El deseo de Robin
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El deseo de Robin

Lo mejor
  • La posibilidad de comprender, de manera general, cómo actúa la enfermedad que padecía Robin Williams y, de manera individual, cómo afectó al genio.
  • La manera tan sencilla en la que nos aproximamos a su figura, al hombre, a la persona.
  • Robin Williams, sin más. Que podamos recordarlo y honrarlo.
Lo peor
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El lado desconocido del genio Robin Williams no es otro que su enfermedad. ‘El deseo de Robin‘ aborda los últimos meses de su vida. Pasa casi de puntillas por una trayectoria que todos conocemos para centrarse en un propósito: que entendamos. Que entendamos ese lado desconocido que quedó prácticamente oculto entre los primeros rumores tras su muerte y los titulares sensacionalistas. Los días posteriores a su fallecimiento nos colocaron en una situación de confusión con respecto a uno de los intérpretes que más nos ha hecho reír. Que más nos ha hecho sonreír. ‘El deseo de Robin’ sirve para que aprendamos y entendamos.

Disponible en Filmin desde este mismo viernes 15 de enero de 2021, ‘El deseo de Robin’ es un documental dirigido por Tylor Norwood. Se diferencia del resto por una razón muy sencilla, y muy importante. Entre los numerosos testimonios de quienes fueran sus amigos, de su misma esposa, encontramos explicaciones médicas y científicas para que todos, insisto, entendamos. Para que todos entendamos que Robin Williams padeció, en los últimos meses de su vida, demencia por cuerpos de Lewy, una enfermedad degenerativa muy agresiva que incluye síntomas psiquiátricos como la depresión o la ansiedad. Robin Williams estaba enfermo. Su muerte no tuvo nada que ver con asuntos económicos, como se habló en aquellos primeros días, y afirmar que padecía depresión es una reducción muy simplista de lo que le estaba sucediendo.

‘El deseo de Robin’ nos presenta una realidad que sufren miles de personas y que, como tantas otras enfermedades que incluyen trastornos mentales, sigue arrastrando estigmas consigo. Lo que consigue este documental es esclarecerlo para el público de manera comprensible y amena, explicando procesos, evoluciones, escenarios que viven los pacientes. Siempre partiendo de la base de que es necesario que establezcamos una distancia para con la vida de las personas públicas, creo que es bueno, creo que es justo, que el público conozca, en esta ocasión, esta vida privada. Al menos esta parte de ella, la que han querido mostrarnos.



Por supuesto, ‘El deseo de Robin’ también sirve para que nos aproximemos a Robin como persona. Susan, su mujer, amigos desde la juventud, amigos más recientes, vecinos, compañeros cineastas… Son numerosos los testimonios que nos narran, con cariño, la personalidad afable y divertida de este genio de la comedia que siempre quiso ser más que un actor de comedia. Pienso, mientras lo veo, con un nudo en la garganta en muchas ocasiones, que lo consiguió. Que cuando recuerdo a Robin Williams recuerdo sobre todo su sonrisa valiente en ‘El club de los poetas muertos’. Pero son tantos los títulos que podría mencionar aquí, fue tan extensa su trayectoria.


Robin Williams en 'El club de los poetas muertos'

Esos testigos cercanos de su vida nos hablan de su pasión por la interpretación, de su pasión por el público, de su capacidad de improvisación, de su agilidad mental, de su ingenio y su vida corriente. Paseando a su perro, montando en bici, jugando al baloncesto con sus vecinos, así lo recuerdan. Shawn Levy, director de las tres entregas de ‘Noche en el museo’, se refiere a él como una “chispa constante”. Acercándonos a su estrella, y ‘El deseo de Robin’ permite que lo hagamos, nos convencemos de que fue así.

Y conocemos la verdad, que siento que quedó sepultada entre tantos comentarios hechos desde el desconocimiento, y quizá desde esa falta de respeto habitual que acompaña a la necesidad de ser el primero, de ser el que más –claro que hablo de los medios de comunicación. Conocemos la verdad, y comprendemos al intérprete. Lo respetamos aun más si cabe, lo apreciamos más. ‘El deseo de Robin’ se ve con ese nudo en la garganta y la seguridad de que Robin Williams tendrá nuestro cariño eterno.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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