El Personaje (Cine)

El personaje: Hans Landa, el mejor de Tarantino

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Fue el propio Quentin Tarantino quien definió a Hans Landa, el gran villano de ‘Malditos Bastardos’ (2009), como el mejor personaje que ha escrito. Y quizá, añadió, que algún día escribirá. Habiendo disfrutado ya de su novena película (‘Once Upon a Time in Hollywood’, 2019) y conscientes de que solo queda una por delante, parece que estas declaraciones no iban tan mal encaminadas. Puede que Hans Landa no sea su personaje más recordado, pero quien en estas décadas se ha acercado a su cine es capaz de entender a qué se refiere con sus palabras.

Tarantino define a Hans Landa como un «genio lingüístico». Hans Landa se define a sí mismo como un buen detective, y no le disgusta que le definan como un «cazador de judíos», porque ese título no-oficial genera respeto y temor a su alrededor; tanto le importa esto, que llega a ofenderle que sus enemigos le traten de forma irrespetuosa. Está tan pagado de sí mismo que busca admiración también en aquellos condenados a morir en sus manos, y confía de tal manera en sus habilidades que siempre busca entretenerse para hacérselo notar al resto, aunque esta distracción pueda poner en juego su vida.

Hans Landa es un cazador de judíos terriblemente efectivo porque es capaz, según explica, de ponerse en su piel y pensar como ellos, una ventaja que le separa del resto de los soldados de las SS, la organización militar nazi operativa durante el siglo pasado. Por sus compañeros, por cierto, tampoco parece sentir demasiado aprecio. Hans Landa es un lobo solitario que tiene una misión; una misión que repugna, un título que repugna, una frialdad en sus modos que repugna. Hans Landa es repugnante y repulsivo, y sin embargo no deja de ser, de alguna manera, un personaje del que se disfruta una barbaridad.

Entre otras cosas, porque esas formas repulsivas quedan contrarrestadas por momentos por la musicalidad en la voz de Christoph Waltz, el fantástico intérprete que con tanto empeño (y reconocimiento, entre ellos un Premio Oscar) le dio vida. Dice Tarantino que Waltz salvó la película; costó encontrarlo, pero supo que era él cuando apareció. No se entiende ‘Malditos Bastardos’ sin su interpretación, que le concede al personaje el equilibrio perfecto entre una bestia sin escrúpulos y un hombre casi corriente.

Hans Landa es capaz de hablar hasta cuatro idiomas, con un cierto deje tierno, invitando a sus acompañantes a sentirse como en casa, sin que por ello deje que olviden la brutalidad y la frialdad que esconde detrás de una sonrisa condescendiente, una simpatía irritante, una amabilidad que no es más que un disfraz que forma parte de su juego. Porque a Hans Landa le encanta jugar. Ser cazador de judíos, ser un buen detective, ser la persona que se encarga de destapar las verdades de los demás sirviéndose de hechos o de rumores, no es más que un juego. Por eso no tiene inconveniente alguno en cambiarse de bando, porque ante todo cree en sí mismo, en su inteligencia, en su posición.

Y Hans Landa es inteligente, sí, pero sobre todo se siente en una posición tal de superioridad y de seguridad que no teme actuar en consecuencia de esta creencia. Se mueve con una soberbia y una confianza en sí mismo tan grandes que abruma a sus acompañantes, potenciales víctimas o no, conduciéndoles así hacia el camino buscado: al lado de Hans Landa, se sienten inferiores, tan vulnerables que terminan por buscar su perdón o incluso su protección. Ese es el juego de este oficial que sabe bien lo efectivo que es moverse como si restara importancia a todo lo que hace, sin dejar de advertir con la mirada que en sus manos puede estar el futuro de quienes le rodean.

Detestamos la crueldad de Landa, su falta de principios, sus motivaciones y cada una de sus acciones, pero es fácil quedarse boquiabierto cuando despliega esa lengua venenosa, esa mirada de Waltz que es al mismo tiempo feroz y comprensiva, esa elocuencia atractiva de quien se siente en el poder, esas pausas interminables que hacen latir el corazón cinéfilo de todo aquel que disfruta con un personaje bien construido. ¿El mejor de Tarantino?

Judith Torquemada

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