‘Estación 19’ es una serie de televisión estadounidense creada por Stacy McKee. Así mismo, McKee junto a Shonda Rhimes, Betsy Beers y Paris Barclay sirven es productora ejecutiva de la misma. Estamos ante la segunda serie derivada de ‘Anatomía de Grey’. Ambientada en Seattle. Y centrada en las vidas de las mujeres y hombres en el departamento de bomberos.

Hay en Shonda Rhimes una forma de contar diferente. Una forma de narrar la vida y las emociones completamente radical a la del resto. ‘Estación 19’ vuelve a demostrarlo. Porque sí, hay bomberos. Otra más. Están de moda. Pero desde el primer capítulo sabes que no va a ser para nada lo mismo. Que aquí vas a dejar explorar todo tu ser de arriba a abajo. Y que lo que menos peso tiene es ese accidente o esa emergencia que alterará la vida de nuestros protagonistas. Lo fundamental es ver sus imperfecciones. Donde se han equivocado, en qué momento decidieron herir al de enfrente y cuándo se dieron cuenta que acertar, a veces, es una carga de serenidad.

‘Estación 19’ se adentra en los sueños de sus protagonistas. En lo que quisieron ser y en lo que son. En lo que fueron en su momento. Cuánto sufrieron y por qué deciden lo que deciden. Desde donde viene ese dolor y hasta dónde están dispuestos a llegar. ¿Hasta perder el trabajo? ¿O el trabajo ese lo único que tienen?



Hay planos que lo dicen todo

Hay planos que lo dicen todo. Aunque solo sea un segundo. Planos que anteceden a esa batalla emocional que vivirá Andrea Herrera, Maya Bishop, Ben Warren, Jack Gibson, Travis Montgomery, Dean Miller o Victoria. Y esos planos tienen la mando de Shonda. Esos planos que pocos hacen y que ella utiliza como un recurso maravilloso. Donde vemos arrastrar unos pies que están cansados. Y no solo por ese último rescate, sino por la vida en sí. Por esos avatares que hacen de nuestro crecimiento un camino tildado de excesiva solemnidad. Y vemos unas manos apretarse como puños donde, indirectamente, te están diciendo que esa esa una mala decisión pero que es la única posible.

Planos donde no necesitas una mirada. Ni un gesto. Porque, físicamente, somos capaces de contar la misma historia desde cada parte de nuestro cuerpo.



Andrea Herrera, el motor de lo que queremos vivir

Un personaje fuerte. Con una empatía más grande de la que ella misma puede asumir. Bailando siempre entre lo que su padre espera de ella y lo que ella no es capaz de recordar. Alguien que toma decisiones siendo consciente de la equivocación. Pero siendo coherente con sus sentimientos y necesidad de ser querida. Porque hay una ausencia que la mata lentamente. Por eso navega entre traiciones. Y da igual si es su propio padre o su mejor amiga. Hay algo en su propia actitud que atrae esos desengaños.

Andy es de esos personajes con los que estableces una relación cercana. Con los que haces un esfuerzo extra por entenderlos. Y a esos que deseas abrazar cada vez que se tropiezan y caen. Aunque parezca algo normal, la gran mayoría no consiguen eso del espectador. Porque te frustras cuando ves algo tan claro y el guión sigue por esos mismos caminos que ya hemos vivido con otros personajes. Con el paso del tiempo, dicha frustración, te lleva a la decepción.

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