En la última edición de los Premios Unión de Actores y Actrices Fran Cantos se llevó el merecido Premio a Mejor Actor por su buenísima actuación en ‘Jauría’. Esta obra se estrenó el año pasado en El Pavón Teatro Kamikaze y dado el éxito que tuvo tanto por parte del público como de la crítica este año ha vuelto a representarse en este teatro madrileño además de en otras ciudades de España. Y es que, por desgracia, una obra como ‘Jauría’ todavía sigue siendo algo necesario.

Son las 3 de la mañana del 7 de julio de 2016: las fiestas de San Fermín. Ellos son cinco y se les conoce como La Manada. Cuando se cruzan con una joven en el centro de Pamplona se ofrecen a llevarla hasta su coche. Sin embargo, en el camino uno de ellos accede a un portal y llama al resto para que vayan con él, agarrando a la joven y metiéndola contra su voluntad en el portal.

A partir de las transcripciones del juicio realizado a La Manada, Miguel del Arco dirige esta impactante y dura obra de teatro. Una ficción documental a partir de un material real que nos permite viajar de una forma sobrecogedora dentro de la menta de la víctima y de los culpables. Un juicio en el que la denunciante se vio obligada a dar más detalles de su intimidad personal que incluso los propios denunciados. Un caso que remueve de nuevo el concepto de masculinidad y su relación con el sexo de nuestra sociedad. Un terrible hecho marcó un antes y un después y que aún hoy sigue siendo un tema controvertido de conversación.

‘Jauría’ es una obra dura porque no solo se trata de unos hechos reales sino que es un tema delicado y que está a la orden del día. Pero precisamente por eso es por lo que creo que se trata de una obra de crítica social bastante importante y todavía necesaria. Todos deberíamos acudir al teatro para presenciar de alguna manera estos hechos. Porque ‘Jauría’ es mucho más que una simple obra de teatro, porque no vas a verla con la intención de disfrutar de un buen rato. De hecho, lo más probable es que lo pases mal e incluso quieras abandonar la sala en más de una ocasión. Porque ‘Jauría’ es la cruda y dura realidad de una joven que vivió algo que jamás debería de haber ocurrido. Y no solo ella, porque a través de esta historia están de alguna forma u otra representadas todas las demás víctimas de violación que hay casi a diario en España.

Durante el tiempo que dura la representación estarás con un nudo en el estómago y una angustia enorme de la impresión que da ver y, sobre todo, oír esos testimonios. De hecho, es más duro lo que oyes que lo que ves, porque sabes que todo eso lo dijeron de verdad. Y no puedes hacer nada más que pensar en lo injusta que es la vida a veces y la ineficacia de la justicia en muchos casos. Todo ello sin poder dejar de mirar lo que está ocurriendo en el escenario, al tiempo que intentas analizar y procesar toda la información real que estás recibiendo de un juicio injusto. Y es que, por desgracia, se trata de un claro reflejo de la sociedad patriarcal y machista en la que todavía vivimos. En cuanto se apagan las luces que indican el comienzo de la función tu piel de gallina presagia que vas a presenciar algo difícil de olvidar y de digerir. Tan bien hecho que solo el primer minuto es totalmente demoledor.

‘Jauría’ es de esas obras que te remueven completamente por dentro y que te dejan pensando durante mucho tiempo. Cuesta hablar de ella nada más terminar la función, porque lo que necesitas es tiempo para reflexionar sobre todo lo que has visto y oído encima del escenario. Sentir algo así tan de cerca y de forma tan creíble, sabiendo que es totalmente real, es algo impactante. Toda esta credibilidad es gracias al magnífico reparto. El peso de la función recae en los hombros de una desgarradora María Hervás, cuyo trabajo en ‘Jauría’ es admirable puesto que no tiene que ser nada fácil subirse cada día al escenario para ponerse bajo la piel de esta víctima. Un trabajo muy duro que ejecuta a la perfección haciendo que te creas cada palabra y cada gesto. También hay que destacar el trabajo de los hombres, quienes tampoco creo que lo hayan tenido nada fácil. Saber que se trata de personas reales siempre complica un poco las cosas, y más en un caso como este. Pero Martiño Rivas, Álex García, Ignacio Mateos, Fran Cantos y Raúl Prieto consiguen estar más que a la altura.

Pese a que se trata de un tema demasiado duro, se nota que hay mucho trabajo detrás de ‘Jauría’ y que está hecha desde el respeto, siendo de lo más cuidadosos en todo momento. La intensidad del guion de Jordi Casanovas y la forma de organizar los hechos es sobrecogedora. Con una brillante dirección de Miguel del Arco y una sencilla y delicada escenografía, ‘Jauría’ es una de las apuestas teatrales más arriesgadas de los últimos años pero también una de las más necesarias. Miguel del Arco sigue demostrando que es uno de los grandes directores de teatro de los últimos tiempos. Sabe lo que hace en cada momento y sabe cómo dirigir a los actores en grandes obras como esta. Su trabajo es impresionante. Toda ‘Jauría’ es impresionante y casi increíble. Si no fuera porque sabes que se trata de un caso real costaría mucho creer lo que estás oyendo.

Ojalá algún día estas obras de teatro dejen de existir, o si lo hacen que sean 100% una ficción y no tenga parte de documental. Pero mientras tanto, si hay que representar algo así, por lo menos que sea la mitad de buena de lo que es ‘Jauría’. No importa la edad que tengas, ‘Jauría’ es necesaria para todos. Para que todos tomemos conciencia social y nos demos cuenta de lo que pasa ahí fuera aunque no nos afecte directamente.

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