Toraja
Foto de Sijori Images / Barcroft India

Son conocidos como Toraja o como Toraya y su manera de entender la vida y la muerte ha provocado que sean conocidos en todo el mundo. Habitan en una región montañosa del sur de Sulawesi, en Indonesia, y han visto cómo su hogar se ha convertido en uno de los principales puntos de interés del país. Por su belleza, por supuesto. Pero, por encima de todo, por su cultura. En Occidente, entendemos la muerte como algo brusco, como algo que ocurre en un segundo y lo cambia todo. Después del último latido de una persona, comienza una especie de carrera que termina en entierro o en incineración, unas 24 horas más tarde. Un día o día y medio duro para los familiares y amigos y que supone un punto y seguido en sus vidas. A partir de ese momento, el duelo se lleva en privado y muchas veces en soledad. 

Esta es la única visión que tenemos aquí de la muerte, que puede tener un significado más o menos espiritual, dependiendo de las creencias, pero que siempre está marcada por ese carácter brusco y definitivo. Para los Toraja, esto es una total locura. Allí, entre las montañas y la frondosa vegetación, los muertos no se van inmediatamente después de que su corazón se pare, sino que conviven con los vivos durante un tiempo. Tanto es así que, por un tiempo, hasta que son enterrados, se refieren a ellos como makula, o lo que es lo mismo, enfermo. Y es que consideran que el alma continúa habitando el cuerpo de los muertos durante un tiempo, lo que hace que no estén muertos del todo. No hasta que el alma realice su último viaje. 

Toraja
Foto: The Wall Street Journal

Para este pueblo indonesio, los funerales son enormemente importantes y ceremoniales. Pese a que profesan en su mayoría la religión católica (cristiana o protestante), han unido esta religión con sus propias tradiciones tribales. ¿Un ejemplo? En estos funerales, en los que a veces se entierra en una enorme pared de piedra o en el interior de árboles, siempre se produce un sacrificio de búfalos. De ahí que no se puedan realizar tantos funerales como en Occidente y que, además, lleven un importante y largo proceso de preparación. Mientras se ultiman todos los detalles y acuden a la región todos los invitados, los muertos conviven con sus familias. Durante semanas, meses e incluso años

Durante este tiempo en el que los muertos continúan viviendo en sus casas, las familias les ofrecen cuatro comidas diarias y cuidan de ellos como si continuaran con vida. También hablan con ellos, les cambian de ropa y se fotografían todos juntos. Niños y mayores. No existe ningún tipo de tabú con respecto a la muerte, a la que miran siempre de frente y sin el miedo y la oscuridad que suele acompañar a este hecho en nuestra cultura. Tanto es así que, muchas veces, años después de que se produzca el funeral y el posterior entierro -que también pueden estar separados por semanas-, las familias desentierran a sus muertos, les llevan a casa, les bañan, les cambian de ropa y les ofrecen comida favorita. Un ritual totalmente común para los Toraja y que genera una enorme curiosidad en el resto del planeta. Además de ofrecernos instantáneas que jamás habríamos imaginado ver. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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