿De dónde sale esta historia? ¿Cómo nace?

Clara: Es muy complicado decir dónde nacen las historias, yo creo. Es un mix de muchas cosas que tienes en la cabeza. A mí me inspiró mucho… Es un poco spoiler, por así decirlo, pero lo voy a decir igual: me inspiró mucho la película ‘Your name’, de Makoto Shinkai, que es una peliculón, es un gusto, me encanta. Y por un lado me inspiró esa película, por otro lado también el mito de Perséfone y Hades. Y una idea que empezó a fraguar en mi cabeza de: ¿cómo te puede definir la estación en la que tú estás viviendo? Todo esto, realmente, si lo piensas, es la base del horóscopo; el horóscopo cree que si tú naces en un momento, esas estaciones o la luna influencia un poco quién eres. Yo creo que si la gente viviese solamente el invierno y el otoño sería una persona diferente a si solo viviese la primavera y el verano, porque es todo: el mundo que te rodea, los eventos que se dan, esos momentos del año y cómo socializas con ellos. Era un poco una especie de… ganas mías de investigar qué es lo que pasaría si a alguien le quitas ese trozo del año.

MW: Hace tiempo leí que todos los escritores deberían poder definir su obra en una línea, como en un titular así cortito. Yo te dejo que luego me lo justifiques, pero, en una línea: ¿qué querías contar en ‘Cada seis meses’?

Clara: Es muy complicado, porque quería contar muchas cosas. Pero, sobre todo, yo creo que la frase es: eres importante. Yo creo que todo el mundo es importante en una medida muy pequeña, y muy poco importante. Es muy complicado de explicar, pero: en un esquema enorme de universo, nada es importante, pero todo lo que te rodea, está terriblemente influido por ti y por quien eres tú. Todas las personas que te quieren, incluso las personas que te odian; las personas que han pasado por tu vida, las cosas que has tocado, todo está lleno de todos esos fragmentos que has dejado de ti. Y hay veces que yo creo que nos perdemos un poco en la idea de pensar que somos innecesarios, y que nuestra desaparición repentina no conllevaría nada. Y yo pienso que lo cambiaría todo para muchísimas personas que nos rodean, y nos quieren, y son lo que son por nosotros.

Hana, dentro de los narradores que yo he construido en mi vida, tiene una construcción mental muy similar a cómo funciona mi mente, con esa mezcla de comedia e ironía con algo más intenso, más romántico, ahondando un poco en la psicología

MW: Y también quería preguntarte qué es lo que querías reflejar por encima de todo, qué querías que estuviera sí o sí en tu libro, pero supongo que este mensaje es también lo que más querías reflejar.

Clara: Sí, es un poco lo que te he contado, no tengo mucho más que añadir. Aparte, yo soy una persona a la que le gusta mucho escribir romántica, porque soy yo muy romántica (risas). Es algo que en mi vida, en mi día a día, es muy, muy importante. Y también quería hablar de cómo ese tipo de amor sano de una persona también te puede ayudar mucho a que te des cuenta de tu importancia, ¿no? Cómo podemos ayudar a las personas de nuestro alrededor, que están pasando una mala época; que no hace falta que desaparezcan seis meses al año y vivan una historia muy rocambolesca, sino que son personas normales y corrientes que existen todos los meses, pero que se sienten innecesarias, y a lo mejor tú puedes ayudar a que se den cuenta de que son necesarios en tu vida, y de que sin ellos no es lo mismo.

MW: Esta historia funciona mucho en base a la voz de Hana, la protagonista. Aunque también vemos mucho a través de los ojos de otros personajes, es su voz la que nos guía. Entonces: tú a la hora de construir esta voz, ¿qué querías que tuviera, cómo nace y cómo crece?

Clara: Es complicado establecer cómo nacen en general todos los personajes. Yo tengo una idea mental de lo que quiero que sean, y luego me pongo a escribirlos y digo: vale, pues no, este de otra manera. De hecho, en un primer momento, cuando yo tuve esta idea inicial, Ro iba a ser esta persona terriblemente… Amargada, vamos a decirlo así. Una persona que vivía triste, que tenía un rollo muy rebelde. De ese concepto inicial de Ro, quedó la primera escena en la que se conocen, en la que ella aparece como una tía muy dura. Y luego evoluciona a esta personaje súper plácido, que parece que está feliz con todo, que le vale cualquier cosa, y que tiene esta calma… Y es muy alta, y aun así es como muy pequeñita.

Y Hana surgió muy natural. Yo creo que Hana, dentro de los narradores que yo he construido en mi vida, tiene una construcción mental muy similar a cómo funciona mi mente, con esa mezcla de comedia e ironía con algo más intenso, más romántico, ahondando un poco en la psicología. Yo creo que ha nacido de mis ganas de utilizar un personaje que hable un poco como a mí me sale hablar. Luego ella, como persona, no se parece a mí, pero su forma de estructurar mentalmente ese discurso es muy similar a cómo yo lo haría de forma natural. Me he dejado fluir en lo que tiene que ver conmigo. No he sido muy original en el sentido de que no me he metido en la mente de alguien, sino que he dicho: quiero hacer algo muy mío. Muy ambientado en el Madrid que yo conozco, la generación que yo conozco, la gente de mi edad, y un poco reflejar el momento que yo estoy viviendo en mi vida, la verdad. Dentro de, evidentemente, una trama que no tiene nada que ver con mi vida. Pero un poco sí coger trozos de mí, y meterlos en esta novela. Es como más personal, quizá, que ‘Luna 174‘.

No puedo dejar de ser intensa, soy una persona muy intensa, entonces quería mi drama, pero quería mucho humor y quería este tono relajado

MW: Vale, tenemos las inspiraciones, tenemos lo que querías contar, tenemos la voz y los personajes. A partir de ahí: ¿cómo se desarrolló ‘Cada seis meses’? ¿Cómo fue su construcción? ¿Cómo fue su proceso?

Clara: Yo normalmente las novelas las fraguó en mi mente como un par de años primero. Las dejo ahí, en mi cabeza, al fondo. Escucho una canción que me recuerda a eso, y pienso: madre mía, necesito meter esta escena, porque esta escena pegaría muy bien. Pero ‘Cada seis meses’ ha surgido mucho, en mucho grado, de la improvisación. Tengo mentalmente siempre un esquema de decir: quiero que acabe así, quiero que empiece así, quiero que pase por estas partes, pero hay muchas zonas que he ido improvisando como a mí me surgía (pausa). Creo que ‘Luna 174’ se centraba mucho en la historia romántica, y los personajes secundarios eran un poco más maniqueos, hacían una función un poco de estar ahí para tener un rol en la vida de la protagonista, y en este caso me ha surgido mucho investigar a todos esos personajes chiquitines, y cada uno tiene su trama relevante y su presencia, y más personalidad. Y todo esto ha surgido de forma muy natural. La he escrito en unos seis o siete meses, una cosa así de tiempo, y aunque ha sido un proceso de correr porque tenía que entregarla, y ha sido un poco agobiante para mí porque se me han juntado muchos temas, realmente ha sido súper chulo. Porque he dejado salir lo que yo quería contar y cómo quería contarlo, y me he dejado fluir.

MW: ¿Y recuerdas esos primeros sentimientos que tuviste cuando esta historia nació en ti? Cuando empezaste a pensar: ay, esto puede molar.

Clara: Recuerdo perfectamente estar hablándolo con una amiga en el Retiro. Yo en aquel momento no vivía en Madrid; yo soy de Sevilla, pero estoy estudiando en Madrid. Bueno, ahora con el coronavirus nadie está estudiando en Madrid. Nadie está en ninguna parte, está todo el mundo en la nada (risas). Yo en aquel momento iba a Madrid de visita, y lo hablé con una amiga… Es que no quiero desvelar cosas, porque tú conoces personajes que no se anuncian en la sinopsis y que son importantes… Pero en un primer momento yo esta historia la planteé un poco desde esa dualidad que hay en la novela. Le estuve dando vueltas a los personajes primero, a cómo quería transmitir… Y como te digo, había una versión inicial en la que Ro, que es muy protagonista en la historia, era una persona como llena de fantasmas, una persona más triste, una persona que estaba como hundida, y con una situación mental muy diferente a lo que luego yo he planteado en la historia. Y conforme fui desarrollando la idea en mi cabeza, me dije: quiero hacer una historia un poco mamarracha. Yo no puedo dejar de ser intensa, soy una persona muy intensa, entonces quería mi drama, pero quería mucho humor y quería este tono relajado. Este yin-yang de decir: quiero que la gente se lo pase bien leyendo esto, no quiero que la gente se dedique a llorar, llorar, llorar… Pero también quiero tocar sus emociones. Yo creo que pasó de ser algo muy dramático a, poco a poco, ser algo como mucho más relajado y con mucho tono cómico.

MW: Y centrándonos un poco más en los personajes: dime qué tiene Hana que hace que la quieras.

Clara: Yo creo que es muy fácil identificarse con Hana. Lo que a mí más me gusta de Hana es que lo cuenta todo de una manera muy entretenida, de una manera que te lo pasas bien. Tiene este toque siempre absurdo, como irónico, que no la hace tan dramática. Está viviendo una situación rara y dramática, y aun así su forma de abordarlo casi siempre es desde, un poco, el absurdo. De decir: qué ridículo es esto. Es un personaje, es una narradora, que te da una de cal y una de arena, y yo creo que no te mete en este mood que a veces tienen este tipo de novelas románticas de situaciones imposibles tan triste, sino que siempre hay un poco de luz en ella.

Nuestras historias de amor las vivimos en todos estos sitios que son sucios; el metro con gente apelotonada que huele un poco a sudor, pero las vivimos. Y siguen siendo las historias de amor más importantes para nosotros

MW: Y te quería preguntar lo mismo de Ro. Me gusta tanto lo que has comentado de su evolución… Porque la historia hubiera cambiado mucho si Ro no fuera esta persona blandita, que no es que se conforme con las cosas sino que simplemente es feliz con lo que tiene. Bien: ¿qué tiene Ro que hace que el lector vaya a quererla?

Clara: ¡Ro lo tiene todo! Ro lo tiene todo, yo la quiero muchísimo. Es como una persona que yo creo que es imposible no quererla. Ro no pelea con la gente, no es una persona que vaya por ahí quejándose de su situación, porque vive una situación extraña, sino que es alguien que se ha adaptado a ello. Es capaz de querer hasta un punto muy, muy grande, capaz de sacrificarse, capaz de ver la vida de los demás por encima de la suya, que eso a veces hay que tener mucho cuidado hasta qué punto lo llevas, evidentemente. Es alguien que quiere muy fuerte, pero con toda esa calma. Es como una planta, por eso la portada y hay veinte mil menciones a plantas. Estarás harta de leerlo: que si planta, que si planta por aquí… (risas)

MW: Quiero una planta ahora, a partir de leerlo.

Clara: Yo llegué aquí en cuarentena a Sevilla, a mi casa, con mi madre y le dije: vamos a plantar lentejas. Yo soy muy falsa: meto veinte mil lentejas y tonterías en una novela, y yo luego no planto nada (risas).

MW: Pero, sí, Ro lo tiene todo. Es la típica persona de la que yo me enamoraría.

Clara: Es que es sano enamorarse de Ro. Sabes que Ro es inofensiva. Si acaso yo le quitaría lo de fumar. En esta novela todo el mundo fuma mucho, eso no está tan bien, pero también quería reflejar un poco ese mundo de lo que para mí es Madrid. Lo que yo he visto de Madrid, la gente joven de Madrid, esa especie de decadencia mezclada con muchas ganas de vivir, y muchas ganas de crecer.

MW: Casi no lo había pensado hasta ahora, supongo que porque me he centrado mucho en ellas, pero es verdad que Madrid está perfectamente reflejado. Ese Madrid joven, que tiene muchas ganas de hacer cosas, y que a veces no se lo ponen fácil, pero tiene muchas ganas de vivir.

Clara: Yo tenía una idea de Madrid antes de vivir en Madrid, y luego una idea posterior. Yo creo que Madrid es como un sitio… Es un cúmulo de coches, y gris, y contaminación, pero con tanta vida, con tanta gente interesante a la que conocer. Este tipo de ciudades que son como muy grises, con edificios muy altos… En Sevilla es todo muy soleado, muy colorido, con muchísimas plantas. Madrid tiene como zonas en las que hay verde, pero muy concentradas, y luego las calles en sí, la ciudad en sí, es como muy gris, como que tiene muy poco color. Pero me gusta, tiene una magia. Ese tipo de zonas son muy humanas. No sé cómo explicarlo. Hace falta como mucha humanidad para crear un espacio así, porque es algo que ha salido de nosotros de la manera más pura posible. Y tiene sus partes como más feas, pero también tiene sus partes muy mágicas, ¿no? Muchas veces ambientamos las historias, yo lo he hecho también, en lugares que a mi parecer son muy fantasiosos en el sentido de que es un poco locus amoenus, ¿no? Y a veces hay magia que encontrar en lugares mucho más cotidianos, como un Mercadona. Nuestras historias de amor las vivimos en todos estos sitios que son sucios; el metro con gente apelotonada que huele un poco a sudor, pero las vivimos. Y siguen siendo las historias de amor más importantes para nosotros.

MW: Hana y Ro han vivido un viaje increíble, y tú lo has vivido con ellas. Vamos a juntar un poco todo, realidad y ficción. Cuéntame cómo ha sido el viaje que han vivido, y también el viaje que has vivido tú con ellas.

Clara: Si tuviese que hablar de la parte que para mí ha sido más complicada, es intentar explicarle a alguien lo que siente Hana. Ponerse en el punto de vista de Hana para algo tan extraño como es lo que ocurre… Hay dos puntos importantes para mí en la novela que me costaron especialmente escribir. Uno es cuando desaparece Ro por primera vez, vamos a decirlo así. Es fácil de entender que tú estás viviendo algo con alguien y de pronto esa persona desaparece y te quedas a cuadros. Pero esta persona no es que desaparezca como si se va de viaje: desaparece para el resto de seres humanos, desaparece de las fotos, tú tampoco tienes más que tu memoria para evocar qué cara tenía… Nuestra memoria no es tan perfecta cuando se trata de unas facciones específicas. Todo eso es más comprensible, pero cuando Ro desaparece por segunda vez es muy complicado, porque ahí lo que le ocurre a Hana es más bien una sensación, más que de echarla de menos, de “no puedo compartir esto con nadie”. Y digamos que no solo ha desaparecido Ro: ha desaparecido el mundo en el que yo vivía los últimos seis meses del año. Y desaparecen mis amigos, y lo que yo he vivido con mis amigos. Ya no puedo compartir con mis amigos que yo estoy con alguien, y estoy enamorada de alguien. Ya no es solo que Ro se vaya… Si acaso me he ido yo. Siento que soy yo la que se ha transportado a un mundo paralelo (pausa).

Esa yo creo que ha sido la parte un poco más complicada, pero por lo demás todo ha sido muy fácil de escribir para mí, porque lo he ambientado, ya te digo, en una zona muy conocida, y he intentado sacar muchos sentimientos míos, y transportarlos a esta situación que no es nada mía. Así que yo pienso que es una novela muy personal. Siento como que me expongo. Tonterías como los Phoskitos… Pues yo soy una persona muy aficionada a los Phoskitos (risas). He metido todas esas cositas que me gustan a mí del mundo, así que ese ámbito ha sido la parte más fácil.

Otra parte complicada es meterme en lo que conlleva que tú vivas solamente unos meses del año, ¿y eso qué significa? Que tú nunca has vivido fin de año, y cómo eso te afecta eso psicológicamente. Cómo te afecta no haber vivido fechas tan señaladas que a todo el mundo les marca, y hablan mucho de ellas. Cómo eso te genera una melancolía irreparable, que arrastras a todas partes. Todos esos temas, han sido temas que me he tenido que sentar y pensar: y esto, ¿cómo lo trato?

MW: ¿Cómo era la escritora que empezó a escribir esta novela y cómo es ahora? ¿Ha cambiado algo?

Clara: Yo creo que he definido más mi estilo, sobre todo en el ámbito de la forma. Yo soy muy maniática con la forma. Habrá gente a la que no le guste mi forma, pero la trabajo. Es algo que me importa. No escribo de cualquier manera, no me siento y digo: ya está, lo que salió, salió. Soy muy perfeccionista con eso, y creo que he evolucionado para tener una manera de escribir que creo que me define mucho. Creo que me lees, y se nota que es mío, y yo siempre he querido eso. Quiero encontrar como una seña de identidad en el ámbito de la forma.

Con respecto al contenido, estoy muy contenta sobre todo con mi desarrollo de los personajes secundarios, porque siempre me centro mucho en la pareja principal. Y creo que he tratado muchos temas que siempre me han interesado tratar. Hay un tema que se trata mucho en la novela, que es el tema de las drogas. En ‘Luna 174’, que es una historia de amor también, y es un tema así también como grandilocuente, también se trata mucho el tema del maltrato. Hay temas que voy tratando, e intento abordarlo siempre de la mejor manera posible. Así que yo creo que he mejorado, espero, en todo.

… de una pareja que está intentando quererse en una situación imposible. Dos personas intentando alcanzarse

MW: Y no quiero presionarte… Ni quiero que dejes de disfrutar de todo lo que te va a venir con ‘Cada seis meses’, porque estoy segura de que va a ser buenísimo, pero… Quiero saber si tienes alguna historia por ahí… Y tu cara me lo está diciendo todo.

Clara: Sí, sí. Me está costando ponerme, tengo que decirlo, porque con todo esto de la cuarentena y el cole online, como decimos, está la cosa un poco agobiante últimamente, y no me está surgiendo la inspiración. También con esta novela como que me presioné mucho para tenerla para una fecha, y también necesitaba un descanso. Pero tuve una idea antes de que ocurriese toda esta movida… Tuve una idea. Mi pareja estaba de Erasmus, ahora se ha tenido que volver, y yo pensé: te imaginas si se acabase el mundo ahora mismo, si ocurriese algo, que se cortan las comunicaciones… ¿cómo llegaría yo a ella o ella a mí? ¿Cómo nos encontraríamos si está en la otra punta de Europa? Y entonces empecé a crear toda esta historia, como las hago yo: entre dos chicas, en una situación imposible, que es sobre lo que escribo yo. Y… Estoy ahí, estoy ahí, trabajándola. Estoy en un inicio, planteando cosas, escribiendo los primeros capítulos.

Personalmente, ya he establecido que esto se va a llamar la trilogía del marisco. ‘Luna 174’, ‘Cada seis meses’ y esta otra novela… Las tres tienen en común una cosa, y es que en las tres hay una mención muy reiterada a un marisco. Yo esto lo he hecho de forma aleatoria, pero es que son animales de los que no se habla. Son animales que los vemos y pensamos: no están ni vivos. Los tratamos como piedras. Y yo pienso: oye, que el marisco tendrá su personalidad. Siempre estamos: los lobos, los leones… Y yo digo no, no, no: una langosta, en su Mercadona, la pobre. En ‘Luna 174’ también hay menciones a una cigala, y entonces en esta voy a meter un cangrejo. Y he dicho: esta es la trilogía del marisco.

MW: Me gusta. El concepto es como guay.

Clara: Es original. No sé si te suena la trilogía del corneto. Es de un director que hace películas como de ciencia ficción, con toques de humor, y tiene una trilogía de películas que no tienen nada que ver entre ellas, como mis novelas, que son autoconclusivas, que las tres tienen una escena en la que sale un corneto. Y él las llamó la trilogía del corneto. Entonces yo he dicho: la trilogía del marisco. Son historias independientes, que no tienen nada que ver, pero, fuera de la broma del marisco, las tres son de una pareja que está intentando quererse en una situación imposible. Dos personas intentando alcanzarse. Esas son las cosas de las que a mí me gusta escribir. La siguiente va a ser un poco en esa línea.

MW: Me alegra mucho escucharlo. Y hasta que llegue, y ya por último, quiero que me recomiendes un libro, o un autor o una autora, que te guste recomendar. Lo que te apetezca.

Clara: Te voy a decir dos. Uno muy actual, y uno muy antiguo. Uno es mi influencia, por así decirlo, y mi libro favorito; y el otro es más moderno, y me encantó. El primero es ‘Cien años de soledad’, de Gabriel García Márquez. Es mi libro favorito, y yo siempre intento tirar por eso. Me parece mágico de inicio a fin. Ahora: es un libro muy gordo, no tiene apenas división de párrafos y hay que tener tranquilidad para leerlo, pero es una maravilla y Márquez escribe como nadie ha escrito, y como nadie va a escribir, lo declaro (risas). Y, por otra parte, está ‘Los siete maridos de Evelyn Hugo’, que lo ha sacado la editorial Umbriel aquí traducido, pero salió el año pasado, o hace un año y pico en Estados Unidos. Es un gusto. Es un pedazo de libro, me encantó. Parece que estaba escrito para mí, porque era justo lo que yo quería leer en ese momento. Está muy bien escrito, y trata la historia de una especie de Marilyn Monroe inventada que te cuenta sus memorias, y cómo fue creciendo en la fama y cómo es la vida dentro de Hollywood, en su época dorada. La vida de las mujeres, cómo tenían que apañárselas, cómo se vendían a sí mismas, las relaciones que establecían… Y la gracia de ese libro es que ella tuvo siete maridos, y la persona que le está entrevistando quiere saber cuál de ellos fue el amor de su vida. Es muy buen libro, y la traducción me gustó mucho. Se lo regalé a mi madre, y también a mi novia, y las dos encantadísimas (risas). Es un libro que puede gustar a gente de todo tipo de edad, y que puede empatizar con él. Y a gente que le guste todo tipo de género. A mí no me interesa para nada la época dorada de Hollywood, pero en el momento se te hace súper interesante.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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