Álvaro Morte

El fenómeno en torno a ‘La casa de papel‘ sigue creciendo, y Álvaro Morte sigue siendo culpable y protagonista de que todo esto sea así; también parece ser un partícipe más en todo ese amor que recibe la ficción de Vancouver. Y es un placer hablar con él sobre todo esto, porque sabe de lo que habla, y porque precisamente le apasiona el objeto de la conversación. Da la sensación de que le apasiona ‘La casa de papel’ tanto como me apasiona a mí y como te apasiona a ti, lector. Después de cuatro temporadas, Álvaro Morte sigue amando ‘La casa de papel’, sigue alabando con entrega la manera de trabajar de sus creadores, las intenciones y los objetivos de la serie, sus personajes y todas las reflexiones que pueden surgir (que de hecho, surgen) a partir de ellos, y el aspecto humano de un atraco mundial que estrena este viernes 3 de abril la cuarta parte de su historia.

Aludiendo a un deseo sincero por ponerse, algún día, detrás de las cámaras, Álvaro me habla de la forma de trabajar de Álex Pina, Jesús Colmenar y todo el equipo de la ficción; me habla de que sigue disfrutando de cada instante en el que se coloca las gafas del Profesor, de lo bonito que es que siga apeteciendo ponerse un nuevo capítulo y de lo difícil que es dar con la clave del enorme éxito que ha tenido. Para preguntarle por esto mismo, por el éxito de la ficción, tengo que decirle que he podido ver los cinco primeros episodios de esta cuarta parte y que he sentido los mismos nervios que cuando se lanzaba uno nuevo de la primera temporada, allá por 2017. Justo antes de entrar en materia, me lanza una advertencia: todavía me queda lo mejor de la temporada.

Álvaro Morte

· Desde el punto del vista del espectador, ¿qué crees que tiene ‘La casa de papel’ para que guste de esta manera?
Yo creo que tiene muchos factores distintos. Es de estas veces que sucede que el cosmos se alinea y consigue que suceda esta especie de magia, que muchas veces es inexplicable. Creo que si lo pudiéramos explicar realmente intentaríamos aplicarlo a cualquier serie para que todas tuvieran el mismo éxito, pero parte de la magia es que no lo podemos explicar del todo. Para mí, sí que es verdad que hay varios factores, pero uno de los principales es que ya queremos a los personajes. Ahora ya conocemos perfectamente cómo puede reaccionar Denver ante una situación que va a suceder. Tú ya, como espectador, te adelantas y dices: ay, cuando Denver se entere de esto, verás tú. Y cuando hablo de Denver me refiero a cualquiera. Es un poco como pasaba con ‘Friends’; con ‘Friends’ daba igual lo que sucediera, lo que te importaba es que le iba a pasar a Ross. Yo creo que hemos conseguido, y lo digo yo pero es desde guion, desde dirección, desde producción… Hemos conseguido que la gente acabe empatizando muchísimo con estos personajes. Cuando tú ves un tiroteo con esa empatía es como si ese tiroteo lo estuvieras sufriendo tú, en tus propias carnes.

· ¿Y qué tiene esta cuarta parte que pueda marcar la diferencia con respecto a las anteriores?
Creo que varias cosas. En las temporadas que hemos visto hasta ahora, hemos visto a los personajes siempre desde un mismo sitio. En el caso del Profesor, por ejemplo, hemos visto a una persona que lo ha tenido siempre todo como muy controlado, siempre muy pensado, sin sacar los pies del plato. Es importante, hoy por hoy, sentir las temporadas como parte de un todo, como parte de una historia, no como una cosa independiente, y creo que era necesario en este momento de la historia global hacer que los personajes y las situaciones evolucionaran. Creo que era muy interesante ver cómo, por ejemplo, en el caso del Profesor… Si vemos que lo que le define es que siempre tiene el control y que siempre se adelanta a las cosas: ¿qué pasa cuando le quitamos su principal herramienta? Pues que todo se suma en un caos. Creo que esa cosa de que todo empiece a virar, y que estemos que nos caemos, que nos caemos, sin remisión… Y el añadir un personaje como Gandía, que aporta ese nivel de caos… Y que se convierta casi en terror, que creo que es lo que aporta este personaje, cuando el estilo de la serie sabes que mezcla el thriller con tintes de drama, con tintes de comedia, casi de comedia romántica por momentos… y que ahora podamos añadir esas pinceladas de terror, creo que es muy interesante. Para llevar a todos los personajes al límite, que es al fin y al cabo el propósito de esta temporada, para ver si pueden salir de esta… o no (risas).

· Y ¿cuánto de importante es en esta serie, que al final pasan cosas que no van a pasarnos en la vida real, los personajes sean tan humanos?
Absolutamente importante, porque si no es imposible lo que estamos hablando. De hecho, en esta temporada, porque ten en cuenta que la tercera temporada la dejamos muy arriba en términos de acción y de tensión, era necesario bajar a tierra, dar un poco de calma pre-tormenta, y para eso era muy importante volver a meternos en los personajes. Pero si esos personajes fueran falsos, entonces no sirve. Creo que una de las partes que hace que la construcción de los personajes esté bien concebida es que esas pasiones que sienten y esos sentimientos que sienten están muy apoyados en lo que le podría pasar a cualquier persona que ve la serie. Quiero decir: que tú ves que Denver tiene una crisis con Estocolmo y entiendes que él, por mucho que la quiere, no es capaz de gestionarlo, por mucho que él quisiera. Y se encuentra torpe, y ve que la está perdiendo, y cada vez es más torpe, y cada vez la caga más… Estoy seguro de que, mas allá de estar en un atraco o no, esto le ha pasado a mucha gente. Y es capaz de reconocerse en esa situación de la misma forma que te puedes reconocer si tú has perdido a tu pareja o si piensas que la has perdido. Siempre está basado, siempre está apoyado, en cosas con la que la gente se puede identificar mucho.

· Y cuando lo estás viendo, por un momento piensas: estás en un atraco, cómo te pones a hablar de estas tonterías… pero realmente es lo que haríamos todos, porque es lo que más nos importa. Y viendo estos capítulos me he dado cuenta con más fuerza de una cosa que siempre ha estado ahí: todos los sucesos que vemos en el presente, en el atraco, tienen su complemento en el pasado. Esto es muy interesante, en cuanto a narración y en cuanto a que nos están diciendo en todo momento: somos lo que hemos vivido, y somos esencialmente humanos. A mí esto me encanta, claro, pero me ha dado por pensar: ¿cómo se construye algo así, con tantas líneas temporales, con tantos estadios emocionales, desde el punto de vista de un intérprete!
¡Es tremendamente divertido, por favor! Es muy divertido, y además es muy gratificante. Hablando desde el trabajo con el Profesor: cuando tú ves el pasado, ves una diferencia, yo al menos es lo que he intentado trabajar, ves una diferencia entre el nivel de nerd-ismo del profesor en el pasado y en el presente, por ejemplo. En el pasado es mucho más hacia adentro, tiene muchos más problemas sociales, le costaba casi hasta hablar, va casi encorvado… Pero, claro, hay que tener en cuenta que desde ese momento, que esta básicamente teorizando sobre atracos, mas allá de que le pudiera gustar hacerlo o no, es todo como una teoría, y es más cándido, es más naif… Pero luego, después, sucede el atraco, y no solamente por la experiencia vital que eso supone, además es que ha sufrido la perdida; no solamente de su hermano, sino de Moscú y de Oslo. Y de repente se ha enamorado, que es algo que jamas pensó, es algo que rechazaba, ante lo que decía: no, fuera. Se dice que el Profesor es muy inteligente, pero yo siempre digo que es muy inteligente en algunas facetas, ¡en otras es un desastre! Y creo que él mismo lo sabe, porque es inteligente para verlo desde fuera.

· Vamos a centrarnos en El Profesor. Quiero a saber: a estas alturas, ¿qué es lo que te sigue interesando de él?
Esta cosa de que el Profesor, supuestamente, es una caja de sorpresas. Que siempre hay una capa más que descubrir. Es una de las cosas que más me atrae: el que nunca lo acabas de llegar a conocer. Recuerdo una amiga que me decía, al final de la primera temporada -fíjate, ¡la primera temporada!-: estoy completamente enganchada al Profesor, pero no tengo ni idea de cómo es, si es bueno, si es malo, si se está enamorando de verdad, si no se está enamorando, qué es lo que está haciendo, si es parte del plan… para mí, esta parte del Profesor es una de las que más me gustan. Ya sabes que tenemos vía directa con los guionistas e intentamos charlar con ellos sobre por dónde pueden ir las cosas, por dónde va a ir esto, esta secuencia que habéis puesto por aquí me gustaría darle la vuelta en este sentido, o aportar esto, o aportar aquello… Por ejemplo, la bronca que Raquel y yo tenemos al final de la tercera temporada la pedí yo, porque decía: chicos, el Profesor ha sido un nerd toda su vida, no ha tenido una relación personal jamás, y de repente es la pareja perfecta… no puede ser. Tiene que tener sus fallos, y tiene que ser un conflicto para él, por mucho que la pueda querer, tener una relación, y me parecía interesante que encontrásemos una forma de plasmar esto. Entonces… esta parte del Profesor, que nunca sabes por dónde va a salir del todo, es lo que más me ha interesado.

Álvaro Morte

Y me cuenta que en los guiones de repente un día se encuentra con que el Profesor sabe artes marciales. Una sorpresa tras otra. Coincido, sintiéndolo desde fuera, que es el punto fuerte de este personaje que también, como el atraco, ha dado la vuelta al mundo: nunca sabes si has terminado de conocerlo, y eso lo convierte en misterioso, fascinante, intrigante y todos esos adjetivos que alguna vez habéis pensado con el rostro de Álvaro Morte en vuestra mente. Pero no os confundáis: puede que haya algo de Álvaro en el Profesor, y viceversa, pero es un personaje construido y pensado al milímetro. Hemos llegado a creer que casi son uno porque el actor ha hecho un trabajo fantástico para mimetizarse con lo que el Profesor podía sentir o pensar en cada momento, por eso es capaz de proponer escenas como la explicada, que se incorporan y enriquecen el cuadro general. Pero es que hay un gran trabajo detrás. “Cuando intento levantar un personaje, siempre, siempre lo hago desde un punto muy objetivo, desde un objetivo muy racional, de cómo es en mi cabeza esa persona que yo me imagino”, me cuenta. Aborda lo psicológico, pero también lo físico: desde cómo anda (porque anda de una manera particular, por eso todos le reconocimos aun con el mono puesto en el adelanto de la cuarta temporada) hasta cómo se sienta (con las manos sobre las rodillas), pasando por cómo señala (hacia dentro, fijaos cuando podáis). Y, sí: también el gesto de las gafas es un añadido con conciencia. Es un personaje construido con cuidado, estudiado al detalle, preparado para que cada mínimo detalle nos cuente cosas de esa personalidad que todavía intentamos descifrar. Y que nos ofrece una nueva cara (o nos descubre una nueva capa, siguiendo la referencia de Álvaro) en esta cuarta parte.

Álvaro Morte

Hace tiempo, mucho tiempo, cuando todavía no se había emitido la segunda parte de ‘La casa de papel’, tuve oportunidad de preguntarle algo que ahora le repito: si el Profesor tuviera que adjudicarse un nombre de ciudad, entendiendo que este nombre debe ser una metáfora de quien es, ¿qué ciudad cree Álvaro Morte que sería? Y su respuesta es la misma que antaño: el Vaticano. Porque es un estado en sí mismo, casi hermético, pequeño pero poderoso, silencioso pero controlador. Obviemos el componente religioso, me dice, porque en este caso no significa nada. El Profesor sería el Vaticano, aunque hay una evolución -que no cambio, apunta- entre quien era en esa primera parte de ‘La casa de papel’ y quien es ahora.

Y mientras me apunto todas las cosas que se han quedado en el aire (porque siempre queda algo por preguntar) para el próximo encuentro, pienso en las ganas que tengo de ver esos tres capítulos que me quedan que, no tengo duda, son lo mejor de la temporada. Este viernes 3 de abril vuelven nuestros atracadores, la banda del Profesor, la Resistencia y toda la jarana. En Netflix.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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